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lunes, 7 de julio de 2025

Un faro para la izquierda: Zohran Mamdani

 

RAMÓN TRIVIÑO


El avance de la derecha y la ultraderecha en el escenario político global resulta muy preocupante para la izquierda que busca alternativas en su espacio político que consigan aglutinar a las diferentes fuerzas. En medio del desolador panorama ha emergido la figura de Zohran Mandani, candidato progresista a la Alcaldía de Nueva York. El digital Spanish Revolution publicaba que «en la América de Trump, ganar unas primarias siendo musulmán, de izquierdas y pro Palestina no es un logro. Es un crimen. Zohran Mamdani ha sido señalado por la Casa Blanca como si fuera un terrorista. ¿Su delito? Pensar distinto. En tiempos de fascismo, la disidencia se castiga con la deportación». «Si Mamdani gana Nueva York, los republicanos dirán que los socialistas están tomando el poder. Si pierde, los demócratas centristas dirán que la izquierda es inviable», explicaba un analista político en The Guardian.


Zohran Mandani.


El candidato de la izquierda progresista que ganó las primarias del Partido Demócrata para la Alcaldía de Nueva York el 24 de junio de 2025 fue Zohran Mamdani, un joven de 33 años, miembro de los Socialistas Democráticos de América (DSA) y prácticamente desconocido para el gran público, pero que obtuvo el apoyo clave de figuras como Bernie Sanders y Alexandria Ocasio‑Cortez. El candidato podría convertirse en el primer alcalde musulmán e indo‑americano de Nueva York y el primer demócrata socialista en regir la ciudad.

Ahora, Mamdani competirá en las elecciones del 4 de noviembre frente a candidatos como Eric Adams (ahora independiente), Curtis Sliwa (republicano), Andrew Cuomo (perteneciente al “Fight and Deliver”, tras perder las primarias demócratas), entre otros.

Mamdani propone, entre otras muchas cosas, congelar los alquileres en viviendas estabilizadas, hacer gratuitos los autobuses, abrir supermercados municipales, ofrecer guarderías públicas universales y construir 200.000 viviendas asequibles en una década, todo ello financiado con impuestos a quienes ganan más de 1 millón de dólares y a las corporaciones con ingresos multimillonarios.

La posibilidad de un triunfo de Zohran Mamdani ha levantado ampollas entre la cúpula republicana, con Donald Trump a la cabeza, quien señaló durante una rueda de prensa en un centro de detención de migrantes en Florida (“Alligator Alcatraz”) el pasado 1 de julio, que se enfrentaban a un “comunista” y “lunático”, argumentando que “no necesitamos a un comunista en este país”, para afirmar después falsamente que Mamdani “está aquí ilegalmente” y señaló que examinaría todo, insinuando la posibilidad de revocarle la ciudadanía. En entrevistas con Fox News y en redes, Trump amenazó con congelar o retirar fondos federales a la ciudad si Mamdani no “se comporta”, para añadir que como presidente controla “palancas” y “tiene todas las cartas” para intervenir. Mamdani denunció estas palabras como una intimidación autoritaria y afirmó que, “No aceptaremos esta intimidación”.

Quizá lo más interesante de la irrupción de Mandani sea que se ha convertido en un faro de esperanza para el conjunto de la izquierda, no sólo española, sino también europea, aunque aún no existen posicionamientos expresos por parte de los líderes de las fuerzas políticas del Estado español, por el contrario los medios de comunicación españoles destacan a Mamdani como parte de una nueva ola del progresismo global y resaltan su conexión ideológica que refuerza su sintonía con los valores de la izquierda española. El `perfil de Mamdani inspira a sectores progresistas en España.

martes, 25 de marzo de 2025

La deriva de la nueva izquierda alemana (y II)

 

RAMÓN TRIVIÑO

En la entrega anterior se trató de analizar la similitud de Die Linke con Podemos y ahora me propongo profundizar en la aparición en el escenario político alemán del partido de Sahra Wagenknecht, que ha concitado numerosas críticas en España, sobre todo de los dirigentes de Podemos.

Sahra Wagenknecht, que expuso sus posiciones en su libro Los Engreídos. Mi contraprograma en favor del civismo y de la cohesión social, del que existe una edición en castellano, de 2024, fundó en 2023 su propio partido tras años de tensiones dentro de Die Linke (La Izquierda). Su ideología combina elementos de la izquierda clásica con posiciones críticas sobre la inmigración y la política identitaria.


Sahra Wagenknecht.


En resumen, la formación Bündnis Sahra Wagenknecht – Vernunft und Gerechtigkeit (Alianza Sahra Wagenknecht-Por la Razón y la Justicia) (BSW) defiende una economía más regulada por el Estado y critica la privatización de servicios públicos, a la vez que aboga por mayores impuestos a los ricos y medidas de redistribución de la riqueza. También se opone al modelo de la UE, al que acusa de favorecer a las grandes corporaciones en detrimento de la clase trabajadora. En lo que se refiere a Política Social y derechos laborales quiere fortalecer esos derechos y aumentar los salarios mínimos. Propugna un Estado del bienestar fuerte, con mejor sanidad y educación pública, además de nacionalizar sectores estratégicos, como la energía y el transporte.

Sus posiciones sobre el control de la emigración están en contra de la política de fronteras abiertas, argumentando que la inmigración masiva perjudica a la clase trabajadora al presionar los salarios a la baja y aboga por un sistema migratorio basado en criterios económicos y culturales, similar al de Canadá, por lo que ha sido acusada de acercarse a posturas nacionalistas o conservadoras en este tema.

Muy polémica también es su oposición a la política de identidad y al “wokismo”, criticando el enfoque de la izquierda en cuestiones de género, lenguaje inclusivo y política identitaria, considerándolo una distracción de los problemas económicos y sociales reales, por ejemplo, se opone a las cuotas de género y al activismo climático radical. En sus propuestas sobre política exterior muestra su oposición al apoyo militar a Ucrania y defiende una solución diplomática al conflicto con Rusia, para lo que propone una relación más pragmática, especialmente en temas energéticos. Además, es crítica con la OTAN y con la política exterior de los Estados Unidos.

En definitiva, Wagenknecht, con su combinación de ideas la ha convertido en una figura polémica, algunos la ven como una defensora de la clase trabajadora frente al neoliberalismo, mientras que otros la acusan de jugar con retóricas populistas y de acercarse a posturas de derecha en temas culturales e identitarios.

La preocupación en sectores de la izquierda española sobre la dirección y las alianzas que representa el movimiento de Wagenknecht, se puede definir a través de las declaraciones de algunos líderes de Podemos. El cofundador de la formación, Miguel Urbán ha afirmado que el BSW "no es izquierda, punto", una opinión que comparte la portavoz de Podemos Isa Serra, olvidándose quizás de los principios de la izquierda y pensando más en la izquierda finlandesa o sueca, defensora a ultranza de la OTAN. Mientras que Pablo Iglesias describió el fenómeno de Sahra Wagenknecht como “deriva de la izquierda hacia un lugar un tanto oscuro”. Tanto desde Podemos como desde Sumar consideran que la BSW defiende valores de ultraderecha como la “criminalización de los inmigrantes”, calificando sus propuestas de “racistas”, pese a ser conscientes de que su irrupción en Alemania de la extrema derecha se debe a la incapacidad de la izquierda de ofrecer soluciones a problemas reales, como recogía en el diario El País la escritora Carmen Domingo.

La trayectoria de Sahra Wagenknecht


lunes, 24 de marzo de 2025

La deriva de la nueva izquierda alemana (I)

 

RAMÓN TRIVIÑO

Los resultados de las últimas elecciones legislativas en Alemania celebradas el domingo 23 de febrero de este año, dan que pensar sobre el papel que la nueva izquierda está jugando en la República Federal de Alemania. La irrupción del partido de Sahra Wagenknecht, bautizado con el nombre de su fundadora, Alianza Sahra Wagenknecht-Por la Razón y la Justicia (BSW), que obtuvo en estos comicios el 4,97 de los votos, sin conseguir representación en el parlamento, frente a Die Línke, que conquistó 28 de los 736 en liza, señalan una tendencia de crecimiento electoral frente a los partidos tradicionales que no son capaces en solitario de tender un cordón sanitario ante el preocupante auge de los partidos fascistas.


Dirigentes de Die Linken.


Me parece oportuno destacar, para tener un referente en la política española, que Die Linke tiene bastantes coincidencias con Podemos, una formación que surgió en 2014 como respuesta a la crisis económica y política en España, vinculado a movimientos como el 15-M, mientras que Die Linke tiene sus raíces en la oposición a las reformas neoliberales y en la fusión de partidos de izquierda, incluyendo a los ex comunistas de la República Democrática de Alemania (RDA). Ambos partidos critican las políticas de austeridad y defienden un Estado de bienestar fuerte, con énfasis en derechos sociales como la sanidad, educación y vivienda. Los dos cuestionan las estructuras actuales de la Unión Europea (UE), abogando por reformas que prioricen la justicia social y la democracia, además promueven políticas redistributivas, como impuestos progresivos y aumento del salario mínimo, para combatir la desigualdad.

También ambos fomentan la participación ciudadana y la transparencia en la toma de decisiones, aunque, al menos en el caso de Podemos, estos procesos se han ido reduciendo con el paso de los años y son el origen de fuertes disidencias. Por otra parte, las dos formaciones se oponen a intervenciones militares y defienden una política exterior pacifista y multilateral y procuran atraer a votantes jóvenes, trabajadores y personas afectadas por las políticas neoliberales.

Die Linke tiene raíces en la RDA y una historia más larga, mientras que Podemos es un partido más reciente. El primero tiene una estructura más tradicional, mientras que Podemos se organiza en círculos y enfatiza la horizontalidad. Die Linke es más abiertamente anti-OTAN, mientras que Podemos tiene una postura más matizada.

En resumen, ambos comparten una visión crítica del neoliberalismo y defienden la justicia social, pero difieren en su historia y enfoques organizativos.

Próxima entrada: La deriva de la nueva izquierda alemana (y II)






viernes, 15 de marzo de 2019

Los problemas de los ciudadanos


Inmersos hasta las cejas en la larga precampaña electoral que nos llevará, hay que echarle bemoles para resistir, hasta finales del mes de mayo, percibimos que va en aumento la tensión política, mientras que asistimos a la magna representación que se desarrolla en variopintos escenarios con una sensación de intranquilidad por los inciertos resultados, casi impredecibles, a los que pueden conducirnos los comicios que se van a celebrar, en los diferentes ámbitos desde el 28-A al 26-M.

El temor a un triunfo del Trifachito, integrado por Populares, Ciudadanos y VOX, está motivando una inusitada movilización del conjunto de toda la izquierda, que asiste atónita a la cascada de mentiras y propuestas inaceptables que se saca de la manga cada día el popular Pablo Casado; a la incongruencia de los postulados que ofrecen los acólitos de Albert Rivera, que han hecho bandera de la frase que se atribuye a Groucho Marx “estos son mis principios, pero si no le gustan tengo otros”, junto a los sonados silencios de Santiago Abascal que parece agazapado pescando en las sombras del río revuelto de la derecha, dejando caer de tarde en tarde por medio de intermediarios propuestas que dejan helado a cualquier demócrata.


En paralelo la izquierda trata de hacer visible lo que está en juego en los próximas citas electorales, que en definitiva no es, ni más ni menos, todo un sistema de derechos y libertades, del que los ciudadanos se han ido dotando a través de una lucha infinita y costosa, que debemos defender con uñas y dientes, voto a voto, casa a casa, pueblo a pueblo.

En este sentido supone un aliento contemplar el último episodio de la llamada revolución de las mujeres, escenificado el pasado 8 de marzo, o el movimiento FridaysForFuture protagonizado por los jóvenes de todo el mundo que reclaman medidas para parar el claro avance del desastre que supone el cambio climático. Dos movimientos transversales que señalan con firmeza por dónde van las inquietudes de los ciudadanos.

Una ciudadanía que en España también asiste al más que preocupante deterioro que sufre el Estado de Bienestar y que acaba de radiografiar la reciente encuesta de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) y que revela que, nada más y nada menos, el 75 por ciento de las familias en España tiene dificultades para llegar al fin de mes y poder afrontar sus gastos, mientras que en 8 de cada 10 hogares no se consigue ahorrar ni un euro y apenas el 6 por ciento puede hacerlo de forma sistemática y si ningún problema. Hay que destacar que el 10 por ciento ya tiene complicaciones para poder acceder a los alimentos básicos.

Según los datos obtenidos por la OCU, el índice medio de solvencia en España se sitúa en un barómetro de 42,2 puntos sobre 100. Teniendo en cuenta que los hogares que están por debajo del 32,5 están padeciendo pobreza, hay que concluir que una de cada 10 familias viven en la pobreza. Apenas un 6 por ciento reconoce en la encuesta que puede vivir de manera holgada, es decir, que están por encima de los 53,3 puntos del barómetro y que se pueden considerar como hogares más acomodados.

Los  resultados asociados a los costes económicos también son estudiados en el terreno de la salud. Cerca del 30 por ciento de las familias tienen difícil o imposible costearse un dentista y el 10 por ciento no puede acudir a una consulta médica. Además, casi en dos de cada cinco hogares tampoco son capaces de afrontar los gastos derivados de la compra de gafas, lentillas o audífonos.

También en este estudio, como en otros muchos, se pone de relieve que los costes relativos a la vivienda son los que más preocupación generan entre la población española. Un 17 por ciento tiene complicaciones a la hora de pagar los suministros del hogar, como la luz o el agua. Mientras que el pago de la hipoteca es un problema para el 14 por ciento de los ciudadanos. En lo relativo a la alimentación, para una de cada diez familias es muy difícil acudir al supermercado y comprar carne o pescado.

Disfrutar del ocio, una actividad imprescindible en una sociedad moderna y democrática, tiene también importantes barreras económicas para una parte considerable de los encuestados por la OCU. Uno de cada tres no tiene capacidad económica para acudir al cine, al teatro o a algún espectáculo musical. Mientras que para el 20 por ciento, comprar libros o vídeos es una misión imposible.

Datos más que preocupantes que deben invitar a la reflexión para comprender la necesidad de la movilización ya que todo hijo de vecino debe tener claro que la derechona y las élites que ejercen el poder de los de siempre van a tratar de no soltar ni un milímetro de la cuerda. Dejando claro que la única herramienta para la resolución de los problemas es la política. Aquí no existen los milagros.





sábado, 23 de febrero de 2019

La diversidad no es pelea en la izquierda


En las últimas fechas vengo escuchando las declaraciones de distintos líderes de la izquierda, pasando por Irene Montero, Rafael Mayoral, Íñigo Errejón, Alberto Garzón, hasta llegar a Pedro Sánchez, sobre la necesidad de la unidad de acción de la izquierda.


Parece una evidencia que para muchos de los integrantes de la izquierda española que la diversidad no es, ni debe ser, sinónimo de pelea. Todos se manifiestan partidarios del diálogo que también debe permanecer abierto entre las diferentes fuerzas de la izquierda

La diversidad en todos los casos es síntoma de riqueza no de falta de fortaleza. Por lo que los integrantes del conjunto de la izquierda deben tener claro, ante los hechos que estamos viendo, que demuestran hasta dónde es capaz de llegar la ultraderecha, que el único enemigo son esas políticas que recortan los derechos y libertades de la mayoría.

Razones que aconsejan no ver con malos ojos los intentos de unidad de acción de la izquierda mediante dos posibles caminos. Las alianzas dentro las estructuras partidarias actuales, o a través de opciones ajenas a ellas. En Andalucía, por poner un ejemplo, han surgido dos de ellas.
En Málaga Izquierda Unida ha propuesto a Podemos que Alberto Garzón sea el cabeza de lista por esta provincia  en las generales del 28-A. Ya lo hizo en el año 2011 cuando obtuvo por primera vez su acta de diputado.

En Jaén, donde ya hubo un intento de coalición similar en las pasadas autonómicas bajo la denominación de Recortes Cero, su dirigente, Esperanza Rico, propone  un frente amplio de unidad por la redistribución de la riqueza, que no es otra cosa que poner los enormes recursos de la sociedad española al servicio de la inmensa mayoría. Rico aboga para que haya otra izquierda, que dé una alternativa a los millones de votantes huérfanos que no se sienten representados ni por el PSOE ni por UP, según dice.

Insisto en que la diversidad no es pelea, incluso tampoco debe serlo la confrontación de ideas, que se pueden acercar y consensuar mediante propuestas. Lo que está claro es que de cara a las próximas elecciones generales ninguno de nosotros debe quedarse en casa por unas mínimas diferencias entre siglas. Hay que sumar para poder ganar y lograr el objetivo de conseguir la España que queremos. En la movilización estará la clave.





viernes, 25 de enero de 2019

Podemos tiene que dar el estirón


En estos días asistimos a una presunta crisis en el seno de Podemos originada, en parte, por la integración de uno de sus fundadores, Íñigo Errejón, en la plataforma electoral Más Madrid, que ha ido seguida, de momento, por la dimisión de sus cargos de secretario general de la organización en la Comunidad de Madrid, además de portavoz en el Senado y parlamentario autonómico de Ramón Espinar.

Desde hace años tengo la convicción de la necesidad de afrontar siempre positivo las circunstancias de la vida, es decir ver siempre el lado bueno de las cosas, también en lo que respecta al ejercicio de la política.
Íñigo Errejón.
Razón que me lleva a contemplar los problemas internos de Podemos, no como una situación irreparable y destructiva, sino como una crisis de crecimiento, que se produce de manera similar a la que sufren nuestros hijos, cuando llegados a determinada edad pierden por un tiempo los síntomas de lo que se considera buena salud y pensamos que lo único que sucede es que van a dar el estirón.

La situación interna en Podemos, por tanto, no debe tomarse como un problema, sino como una oportunidad de seguir creciendo y conservar y seguro que incrementar su peso en el escenario político de la política española.

En mi opinión, los egocentrismos, me refiero a Pablo Iglesias, deben ser ajenos a los liderazgos, lo mismo que la incapacidad para contemplar las situaciones de forma objetiva, quizá motivada por el distanciamiento de la vida cotidiana de la sociedad que pretendes modificar, o también por la presencia a tú lado de determinados asesores áulicos, que en la vieja política llamaríamos voces interesadas o simple pelotillas.

También creo que Podemos ha ido perdiendo frescura a través del paso del tiempo de su corta existencia. Su necesidad de crear un aparato de partido, ha terminado produciendo la asfixia de la propia organización. Los aparatos son difíciles de manejar y siempre surge la tentación de controlarlos, dando paso a uno de los mayores problemas de los partidos que desde el mismo Podemos consideran la vieja política.

Conozco de primera mano la existencia de esa sensación de falta de aire, originada por una aplastante y omnipresente burocracia, en muchos puntos de la organización a lo largo y ancho de toda la geografía estatal.

Creo, al igual que Íñigo Errejón, Carolina Bescansa, o el propio Ramón Espinar, que siempre hay que demostrar la voluntad de construir desde el diálogo y el acuerdo. Una actitud que debe ser ejemplar en el caso de los líderes de una izquierda de progreso y transformadora.

Desde hace tiempo, como activista, vengo apostando por la necesaria acción de la unidad de la izquierda. No es una posibilidad, más bien se trata de una necesidad a la vista de la reagrupación de las derechas, como se ha constatado con la aparición del trifachito en Andalucía.

Por ello veo con muy buenos ojos la plataforma promovida por Manuela Carmena  e Íñigo Errejón en Madrid. Lo mismo debería suceder en otros puntos del territorio e ir sumando, sin parar y sin prejuicios, voces y voluntades.

No quiero hacer creer que soy un utópico desnortado, conozco las dificultades del camino, y también los lógicos intereses partidarios de cada una de las fuerzas de izquierda que conviven en el actual panorama político, pero la unidad de acción es posible. Hoy mismo tenemos el ejemplo en la reunión de los dirigentes de Podemos en Toledo, que representan a 8 comunidades autónomas, para reclamar a Pablo Iglesias, que ponga fin a la guerra con Errejón y no cumpla su amenaza de presentar una candidatura alternativa en la Comunidad de Madrid.

No hay que perder el tiempo, es necesario sentarse para hablar todo lo que sea necesario con el objetivo de asegurar la unidad de acción de toda la izquierda. Creo que los frutos pueden ser variados, plataformas electorales, coaliciones, acuerdos programáticos o pactos postelectorales. Cualquier fórmula puede valer, lo importante es dar el estirón.




miércoles, 9 de enero de 2019

Milagro en San Telmo


Un servidor, que es un agnóstico confeso, lleva rezando por lo bajo algunos días para pedir que se produzca un milagro en San Telmo, sede de la Junta de Andalucía. Un milagro que, a pesar de las horas de sufrimiento que llevamos vividas a modo de penitencia, permitiera que el heredero político de Javier Arenas, llámame Juanma, no consiguiera sentar sus posaderas en la poltrona de la presidencia andaluza.

Lo que está pasando ahora mismo en el escenario político andaluz es más que dantesco. Las derechas, perdedoras de los comicios del pasado 2-D, el PP cosechó 300.000 votos menos que en las autonómicas anteriores, legítimamente, se ha cogido de la mano de los Ciudadanos de Rivera, para tratar de realizar, según ellos, el cambio que Andalucía necesita, después de casi 4 lustros de gobiernos democráticos socialistas.

Serrano, Marín y Moreno Bonilla.
El problema es que ambas fuerzas políticas no suman el número de escaños suficientes para apuntalar un nuevo ejecutivo. Y aquí comienza el descalabro. Han tendido la soga a la ultraderechista Vox para que acuda en su auxilio. Los pupilos Santiago Abascal, liderados en Andalucía por el juez, condenado por prevaricación, Francisco de Asís Serrano, no van a dejar pasar la oportunidad de, por una parte, colocarse bajo todos los focos posibles de cara a unas próximas elecciones generales. Y de otra, tratar de dar el abrazo del oso, tanto a los antiguos hermanos del Partido Popular y de paso, si se tercia, a los descentrados de Ciudadanos. Por eso lo de la soga.

Como ha escrito mi colega Ignacio Escolar en eldiario.es “el programa de Gobierno de Vox para Andalucía daría risa si no diese miedo”. Aquí pueden repasar los 19 postulados de la formación ultraderechista, que denominan Propuestas de Vox para la investidura del Presidente de la Junta de Andalucía, que denotan un grave desconocimiento del Estatuto andaluz, del ámbito competencial autonómico y, por supuesto de la Constitución Española.

La sociedad civil no se ha quedado pasmada ante el desaguisado que se viene encima y, lentamente ha comenzado a reaccionar. Ya se ha puesto en marcha un manifestó, encabezado por prestigiosos catedráticos y profesionales de todos los sectores, con el título “Manifiesto por la democracia, el diálogo y los derechos humanos en Andalucía”, que lleva recogidas más de 500 firmas y las mujeres, otra vez las mujeres, han mostrado su férrea oposición a las atrocidades que anuncia Vox, convocando para el próximo 15 de enero una jornada de protesta feminista para denunciar, mediante una manifestación ante el Parlamento andaluz y concentraciones simultáneas en todas las provincias, el "sistema patriarcal" vigente bajo el lema 'Ni un paso atrás en igualdad'.

A la izquierda política andaluza parece que le ha costado un poco más reaccionar. Y hace tan solo dos días la dirección de Adelante Andalucía (Podemos-Izquierda Unida) ha realizado una oferta de diálogo al PSOE-A, que todavía no ha digerido el batacazo en las urnas, no ha sido capaz de ejercitar un mínimo de autocrítica y en cuyas filas se empiezan a escuchar voces pidiendo la salida de Su Susanísima.

Claro está, que todo depende de un milagro que necesita de algunos mimbres para que se pueda producir. Que Vox deje a los pies de los caballos a populares y Ciudadanos y que, la izquierda sea capaz de llegar a un entendimiento que necesitará de grandes dosis de generosidad por ambas parte y que la actual presidente interina de la Junta de un paso atrás, para que el futuro e hipotético ejecutivo andaluz pueda ser encabezado por otro socialista o por un independiente de reconocido prestigio. Lo dicho, hace falta un milagro, que de producirse me convertiría en un humilde devoto de San Telmo.


sábado, 22 de diciembre de 2018

Un año que pasará a la Historia


El año que acaba, 2018, será un período que pasará a los libros de Historia, por los acontecimientos políticos y sociales de gran relevancia que, entre otras cosas, han dado la vuelta como un calcetín al escenario del Estado español.

La moción de censura contra el Gobierno de España, presidido por Mariano Rajoy, debatida entre el 31 de mayo y el 1 de junio de 2018, registrada por el Grupo Socialista el 25 de mayo, después de que la Audiencia Nacional sentenciara que el Partido Popular (PP) se había beneficiado del esquema de sobornos ilegales a través de los contratos del caso Gürtel,  suponían la confirmación por los tribunales, en primera instancia, de la existencia de una estructura de contabilidad y financiación ilegal que se desarrolló en paralelo con la oficial desde el momento de la fundación del partido en 1989.

La revolución feminista ha sido uno de
los hechos más relevantes de 2018.
Como se recordará, la referida sentencia, fue la espoleta que hizo reaccionar a la mayoría de los diputados del Congreso, que unieron sus fuerzas, para apear de su poltrona a Mariano Rajoy y llevar a La Moncloa, de forma inesperada, al socialista Pedro Sánchez, que se convertía en el séptimo presidente del Gobierno de la democracia. El cambio de postura, a última hora, del PNV, sumaba más de los 176 votos necesarios, que se unían a los del PSOE, Podemos, ERC, PDDECat, Compromís, Bildu y Nueva Canarias.

Se inauguraba a partir de ese primero de junio un tiempo a la esperanza, que se va abriendo paso con muchas dificultades, pero que ponía fin a uno de los períodos más oscuros de la democracia española, en la que se produjo un grave retroceso en materia de derechos sociales y libertades, al tiempo que se ponía en evidencia la descomposición provocada por una corrupción sistémica que lo infectaba todo. Hay que recordar aquí las derivas de los casos Cifuentes, Lezo o Púnica, todavía pendientes de resoluciones judiciales.

Pero no sólo la revolución llegó al ámbito de la política, era la que primera vez el Ejecutivo estaba compuesto por más mujeres que hombres, o que de forma inédita el diario El País entregaba su dirección a una mujer. Dos hechos surgidos tras la masiva huelga y protestas del 8-M, sin precedentes en el país. Una "revolución feminista" que aunque comenzó hace algunos años en España, se consolidó y logró su mayor visibilidad el pasado 8 de marzo en la celebración del Día Internacional de la Mujer. Aquella jornada miles de personas en todo el país salieron a las calles, se ausentaron en sus trabajos, interrumpieron avenidas, y obligaron a detener medios de transporte para protestar contra la discriminación de género en el trabajo, la desigualdad salarial y la violencia contra la mujer.

Pero finaliza el año con un panorama no tan halagüeño. Tras la debacle en las filas populares y la radicalización de Ciudadanos hacia la derecha, llegó la renovación en el Partido Popular, de la mano de todo un personaje, Pablo Casado, que con sus mensajes ha pasado por la derecha al mismísimo Mariano Rajoy, lo que unido a la irrupción de Vox en las autonómicas andaluzas, vienen a demostrar que la izquierda necesita unidad y movilización.

Con la formación, todavía pendiente, del nuevo Gobierno andaluz, surgen motivos para la preocupación ante la posibilidad de que los cambios vividos por la sociedad española en el último año puedan llegar a ser reversibles.

En esta situación no ayuda la otra gran cuestión que ha protagonizado los últimos 365 días. Se trata de la cuestión catalana, cuya lejana solución  parece avanzar levemente en los últimos días tras el encuentro entre representantes del Gobierno de España y la Generalitat de Catalunya, asunto que, según los estudios sociológicos, también pesa en la derechización de una parte del conjunto del electorado.

Parece evidente que nos adentramos en un nuevo año cargado de incertidumbres para el que, en mi opinión, vuelvo a repetir, es necesaria la recuperación del espíritu que llevó a Pedro Sánchez a la presidencia del Gobierno y al desarrollo, sin complejos, de unas auténticas políticas de progreso, que garanticen el bienestar de la gran mayoría de los ciudadanos.

domingo, 13 de mayo de 2018

Se pone en marcha el foro Momentum Andalucía

En estos días se pone en marcha en la ciudad de Sevilla el foro de discusión Momentum Andalucía, impulsado por militantes de base del PSOE andaluz y por ciudadanos progresistas independientes, que consideran necesario abrir vías de debate crítico desde la izquierda y que tenga un carácter abierto y participativo.

Logotipo del nuevo foro de debate.
Se trata de un espacio, según consta en su manifiesto fundacional, en donde se analicen las políticas que se aplican y proponen, desde la izquierda socialdemócrata, al tiempo que posicionarse, mediante conclusiones o reflexiones, para aportar ideas que contribuyan al rearme ideológico necesario ante los retos y demandas planteados por el conjunto de la ciudadanía del siglo XXI.

Momentum Andalucía es similar al movimiento que impulsó a Corbyn.

Para entendernos, Momentum Andalucía  pretende ser un movimiento de bases similar al que contribuyó a impulsar el laborismo progresista de Jeremy  Corbyn involucrando políticamente a miles de jóvenes y muchos adultos desencantados con el viraje a la derecha dado en su tiempo por Tony Blair y Gordon Brown, en los noventa.

Los impulsores de este nuevo foro, que celebrará su primer encuentro el próximo martes día 22 de mayo en Sevilla, bajo el título “Impuestos y Estado del Bienestar”, pretenden extender su ámbito de actuación a toda Andalucía, estando abierto también al conjunto de España. Entre sus objetivos figura la tarea primordial de promover la unidad del conjunto de la izquierda.

Para lograr este objetivo se utilizarán las nuevas tecnologías de la información, los debates serán transmitidos por streaming, se abrirá una página web y un canal en Youtube, además se distribuirán, periódicamente, unas hojas de carácter informativo a través del ya existente grupo de WhatsApp de Momentum Andalucía.

Añadir  por último, respecto a su organización, que tendrá una estructura asamblearia, libre y participativa, “intentando huir de debates bizantinos y sin aportación real”, dice el manifiesto, sin más dirección y control que el respeto a las opiniones del otro.


miércoles, 9 de mayo de 2018

La única receta para salvar la democracia

Sin duda vivimos tiempos convulsos en el actual escenario político que presagian cambios profundos en el sistema democrático de España. Ahora, se antoja necesario realizar un análisis de situación en vísperas de la conmemoración del séptimo aniversario de la revolución que supuso la eclosión del 15-M, aunque otras plumas prestigiosas, como la del periodista Arsenio Escolar, en su artículo "Un balance agridulce del 15-M, siete años después” ya se han ocupado en días precedentes de estudiar la citada efemérides.

Los lectores permitirán que me ponga en el papel que interpretó el genial Paco Martínez Soria en la célebre cinta de José Luis Sáenz de Heredia, Don Erre que erre, y siga en el empeño de postular la idea de que la única receta para salvar la democracia, de su lamentable y actual declive, es que se produzcan una serie de hechos que abran la vía para los cambios que la gran mayoría de los ciudadanos vienen demandando.

Receta.
La primera premisa para conseguir el objetivo enunciado es conseguir la unidad de toda la izquierda. En caso contrario, la posibilidad de derrotar a la derecha en las próximas elecciones generales se antoja harto complicada. Sé que algunos dirigentes políticos y bastantes más ciudadanos apuestan por esa fórmula. El problema es que en las cúpulas de las fuerzas políticas creen que esa unidad debe producirse a posteriori de los comicios.

A mi juicio un grave error. La izquierda debería tener la capacidad de pactar un programa de mínimos que garantizase el apoyo mayoritario de los ciudadanos. Lo contrario volvería a llevar a las peleas a las que nos tienen acostumbrados y a la falta de generosidad que suelen demostrar.

En ese pacto de mínimos debería incluirse la imprescindible reforma de la Constitución que garantice para siempre derechos y libertades y que constituye el segundo elemento de la receta básica para tratar de salvar la democracia, tocada en su línea de flotación por las políticas ultraliberales y neoconservadoras de la derecha.

Una oportunidad histórica para resolver al tiempo, entre otras, la llamada cuestión catalana, es decir la estructura federal del Estado, que a la citada derecha nunca le ha interesado afrontar y que tanto daño ha hecho al conjunto de derechos y libertades, sobre todo por su utilización, como cortina de humo, para intentar manipular la realidad de una sociedad que sigue viviendo sumida en la crisis y, buena parte de ella, en umbrales cercanos a la pobreza.

El tercer ingrediente de la receta que promuevo es la necesidad de impulsar el activismo político, en todos los órdenes de la vida social, como mecanismo necesario para, de una parte, concienciar al conjunto de la sociedad de sus propios derechos y de otra, aunque no guste en los sanedrines de las fuerzas políticas, como forma idónea de que la ciudadanía haga oír su voz de forma clara y directa, en defensa de los intereses colectivos, en muchas ocasiones ajenos a los de uno u otro partido.

El activismo, en todas sus dimensiones, no pretende sustituir la democracia parlamentaria, sino más bien reforzarla, como lo demuestran  en los países más avanzados y con regímenes con estructuras bien diferentes. Ejemplos claros los encontramos en los Estados Unidos de América o en las modélicas democracias del norte de Europa.

Creo que ha llegado el momento de poner, de verdad, el punto y final al período de la llamada transición democrática. Y no porque no fuera una época de modernización y progreso, que a mi juicio lo fue, sino porque los tiempos y las circunstancias han cambiado, junto a las necesidades de los ciudadanos, que verán, que si no se acometen las profundas y necesarias reformas, como van desapareciendo los derechos y libertades que a los más mayores nos costó sangre, sudor y lágrimas conquistar para todos.

domingo, 21 de enero de 2018

Unidad de la izquierda o nuevo fracaso

Tengo el convencimiento de que el Partido Socialista (PSOE) está en su derecho de aspirar al liderazgo de buena parte de la izquierda española, pero también tengo la creencia de que teniendo en cuenta que el objetivo de cualquier fuerza política es la conquista del poder, el único camino posible es, en la actualidad, mediante la unidad de la izquierda.

Asistimos en estas fechas a un nuevo recrudecimiento del enfrentamiento a cara de perro entre PSOE y Podemos, que no parece conducir a ninguna parte. A los dirigentes de Podemos no les vendría mal hacer una verdadera autocrítica de sus pasos errantes de los últimos meses, por ejemplo su posición ante la investidura de Rajoy o, más recientemente, su postura ante la cuestión catalana.

A la cúpula del PSOE le haría bien, replantearse su estrategia electoral de cara a la serie de comicios que se acercan por el horizonte. Ya he dicho que es muy legítimo presentarse como la única opción con posibilidades para el voto de izquierda, que sigue siendo el mayoritario en España. Pero es más que evidente que el triunfo electoral llegaría de forma más fácil si existe la unidad de la izquierda.

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.
En este sentido, se vienen pronunciando muchas voces desde el mismo seno del PSOE, que piensan que el anunciado giro a la izquierda promovido en las elecciones primarias por el propio Pedro Sánchez, debería convertirse en algo más que gestos e intenciones.

Un botón de muestra, está en el artículo publicado el domingo 21 por el analista político de Diario 16, Santiago Aparicio, que escribía un párrafo sintomático,  “La defensa de la soberanía nacional o la clase media-trabajadora, las mismas palabras que utilizan en Ciudadanos, indican que Sánchez está más preocupado por el centro que por la izquierda. Y esto comienza a enfadar a la militancia. Cada día, como un goteo persistente, se van dando de baja cientos de militantes que apoyaron a Sánchez y, hoy en día, se encuentran decepcionados. Para ellos y ellas nada ha cambiado, especialmente a nivel regional, provincial y local. Piensan que apoyaron a Sánchez para girar a la izquierda y no lo ven claro. Otros y otras siguen confiando en su secretario general pero no a cualquier precio”.

Un buen termómetro de lo que pasa en el PSOE están siendo las asambleas abiertas que se extienden por todo el Estado y que vuelven a dar la voz a la militancia y a la importante masa de simpatizantes que, de encontrar satisfacción a sus demandas, serán vitales para llevar a Pedro Sánchez a La Moncloa.

En las últimas fechas se ha abierto un amplio debate en este sentido, con la participación de voces que son referentes para la izquierda de la que hablo. Por ejemplo los profesores Juan Antonio Pérez Tapias y Juan Torres López, cuyas palabras, escuecen en el conjunto de la izquierda.

En una entrevista publicada el mismo domingo día 21 en el periódico Granada Hoy, Pérez Tapias hace una serie de consideraciones de enorme interés sobre el tema que abordo aquí. En concreto, a la pregunta sobre si es tan profundo su desacuerdo como para poner fin a 25 años de militancia en el PSOE, el decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada responde,  “Yo apoyé a Pedro Sánchez en la medida en la que se comprometió con muchas de las cosas que yo defendía. Pero en este contexto de repliegue hay una posición muy cerrada en cuanto al federalismo y en cuanto al diálogo por la izquierda con otras formaciones políticas”. Para Pérez Tapias “ni Podemos ni PSOE van a llegar en solitario al Gobierno; o sacamos conclusiones o las derechas van a gobernar durante mucho tiempo”.

También es menester tener en cuenta las palabras resaltadas por el catedrático Juan Torres en la entrevista concedida en la misma fecha a El Independiente en la que dice, sobre la carencia común entre PSOE, Podemos e Izquierda Unida, “no darse cuenta de que la precondición para poder llevar a cabo las políticas que proponen es que haya una mayoría social que las apoye que vaya mucho más allá de la izquierda. Es decir, los cambios de progreso, por llamarlos de alguna manera, que hoy día son necesarios en España, necesitan una mayoría política y social que se base no sólo en la izquierda. Creo que los tres grandes partidos de la izquierda están fallando porque no se dan cuenta de eso”.

A la vista de lo aquí expuesto, parece evidente por dónde debe discurrir el camino de la izquierda. Para lo que es necesario aplicar una recomendación que hacía este mismo fin de semana el periodista y escritor  Manuel Rivas, “para salir del pozo, en lugar de conformar la realidad a nuestra medida, podríamos intentar una modesta revolución óptica. Ver la realidad de otra manera”. Que así sea.

sábado, 18 de noviembre de 2017

La izquierda que España necesita

Habría que haber tenido mucha imaginación para, hace tan solo unas cuantas semanas, dibujar el escenario político que hoy ofrece España. La realidad es que los ciudadanos españoles asisten a un espectáculo con un final que presenta una buena dosis de incertidumbre y grandes cantidades de preocupación.

Circulan muchas tesis sobre la mano que prendió la mecha que provocó el estallido de la llamada cuestión catalana. Un asunto que se abordará en estas líneas sólo para decir que la gravísima secesión planteada, no ha sido una aparición mariana, sino el resultado de un proceso de envenenamiento provocado, en gran medida, por la inacción e buena parte de las fuerzas políticas y, especialmente por interés del Partido Popular (PP) de utilizar, de forma reiterada, este asunto como arma electoralista. No hace falta recordar su actuación frente al vigente Estatuto. Y tampoco olvidar que  los hechos citados han puesto en solfa los derechos democráticos esenciales de todos los españoles.

Es el escenario descrito el que ha conseguido tapar los problemas que, según los sondeos más preocupan a los ciudadanos. Empezando por el desempleo, la precariedad laboral, la corrupción generalizada, o las políticas antisociales de la derechona, que han desembocado en los asfixiantes recortes en los derechos y libertades de la gran mayoría. La situación actual también ha puesto en evidencia otra grave consecuencia, un nuevo episodio de la división de la izquierda.

Pedro Sánchez ha demostrado su capacidad de liderazgo en la izquierda.
Es aquí donde hay que retroceder un poco en el tiempo para observar el modélico proceso de regeneración interna que vivió el Partido Socialista (PSOE), con un ejemplar proceso participativo por parte de la militancia y de los simpatizantes, basado en las elecciones primarias, que desembocó en el regreso al poder de Pedro Sánchez, como secretario general de los socialistas.

Un regreso, que se produjo, junto a un proyecto político que contiene, de forma clara y concisa,  todos los ingredientes precisos, para demostrar que la nueva socialdemocracia, que lidera Sánchez, es la única alternativa visible al modelo corrupto y degenerativo del propio sistema democrático que encarna la derecha.

Este argumento se basa en el hecho que señala, a fecha de hoy, la última encuesta conocida. El PSOE se encuentra ya a menos de tres puntos del PP en intención de voto. Por lo que se hace más evidente todavía que el Partido Socialista es la única alternativa clara a las políticas de los populares, apoyadas en Ciudadanos, organización de la que se puede decir que su mayor virtud se encuentra en mirar para otra parte.

Una muestra del liderazgo del PSOE se encuentra en la propuesta que demuestra su voluntad regeneradora y modernizadora de España. La creación, ya en marcha, de la Comisión para la Modernización del Estado Autonómico, que respetando los logros indudables del que algunos llaman el proceso del 78, que sin duda alcanzó las mayores cuotas de progreso y bienestar de la reciente Historia española, debe desembocar en la reforma de la Constitución.

Una reforma que precisará de un amplio consenso parlamentario y que, por supuesto, también deberá  lograr el apoyo de las fuerzas de la izquierda española, como es el caso de Podemos. Quizá, las fechas que vivimos, inmersos en la campaña electoral del 21-D, no son las más propicias para lograr los acuerdos necesarios. Habrá que esperar hasta que finalicen las autonómicas en Catalunya. Pero teniendo claro que la regeneración democrática y de la modernización de la estructura del Estado no admite más demoras.

En este sentido, hay que recordar las recientes palabras del secretario general del PSC, Miquel Iceta, cuando ha dicho que "estamos en tiempo de suma y no de exclusión, sectarismo y división". Esos son los mimbres que hacen falta para construir la izquierda que España necesita hoy más que nunca.