RAMÓN TRIVIÑO
En la entrega anterior se trató de analizar la similitud de Die Linke con Podemos y ahora me propongo profundizar en la aparición en el escenario político alemán del partido de Sahra Wagenknecht, que ha concitado numerosas críticas en España, sobre todo de los dirigentes de Podemos.
Sahra Wagenknecht, que expuso sus posiciones en su libro Los Engreídos. Mi contraprograma en favor del civismo y de la cohesión social, del que existe una edición en castellano, de 2024, fundó en 2023 su propio partido tras años de tensiones dentro de Die Linke (La Izquierda). Su ideología combina elementos de la izquierda clásica con posiciones críticas sobre la inmigración y la política identitaria.
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Sahra Wagenknecht. |
En resumen, la formación Bündnis Sahra Wagenknecht – Vernunft und Gerechtigkeit (Alianza Sahra Wagenknecht-Por la Razón y la Justicia) (BSW) defiende una economía más regulada por el Estado y critica la privatización de servicios públicos, a la vez que aboga por mayores impuestos a los ricos y medidas de redistribución de la riqueza. También se opone al modelo de la UE, al que acusa de favorecer a las grandes corporaciones en detrimento de la clase trabajadora. En lo que se refiere a Política Social y derechos laborales quiere fortalecer esos derechos y aumentar los salarios mínimos. Propugna un Estado del bienestar fuerte, con mejor sanidad y educación pública, además de nacionalizar sectores estratégicos, como la energía y el transporte.
Sus posiciones sobre el control de la emigración están en contra de la política de fronteras abiertas, argumentando que la inmigración masiva perjudica a la clase trabajadora al presionar los salarios a la baja y aboga por un sistema migratorio basado en criterios económicos y culturales, similar al de Canadá, por lo que ha sido acusada de acercarse a posturas nacionalistas o conservadoras en este tema.
Muy polémica también es su oposición a la política de identidad y al “wokismo”, criticando el enfoque de la izquierda en cuestiones de género, lenguaje inclusivo y política identitaria, considerándolo una distracción de los problemas económicos y sociales reales, por ejemplo, se opone a las cuotas de género y al activismo climático radical. En sus propuestas sobre política exterior muestra su oposición al apoyo militar a Ucrania y defiende una solución diplomática al conflicto con Rusia, para lo que propone una relación más pragmática, especialmente en temas energéticos. Además, es crítica con la OTAN y con la política exterior de los Estados Unidos.
En definitiva, Wagenknecht, con su combinación de ideas la ha convertido en una figura polémica, algunos la ven como una defensora de la clase trabajadora frente al neoliberalismo, mientras que otros la acusan de jugar con retóricas populistas y de acercarse a posturas de derecha en temas culturales e identitarios.
La preocupación en sectores de la izquierda española sobre la dirección y las alianzas que representa el movimiento de Wagenknecht, se puede definir a través de las declaraciones de algunos líderes de Podemos. El cofundador de la formación, Miguel Urbán ha afirmado que el BSW "no es izquierda, punto", una opinión que comparte la portavoz de Podemos Isa Serra, olvidándose quizás de los principios de la izquierda y pensando más en la izquierda finlandesa o sueca, defensora a ultranza de la OTAN. Mientras que Pablo Iglesias describió el fenómeno de Sahra Wagenknecht como “deriva de la izquierda hacia un lugar un tanto oscuro”. Tanto desde Podemos como desde Sumar consideran que la BSW defiende valores de ultraderecha como la “criminalización de los inmigrantes”, calificando sus propuestas de “racistas”, pese a ser conscientes de que su irrupción en Alemania de la extrema derecha se debe a la incapacidad de la izquierda de ofrecer soluciones a problemas reales, como recogía en el diario El País la escritora Carmen Domingo.
La trayectoria de Sahra Wagenknecht