martes, 3 de julio de 2018

Hay que derogar ya la ley mordaza


La Ley Orgánica de Seguridad Ciudadana (LOSC), conocida como ley mordaza, acaba de cumplir tres años de su entrada en vigor. Desde su promulgación se han impuesto, nada menos, que 44.000 sanciones por faltas de respeto a las Fuerzas de Seguridad del Estado.

Según un informe de Amnistía Internacional hecho público el pasado viernes 29 de junio, de las cerca de 19.500 multas impuestas en 2016 por la aplicación del artículo 37.4 de la ley, referido a las “faltas de respeto o consideración cuyo destinatario sea un miembro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en el ejercicio de sus funciones de protección de la seguridad”, se pasó a 20.700 multas en 2017 y a 4.361 solo durante el primer trimestre de 2018.

Según el mismo informe, la reforma del Código Penal supuso un aumento más que significativo de las condenas por enaltecimiento del terrorismo o humillación a las víctimas. En total, entre 2015 y 2017 se han condenado a 84 personas en aplicación del artículo 578 del Código Penal, frente a las 23 condenadas entre 2011 y 2013. Al tiempo, que se incrementa la discrecionalidad de las actuaciones policiales lo que, sin duda, provoca “indefensión ante la dificultad para oponerse a la versión policial una vez ha sido tramitada la denuncia”.

Amnistía Internacional también denuncia que la legislación todavía vigente ha producido un mayor “señalamiento, persecución y criminalización de activistas, periodistas y movimientos ciudadanos que llevan a cabo acciones de protesta de naturaleza pacífica”.

El balance de la aplicación de la ley mordaza es escandaloso.
Se puede constatar en la realidad del día a día, que tanto la ley mordaza, como la última reforma del Código Penal, están sirviendo para procesar penalmente, o sancionar por vía administrativa, a usuarios de redes sociales, artistas, raperos, activistas sociales o periodistas por expresiones que se encuentran comprendidas dentro de los derechos a la libertad de expresión e información, reconocidos en la Constitución Española.

Todos los medios de información progresistas, se han hecho eco estos días del triste aniversario, de la consolidación del deterioro de la libertad de información, expresión, al tiempo que han clamado para que se lleve a la práctica la exigencia de Amnistía Internacional de que en el debate, que se debe abrir sin demora, sobre la reforma de la ley mordaza, se tenga en consideración la revisión en profundidad de la legislación, para eliminar aquellas disposiciones que puedan limitar o interferir de manera desproporcionada en el ejercicio de derechos humanos como la libertad de reunión, expresión e información.
Está claro que el PSOE no puede ser tibio en esta materia, ni tampoco en la elaboración de la Ley Orgánica de Protección de Datos de Carácter Personal. Eliminar contenidos de internet sin pasar por el juez es CENSURA 
De otra parte, hay que tratar de garantizar que todas las personas puedan acceder a los  recursos adecuados, efectivos y rápidos, cuando por la actuación de terceros, o de los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, consideren vulnerados sus derechos de reunión pacífica, expresión e información.

El cambio inesperado de Gobierno abrió una puerta a la esperanza. Aunque a decir verdad, no todos son muy optimistas al respecto. El pasado 25 de junio, a instancias del Ejecutivo, el grupo parlamentario Socialista anunciaba que había entablado conversaciones con otros grupos para poner en marcha el compromiso de Pedro Sánchez, en su discurso de investidura, de llevar a cabo de forma urgente una reforma en profundidad de las materias aquí expuestas.

Al margen de las dificultades jurídicas que entraña la existencia en tramitación en el Congreso de los Diputados de dos proposiciones de ley sobre la materia, una del PSOE y otra del PNV que según fuentes de las citadas negociaciones, será la que prevalecerá, también hay que tener en cuenta la posición de Podemos, donde son partidarios de elaborar una nueva ley de seguridad ciudadana desde cero. Por otro lado, habrá que estar pendientes de la resolución de los recursos presentados, tanto por el PSOE, como otros grupos, ante el Tribunal Constitucional sobre la ley mordaza del Partido Popular.

Está más claro que el agua que en esta coyuntura el PSOE no puede ser tibio en esta delicada materia, ni tampoco en la elaboración de la Ley Orgánica de Protección de Datos de Carácter Personal. Para mí, lego en la materia, eliminar contenidos de internet sin pasar por el juez es CENSURA.

Como bien señalaba en su cuenta de Twitter el bufet Almeida, experto en estas lides, “comprendemos que no tiene una mayoría estable, comprendemos que las vacaciones parlamentarias complican la tramitación, pero no comprenderemos que mantenga en vigor la #LeyMordaza”.

viernes, 29 de junio de 2018

Redes sociales, la mejor herramienta para la política


Los últimos acontecimientos políticos en España han venido a confirmar que las redes sociales se han convertido en la mejor herramienta para la política. Se está produciendo un fenómeno hasta ahora poco estudiado, mientras que las audiencias de televisión pierden espectadores, cerca de 33 millones de individuos ve la televisión de media diaria, solo los usuarios de las tres principales redes sociales, Facebook, Instagram y Twitter, suman ya 41 millones.

En los últimos procesos electorales ya se detectó que las redes sociales jugaron un papel fundamental, al igual que ocurrió en las pasadas elecciones primarias que se celebraron en el seno del PSOE y en el que Pedro Sánchez, actual presidente del Gobierno, resultó ganador.

La televisión pierde audiencia, mientras que las redes sociales ganan usuarios

Un episodio que sí ha llamado la atención de los estudiosos que han analizado la gestión de las redes por parte de Pedro Sánchez y su equipo, para alcanzar la victoria, frente a sus oponentes Susana Díaz y Patxi López. Sánchez, a pesar de no contar con el apoyo de los grandes medios de comunicación, televisión incluida, consiguió llevarse el gato al agua, gracias, en buena medida, según los expertos, a las redes sociales. En ese momento, Sánchez tenía en Twitter  más de 532.100 seguidores, mientras que en Facebook contaba con más de 205.000.

Las redes sociales crecen en usuarios sin parar.
En ese período, Pedro Sánchez, desarrolló una importante actividad en las redes sociales, que se utilizaron no solo para lanzar continuos mensajes a la militancia y simpatizantes, sino también se usaron para retransmitir en directo sus intervenciones públicas, así como hacer de altavoz de sus comparecencias ante los medios de comunicación.

Una estrategia, que permitió ganar por goleada a Pedro Sánchez, basada en una  estructura de plataformas de apoyo diseminadas por toda la geografía del Estado y que posteriormente fue trasladada a Ferraz para hacer oposición, hay que decir, no con tanto éxito, hasta el triunfo de la reciente moción de censura contra el ex presidente Mariano Rajoy.

Una novedosa utilización de las redes que también se emplea ya desde La Moncloa y que levanta críticas, pero que al tiempo consigue el objetivo propuesto, mantener la figura del presidente en la cresta de la ola de forma permanente.

Un escenario, que los gurús de la comunicación deben tener en cuenta ante los cambios que se están produciendo en la materia. A este respecto, según los datos de la consultora Kantar, referidos al mes de mayo de 2018, el consumo de televisión en España se sitúa en 237 minutos de media por espectador, 9 minutos menos que en el mismo mes del año anterior y 5 menos que en abril del mismo año.

El 73,3 por ciento de los españoles de 4 y más años (44,6 millones de espectadores potenciales) ha contactado diariamente durante este pasado mes de mayo con el medio televisivo (32.720.000 individuos ve la televisión de media diaria). El 97,4 por ciento ha visto al menos un minuto la televisión en ese mes.  Lo que supone que 1.138.000 de personas no han sintonizado ni un solo minuto con la televisión en el mismo periodo de tiempo.

Seguidores de redes sociales en Esapaña.
Por su parte, la agencia de marketing on line The Social Media Family, según su último informe, a finales de 2017 se cifraba en 23 millones los perfiles de Facebook, 13 de Instagram y 4,9 de Twitter. Estas son las tres redes sociales analizadas por su importancia de seguidores en España. La disminución de seguidores en Facebook se considera debida a las irregularidades que ha soportado la compañía relacionadas con noticias falsas, perfiles anónimos, así como a la utilización indebida de datos de usuarios.

En relación con Facebook señalar que los datos específicos de las 50 ciudades españolas más pobladas, se puede apreciar que los perfiles de 18 a 39 años suponen el 52 por ciento del total. Si bien la brecha generacional no es tan pronunciada como en otras plataformas, ya que el 42 por ciento de los usuarios se sitúan en la franja entre 40 y 64 años.

Sevilla y Barcelona son las dos ciudades con mayor tasa de penetración entre la población de Facebook, mientras que San Cristóbal de la Laguna y Vitoria cierran el ranking.
En Twitter destacan Granada y Valencia como ciudades con un mayor porcentaje de perfiles tuiteros entre las 50 ciudades más pobladas en España, mientras que Hospital del Llobregat y Terrasa son las que cierran el ranking. En cuanto al género de los usuarios, destacar el hecho de que dominan los perfiles sin identificar (un 40 por ciento del total), seguido por los masculinos (32 por ciento).

En Instagram, Barcelona y Sevilla son las ciudades con mayor implantación de esta red, mientras que San Cristóbal de La Laguna y Vitoria son las que menos seguidores tienen.  Instagram se posiciona como red social para millennials. En ella, hasta el 65 por ciento de los usuarios tienen menos de 39 años, con una mayoría de mujeres entre sus usuarios.

Por último, también hay que tener en cuenta las características de los integrantes de las audiencias televisivas y de los usuarios de las redes sociales. Mientras que los primeros se pueden considerar actores pasivos, proclives al adoctrinamiento, con escaso espíritu crítico, los segundos son, por lo general, agentes activos, que interactúan, que están concienciados, poseen espíritu crítico y, por lo general terminan implicándose en las cuestiones de su interés.

Parece claro, por tanto, que las redes sociales están llamadas ya a ser el gran foro global que una democracia necesita y que facilitará el ejercicio de un activismo abierto, libre y plural.