jueves, 8 de noviembre de 2018

El fascismo mata


Tras conocerse los planes de un ultraderechista para intentar acabar con la vida de Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, el profesor José Antonio Pérez Tapias, decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada, ha escrito un tuit en el que textualmente ha señalado,  “El fascismo mata”.

Manuel Murillo Sánchez, de 63 años, avezado tirador y dispuesto a “sacrificarse por España”, era poseedor de un auténtico arsenal, compuesto por 16 armas, casi todas operativas, entre ellas rifles de precisión y un subfusil de asalto.

Arsenal de armas encontradas en posesión de Manuel Murillo.
Sus planes se pudieron conocer por la verborrea fantoche de este tipo de personajes, que en las redes sociales ya había advertido de su intención de matar a “ese rojo de mierda”, pidiendo ayuda para poder llevar a cabo su plan terrorista.

Que haya un extremista fascista, o más de uno, suelto no es posible remediarlo. Lo que sí sería conveniente es que los responsables políticos de la derecha española, VOX, Ciudadanos y el Partido Popular, cesaran en su patético intento de deslegitimizar, no solo a la figura del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sino del conjunto de las instituciones democráticas.

Sus bravatas extremistas de los últimos meses vienen creando un clima de tensión política que a muchos se nos antoja irrespirable y que recuerda a otros tiempos oscuros de la escena política en España. Ellos son, con sus únicos afanes electoralistas, compiten por ver quién se coloca más a la derecha, los verdaderos responsables de que exista el ambiente enrarecido en el que se desenvuelve la vida política.

Como ha dicho Pedro Sánchez, tras conocerse la detención hace tres semanas de Murillo, "lo de menos hoy es quien fuera el objetivo", para reivindicar después “el valor de la convivencia y de la palabra", al mismo tiempo que pedía "sosiego y serenidad, normalidad y trabajo" ante este tipo de situaciones.

Volviendo a las palabras de José Antonio Pérez Tapias, ejemplar militante de la izquierda desde hace un buen puñado de años, el fascismo siempre termina matando, hay a nuestro alrededor muchos ejemplos, unos más cerca, y otros más lejos. Pero siempre termina matando.

Una lección de Historia que deberían comenzar a aprender líderes como Casado, Rivera o Abascal, alguno dudo que tenga capacidad para ello, para no poner en peligro, una vez más la convivencia pacífica de la gran mayoría de los ciudadanos, que sólo desean, paz, justicia, libertad y progreso.



miércoles, 31 de octubre de 2018

La señora Cospedal y Pablito


No voy a entrar en la espinosa cuestión de la procedencia, ni las intenciones de los autores de las filtraciones de las conversaciones de María Dolores de Cospedal, su señor esposo y el comisario José Manuel Villarejo. En todo caso no huele muy bien. Apesta a cloaca.

Pero me quiero detener en las acciones, son hechos objetivos y probados, confirmados por las grabaciones, que demuestran que Cospedal no tuvo ningún remilgo en utilizar cualquier medio, legal o ilegal, para tratar de salvar la línea de flotación del Partido Popular, tocada desde hace un buen puñado de años por la corrupción sistémica en la organización.

Dirigentes del Partido Popular.
Coincido con la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, cuando ha dicho esta misma mañana que Dolores de Cospedal, que siempre me pareció que tiene cara de estar oliendo una cagarruta, intentó pagar, o pagó (no hay pruebas todavía) para intentar obstruir el camino de la Justicia.

Aunque lo realmente importante, en el momento político por el que atraviesa ahora mismo el Partido Popular es que la herencia que ha recibido Pablo Casado está metida hasta las trancas en el asqueroso océano de la corrupción y parece que no tendrá capacidad para salir de esos lodos.

Las propuestas, muchas con tufo ultraderechista, de Pablo Casado, son una estrategia equivocada para tratar de hacerse con toda la clientela de la derechona más rancia de España, que no le darán resultado, sino consigue zafarse de la etiqueta de la corrupción. Se ha dicho muchas veces que el Partido Popular es el más corrupto de toda Europa.

Razón por la que doña Cospe le ha hecho un flaco favor al pupilo de doña Espe, a Pablito, por prestarle su apoyo para encumbrarle a la presidencia del Partido Popular. Ahora, a toro pasado, se antoja que fue un regalo envenenado que el presidente de los populares no parece ser capaz de tragar.

Y es que la única vía para sacar a la derecha del atolladero pasa por su regeneración completa, de los pies a la cabeza, limpiando su estructura a fondo y tratar de llevar las riendas a una refundación, que creo que es lo que pretendía Soraya Sáenz de Santamaría, que en este momento puede ser, o algo así, como la reserva de occidente de los valores de la derecha moderna, abierta y dialogante, por muy derecha que sea.

Por lo que, a la espera de nuevas revelaciones de las cloacas y de las esperadas explicaciones de Pablo Casado, el horizonte del Partido Popular parece ser algo más que borrascoso, sobre todo porque las próximas elecciones andaluzas suenan a batacazo para el PP. Son las cosas de la vida política, al final, las circunstancias van a terminar haciendo bueno a Mariano Rajoy. Vivir para ver.