lunes, 6 de febrero de 2017

Los populares sí saldrán en la foto

El Partido Popular (PP) celebrará su XVIII Congreso Nacional el próximo fin de semana, los días 10, 11 y 12 de febrero, en el recinto de la Caja Mágica, en Madrid, en un ambiente exento de tensiones y con la sensación de que nada importante cambiará en relación a las políticas que los populares han venido desarrollando hasta la fecha desde hace cerca de 5 años, a pesar de haber perdido la mayoría absoluta en el Parlamento.

Las polémicas internas que precedieron al anterior cónclave, celebrado en Valencia, en el que se visualizó un tira y afloja entre los partidarios de Mariano Rajoy y José María Aznar, han desaparecido. En el PP parece que aprendieron bien la máxima que se atribuye al exdirigente socialista Alfonso Guerra, “el que se mueva no sale en la foto”. Después de haber sufrido durante muchos años las consecuencias  de permanentes luchas intestinas, ahora el panorama interno se presenta como una balsa de aceite y todos los sectores, que los hay, guardan silencio y se dedican a lavar los trapos sucios en su casa.
Mariano Rajoy.
Además, no hay nada que cohesione más a un partido que la estancia en el poder y sobre todo la hipotética convocatoria de nuevas  elecciones generales, si la oposición, mayoritaria en el Congreso de los Diputados, no permite a Rajoy mantener las reformas realizadas en la anterior legislatura, que el propio presidente del Gobierno ha marcado como líneas rojas que no aceptará que se sobrepasen durante la nueva situación parlamentaria que obliga a una negociación permanente.

En todo caso, en medios populares sí reconocen la existencia de diferencias internas, incluso se admite que hay un amplio sector de afiliados y simpatizantes que cuestionan la figura de Mariano Rajoy, para la que verían con buenos ojos un relevo a medio plazo y que fuera reemplazado de cara al próximo proceso electoral. Piensan que habría que cambiar el cartel del Partido Popular.

 Pero el agua no llegará al río. Rajoy ya advirtió en su momento que no quería “ni líos, ni ruidos”. Todo el debate se centrará en determinados aspectos de las políticas sociales, como por ejemplo la maternidad subrogada o la custodia compartida, que enfrentan a los sectores del PP más reaccionarios con los que son considerados como “los modernos”, en cuyas filas se podría señalar a nombres como el vicesecretario Javier Maroto, que contaría con el respaldo de barones territoriales como el gallego Alberto Núñez Feijóo o la madrileña Cristina Cifuentes.

La idea es transmitir a los ciudadanos que el Partido Popular es el “partido de la mayoría” y el único que, desde el centro-derecha, ofrece estabilidad y seguridad a los españoles, que según distintos estudios sociológicos reclaman, por encima de todo,  moderación y mucho diálogo.

Dentro del escenario descrito la única cuestión que aparece pendiente es la ratificación, o no, de María Dolores de Cospedal, como secretaria general de los populares. Todas las fuentes, apuestan por la continuidad de la actual titular del Ministerio de Defensa que, compatibilizaría así ambos cargos, aunque se produciría un traspaso de competencias a favor de Fernando Martínez-Maillo, actual vicesecretario general, que sería propuesto como coordinador general y que realizaría la gestión ejecutiva ordinaria desde Génova, que en realidad ya viene desarrollando desde la ascensión de Cospedal al frente de la cúpula militar. Otras fuentes barajan la posibilidad de que la todapoderosa vicepresidenta del Gobierno,  Soraya Sáenz de Santamaría, lograse colocar a un hombre de su confianza en la sede central de los populares. Se trataría del vasco Alfonso Alonso, metido ahora de lleno en la política de Euskadi. Esta sería una de las pocas sorpresas del cónclave del PP, por otra parte bastante improbable.

En resumen, a diferencia de lo que sucede en otras formaciones políticas, el patio del Partido Popular se presenta tranquilo, sobre todo por el deseo de sus dirigentes y cuadros de sí salir en la foto. Lo que no quiere decir que, como le gusta resaltar a Rajoy todo esté atado y bien atado. Sin ir más lejos ahí tenemos la complicada situación de los populares en Andalucía, donde Juan Manuel Moreno Bonilla no termina de cuajar, o la espinosa situación de la sucesión en la Alcaldía de Málaga, proceso en el que a Francisco de la Torre no le parece hacer mucha gracia que el presidente provincial del PP, Elías Bendodo, se auto postule como su delfín natural.