El abogado gallego Ramón Sabín, que logró que más de
17.000 afectados de unas 70 cofradías de pescadores de Galicia,
Asturias y Cantabria que él representó cobraran, un
año después del siniestro del Prestige, más de 60 millones
de euros en indemnizaciones, representará legalmente a José
Collado, también conocido como Pepe el Trompeta, que
lleva años intentando demostrar que es el hijo de José Antonio
Larios Franco, IV marqués de Larios y de Guadiaro,
según una información que publica La Tribuna de Albacete.
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| José Collado. |
Tras la
desestimación del recurso que presentó en el Juzgado de Primera
Instancia número 6 de Albacete, debido a que la nueva demanda
no aportaba datos nuevos con respecto a la anterior, José Collado
quiere que su nuevo letrado, Ramón Sabín, presente una
demanda por la vía penal, con la que pretende demostrar que es el
hijo del marqués. «Mi nuevo abogado es Ramón Sabín Sabín,
que es uno de los mejores abogados que hay ahora no en España,
sino en Europa. El nuevo abogado va a intentar pedir la
anulación del procedimiento civil para pasar el caso al penal. «Me
ha dicho que es algo difícil, pero no imposible», señaló Collado
al medio citado.
La historia de José
Collado es digna de un auténtico culebrón televisivo, que ya se
ha abordado en varias ocasiones en estas páginas. Las luchas
intestinas entre los herederos de la fortuna de José
Antonio Larios Franco podrían convertirse en
inútiles si algún día el malagueño, José Collado López,
que el próximo mes de julio cumplirá 78 años, consigue probar que
es el único hijo vivo del IV marqués de Larios, nacido como
fruto de una relación extramatrimonial, que desmentiría así la
tesis de que su presunto padre quedó estéril después de sufrir
unas paperas en su infancia. A la vista de las fotografías de
Collado, de su supuesto bisabuelo, Manuel Domingo Larios,
II marqués de Larios, y del propio José
Antonio Larios Franco, que podría ser su padre, el
parecido entre los tres parece avalar el parentesco de su presunto
heredero que ya lleva sobre sus espaldas más de una década de lucha
para demostrar en los tribunales su filiación.
Aunque parece que
una larga mano negra se interpone en ese camino. José Antonio
Larios Franco falleció en la finca de la Dehesa de Los
Llanos, en Albacete, el día de nochebuena de 1954. Así
consta en la esquela que se publicó en el diario ABC. Se
supone que la memoria y los restos del IV marqués de Larios
habían descansado tranquilos hasta el 14 de mayo de 2011, cuando
después de la citada y larga pelea judicial José Collado
consiguió que un juzgado de Albacete ordenase su exhumación
para comprobar, a través del ADN, si era o no su hijo.
Esta parte de la
historia se inicia en el Hospital Civil de Málaga, el 31 de
julio de 1948, cuando Emilia, que trabajaba de cocinera en la
casa que los Larios tenían en la exclusiva barriada malagueña
de El Limonar, da a luz un varón al que puso de nombre José
y que al parecer era fruto de la relación sentimental que ella
mantenía con José Antonio Larios. Según el relato que el
propio Collado ha contado a varios medios de comunicación, la
marquesa Pilar Príes, enterada de la infidelidad del marqués,
que al parecer no era la primera, comienza a hacerle la vida
imposible a la joven madre y termina contratando a unas señoras para
que trasladaran a Emilia a la localidad jiennense de
Martos, aprovechando la ausencia de Málaga del presunto
padre.
El recién nacido,
que cuenta ya con 9 meses, queda ingresado en La Gota de Leche,
institución pública de beneficencia de la capital malagueña. De
ahí, pasa a una casa-cuna y, posteriormente, al colegio de La
Milagrosa, donde permanece hasta cumplir los 16 años. A partir
de ahí, siempre según el relato de Collado, empieza una vida
marcada por la soledad y la dureza, en la que el presunto
descendiente del marqués de Larios se busca la vida como
cartero, guarda, pero especialmente como trompetista, instrumento con
el que ha recorrido medio mundo, aunque establece su residencia en la
ciudad de Marbella.
En una entrevista
publicada por el diario Sur de Málaga el 13 de mayo de
2010, titulada José Collado, demandante de la herencia de Larios:
«El dinero no es lo que me alienta, sino que se sepa que soy hijo
del marqués», realizada por Nieves Castro, el
trompetista de la Agrupación Musical de la Hermandad de La
Pollinica de la citada ciudad de la Costa del Sol, narra
que durante los primeros años de su vida, solamente un señor quiso
adoptarlo una vez, un proceso que no llega a buen puerto y que al
parecer hoy se situaría en la parte contraria en el procedimiento
judicial que posteriormente se iniciaría para determinar su
filiación paternal.
Es en el popular
programa de televisión Quién sabe dónde, dirigido por el
periodista Francisco Lobatón, donde Collado ve la
oportunidad para tratar de localizar a sus progenitores. Un sueño
que según su testimonio se repetía durante muchas noches y tras el
que se decía, en referencia a su madre desconocida, “no moriré
hasta encontrarte”. Y el sueño se hizo realidad.
Estamos en 1997, el
trompetista cuenta con 49 años de edad, cuando el equipo de Lobatón
localiza a Emilia Collado, que ya tenía 82 años, quien
en el transcurso de una cena íntima, que se desarrolla en el Parador
de Jaén, le narró el idilio con el noble y que de esa “pasión”
había nacido él. Es su madre quien le cuenta a solas que el padre
era José Antonio Larios Franco. Collado se entera ese
mismo día, gracias al relato de su madre de que era el segundo de
cuatro hermanos, tres varones y una hembra, todos de padres distintos
y que a su madre le dijeron que él había muerto al poco de nacer.
También a través del programa de televisión «se puso en contacto
conmigo una cuñada de la mujer de mi hermano, cuando yo no sabía ni
que tenía hermanos», señaló Collado el 9 de enero de 2017
a La Opinión de Málaga. Fue un encuentro muy amargo, contó
Collado, que consideró la postura de su madre como una
muestra de valentía. «Supongo que quería decirme quién era mi
padre porque sentía una especie de deuda conmigo por abandonarme
cuando tenía nueve meses», explicó públicamente. Es entonces
cuando, tras el reencuentro, Collado plantea a la madre la
pregunta, ¿sería capaz de narrar estos hechos ante el Colegio de
Notarios de Granada. Y así lo hizo. En la notaría
Lozano de Jaén, Emilia Collado narró su testimonio. A
partir de este momento se empieza a conocer a través de los medios
de comunicación, el 8 de junio de 2010 llega a la portada del New
York Times, una historia que parece extraída de la ficción pero
que día a día se demuestra como una auténtica realidad.
En el procedimiento
judicial abierto a instancia de Collado y sus representantes
legales entiende, en principio, el Juzgado de Instrucción
número 6 de Albacete al ser competente por haber sido en aquella
provincia donde falleció el IV marqués de Larios. Aquí,
Collado cuenta con la oposición de los supuestos herederos
legítimos que en todo momento negaron su colaboración para que
saliera adelante el reconocimiento de paternidad y la realización de
las correspondientes pruebas de ADN. José Collado solicita
desde 1996 los títulos nobiliarios y la correspondiente parte de la
herencia. Después de muchos tiras y aflojas en los tribunales, José
Collado consigue que se realice en la Dehesa de los Llanos
la exhumación del cadáver de su presunto padre y que se lleven a
cabo las pruebas solicitadas.
La noticia que llega
desde el Instituto de Toxicología de Madrid cae sobre
él como un auténtico jarro de agua fría, ya que los forenses
dictaminaron la no coincidencia de los datos genéticos examinados.
Parece interesante, por los datos que aporta, conocer la sentencia nº
132/2012 dictada el 01 de marzo de 2012, por la magistrada María
Dolores Escoto Romaní, titular del Juzgado de Primera
Instancia Número 6 de Albacete, que en procedimiento de
reclamación de filiación paterna n° 328/2006 falló desestimar la
demanda formulada por José Collado López en reclamación de
filiación extramatrimonial respecto de José Antonio Larios
Franco, con imposición de las costas procesales. Al menos
resulta curioso saber que por la parte demandante se encontraba tan
sólo José Collado, mientras que en la parte demandada
estaban, representados por sus procuradores, y en algunos casos por
letrados designados al efecto, José Carlos Fernández de
Villavicencio y Eleta, actual marqués de Larios, Bárbara
Gutiérrez Maturana Kalachnikof, Cristina Gutiérrez Maturana
Larios Kalachnikof y Bárbara Gutiérrez Maturana Larios
Kalachnikof, además de Carlos Gutiérrez Maturana Larios
Altuna.
Al margen de este
listado, en el edicto que recoge la citada sentencia se puede leer
que entre los demandados también se encuentran la herencia yacente y
aquellos herederos desconocidos e inciertos de José Antonio
Larios Franco, IV marqués de Larios, declarados en
situación de rebeldía procesal; con la intervención del Ministerio
Fiscal. Es entonces cuando Collado recurre de nuevo al
juzgado de Albacete para presentar una serie de pruebas que
avalarían que existió un traslado de restos desde Albacete
hasta una capilla de Málaga en el año 1999. Si esto se
demostrara existiría un presunto delito de falsedad, al haberse
presentado unos restos como los del marqués de Larios que no
le corresponden, ya que éste se encontraría enterrado en Málaga
y no en la finca de Albacete.
La reclamación de
Collado se basó en un dictamen del forense José Cabrera
que concluyó que del estudio de los huesos que se había realizado
surgían dudas acerca de que los restos pudieran pertenecer a un
hombre de la edad con la que murió el marqués, 53 años. Incluso,
apuntó la posibilidad de que en el sepulcro del noble pudieran
existir restos de más de una persona. El citado forense no pudo
prestar su testimonio ante la titular del juzgado número 6 de
Albacete ya que la vista fue suspendida a petición de los abogados
de Collado, que intentaban ampliar los medios de prueba que
demostrasen la paternidad de su patrocinado. Por otro lado, se
presentó denuncia ante la Policía Nacional de Málaga
en la que se puso en conocimiento de la autoridad gubernativa el que
habría sido un traslado irregular de los restos del marqués a la
cripta que la familia Larios posee en el convento de las
Hermanitas de los Pobres de la ciudad de Málaga. Un
edificio construido en el año 1868 cuya capilla es panteón de los
Larios, familia que también fue la encargada de financiar el
conjunto de las obras del centro religioso. Otros miembros de la
familia, los más antiguos, fueron enterrados en la cripta de la
iglesia de San Agustín, mientras otros reposan en el panteón
95 del cementerio de San Miguel, ambos también en la capital
malagueña. También existen enterramientos de los Larios en
Madrid.
L a citada denuncia
se basó en el hecho de la presunta ilegalidad de un transporte de
los restos sin identificar y la actuación de la madre superiora de
las Hermanitas de los Pobres que no se opuso a esta acción.
De otra parte, se solicitó al juzgado la toma de declaración de
varios testigos procedentes de Málaga y de otros vinculados a
la Dehesa de los Llanos conocedores de que entre 1999 y el año
2000 se produjo un traslado de restos humanos al citado convento de
la capital malagueña. Las pesquisas policiales quedaron paralizadas
después de que en la primavera del año 2011 los investigadores de
la Policía visitaran el convento para tomar una serie de
fotografías de la cripta .«Aprovechamos para limpiar, porque yo
llevo tres años en este sitio y nunca la había visto», dijo la
religiosa responsable del convento en declaraciones a la periodista
del diario La Voz de Albacete, Maite Martínez Blanco,
publicadas el día 28 de mayo de 2011. La madre superiora contó
entonces que como «todo el mundo sabe» hace unos años «trajeron
unos restos» y aunque ella no estaba en el convento por aquel
entonces, explicó que las monjas tenían entendido que esos huesos
llegaban de Madrid donde habrían estado sepultados en algún
otro convento clausurado.«Dicen eso, pero se trajeron sin ningún
protocolo ni nada», explicó la religiosa.
Mientras, los
herederos de José Antonio Larios Franco insisten en que sus
restos son los que están enterrados en el sarcófago de piedra de la
finca de Los Llanos, el mismo que una comisión judicial abrió
en mayo del año 2010 para tomar las muestras de ADN. Transcurre el
tiempo y, a inicios del año 2017, siguen sin trascender noticias,
tanto sobre las investigaciones policiales como de actuaciones
judiciales, a pesar de que en enero del citado año José Collado
manifestara al diario La Opinión de Málaga su decidida
voluntad de reclamar nuevas pruebas de paternidad que demuestren que
es el hijo no reconocido del IV marqués de Larios. Un
silencio llamativo que, al menos, da que pensar. Según las
investigaciones de Collado y sus abogados «los huesos son de
unas fosas comunes de Tomelloso y los metieron en la cripta de
mi padre", afirmó Collado.
Si está interesado
en el tema, puede ampliar la información en los libros del
periodista y escritor Ramón Triviño ‘La
herencia envenenada del marqués de Larios’ y ‘Asesinato
masonería y franquismo’