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domingo, 6 de abril de 2025

El golpe de las togas

 

RAMÓN TRIVIÑO

La gran mayoría de los pensantes del Estado español no creemos en la posibilidad de que se produzca un Golpe de Estado militar en la actualidad, entre otras cosas porque tras el 23-F los diferentes gobiernos fueron, poco a poco, retirando del mando a destacados militares de ideología franquista, que fueron recompensados con una excelente jubilación. Hoy las Fuerzas Armadas poco tienen que ver con las que heredamos del franquismo y están volcadas en otros menesteres.


Apertura del Curso Judicial.


Por el contrario, los sucesivos Ejecutivos de la democracia, incluido el actual, no han sido capaces de llevar a cabo la limpieza, tan necesaria, en el estamento judicial. El Gobierno que encabeza Pedro Sánchez perdió su oportunidad de borrar de un plumazo a los jueces y magistrados que a diario hacen gala de su talante ultra conservador. No hubiera sido difícil acometer la limpieza ante el mandato caducado del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), con un cambio drástico en la ley que regula la citada institución. La jugada de pactar con el Partido Popular (PP) le salió por peteneras al Gobierno y de nuevo nos encontramos en la casilla de salida, un órgano de gobierno de la judicatura trufado de elementos ultra conservadores, incluida su presidenta, la magistrada María Isabel Perelló, que con su actuación ha ido desvelando que no era la idónea para el cargo, ni para pilotar el futuro de una institución que parece empeñada en tirarse al monte para hacer política y participar en lo que ya se conoce como el golpe de las togas.

No es ningún secreto, incluso lo reveló una encesta del CIS del año 2024, que indicaba que el 81,4 por ciento de los ciudadanos consideraba necesaria una reforma en la situación de la justicia en España y expresaba su preocupación por la influencia del PP en el ámbito judicial. Es palpable que en en los últimos años se han producido tensiones significativas entre el Poder Judicial y el Ejecutivo, lo que ha llevado a debates sobre la posible politización de la justicia y su papel en la política nacional. Algunos analistas y figuras públicas han utilizado términos como "golpe de Estado judicial" para describir acciones percibidas como intentos del Poder Judicial de influir o desestabilizar al Gobierno. Por ejemplo, el magistrado emérito del Tribunal Supremo, José Antonio Martín Pallín, afirmó en diciembre de 2024 que se estaba viviendo un "golpe de Estado judicial permanente", sugiriendo que ciertas acciones judiciales tenían como objetivo desestabilizar al Ejecutivo .​

Mientras que desde al PP acusaban al Gobierno de intentar deslegitimar al Poder Judicial, olvidando la frase pronunciada por el expresidente popular José María Aznar que expresó, el 23 de noviembre de 2023, durante un acto junto a Núñez Feijóo, "El que pueda hablar, que hable; el que pueda hacer, que haga; el que pueda aportar, que aporte; el que se pueda mover, que se mueva”. Un alegato que numerosos analistas interpretamos como un mandato a la órbita conservadora para emprender acciones de acoso y derribo contra el Ejecutivo.

Tampoco hay que olvidar que Ignacio Cosidó, portavoz del PP en el Senado en 2018, en un mensaje de WhatsApp dirigido a los senadores de su partido, que fue filtrado a los medios, se refirió a uno de los tres intentos de acuerdo para la renovación del CGPJ, destacando que, aunque el Partido Socialista (PSOE) obtendría la presidencia del Consejo, el PP mantendría influencia en la Sala Segunda del Tribunal Supremo "desde detrás". Un acuerdo que quedó en pape mojado tras la polémica y que frustró las aspiraciones del polémico Manuel Marchena.

Para terminar hay que resaltar que a la vista de lo que viene sucediendo, lo que el PP y Vox no logran en las urnas buscan desesperadamente impulsar en los juzgados. Creo que existe una confabulación de jueces, pseudo medios de comunicación y entidades derechistas o ultraderechistas para subvertir la democracia en favor de posiciones reaccionarias que tienen una visión patrimonialista del poder. Nos guste o no, se está produciendo lo que conocemos como golpe de Estado blando, una fórmula moderna de alterar el mandato democrático donde ya no es necesario militares o irrumpir por la fuerza en un Parlamento. La solución, poner en marcha medidas eficaces que no sean timoratas.





martes, 30 de junio de 2020

Juan Cassá: todo por la pasta


El asturiano Juan Cassá Lombardía, de 45 años, se afilió a Ciudadanos (Cs) en marzo de 2013, ocupando el cargo de subdelegado territorial del comité ejecutivo desde mayo de 2014 hasta junio de 2015, y el de coordinador de la Agrupación de Ciudadanos Málaga desde julio de 2014 hasta junio de 2015.

Juan Cassá.
En las elecciones municipales de 2015, fue elegido concejal del Ayuntamiento de Málaga tras encabezar la lista electoral del partido naranja y ocupó el puesto de portavoz del grupo Ciudadanos en el Consistorio. De cara a las elecciones de mayo de 2019, su partido le volvió a nominar como candidato, pero en esa ocasión perdió uno de sus ediles y se quedé solo con dos, aunque entonces comprometió su apoyo con el Partido Popular (PP) para que el popular Francisco de la Torre se mantuviera en la alcaldía, al no haber obtenido la mayoría absoluta.
Tras unos meses de mutismo Juan Cassá, que ejercía de portavoz de Ciudadanos en la Diputación de Málaga y también de concejal en el Ayuntamiento de Málaga, auqnue no asomaba la cabeza por allí, anunció a principios del pasado mes de mayo, a través de sus perfiles en redes sociales, que había solicitado su baja de Cs para pedir su ingreso en el grupo no adscrito tanto en la Diputación como en el Consistorio malagueño.
Se levantó una enorme la polvareda, dando paso a todo tipo de especulaciones, unas sobre la posible pérdida de la mayoría del PP, otras sobre la probabilidad de la presentación de una moción de censura desde la oposición. Anuncio que además coincidió con el período de convalecencia del regidor, que tuvo que ser operado de urgencia a primeros de abril.
Con esta decisión tomada por Juan Cassá, el equipo de gobierno perdería la mayoría absoluta y quedaría igualado con los 15 concejales de la oposición. En un comunicado, Cassá explicó que “Ciudadanos comienza una nueva etapa y considero que ha terminado un ciclo para mí. Ya no siguen liderando el partido las mismas personas con las que empecé, ni los planteamiento y principios son los mismos que yo compartía plenamente y que me llevaron a participar con gran ilusión en el proyecto", apuntó.

El 17 de junio la Diputación de Málaga celebró un pleno extraordinario en el que se formalizó el pase del diputado provincial Juan Cassá al grupo de no adscritos de la institución. Pero Juan Cassá todavía de guardaba un as en la manga.
El presidente de la Diputación, el también popular Francisco Salado, proponía nombrar portavoz del Gobierno y diputado de Relaciones con las Instituciones precisamente al diputado Juan Cassá. Aunque parezca extraño, Cassá entraba en el equipo de Gobierno de la Diputación para ser portavoz del mismo.
Además, Cassá consiguía un sueldo millonario que le dará la Diputación a cambio de que en el Ayuntamiento, sea dócil y fiel al PP. Se consuma así lo que se ha llamado el ‘Cassazo’.
El ex concejal de Ciudadanos sumará también ingresos fijos por asistencia a comisiones y plenos en el Ayuntamiento de Málaga. En total unas retibuciones brutas de más de 90.000 euros. De haber continuado como diputado no adscrito su nómina hubiera sido de 65.500 euros.
Por otra parte, el PP convierte al antiguo regenerador de la política malagueña en el edil mejor pagado de Andalucía, por encima de lo que percibe el presidente de la Junta, Moreno Bonilla.
Según las fuentes, se trata de una operación fraguada en una reunión entre el presidente del PP malagueño, Elías Bendodo, y Cassá, con el posible consentimiento del vicepresidente de la Junta y líder de Cs Andalucía, Juan Marín, aunque ahora disimule mirando para otro lado.
Pero el escándo no parece tener puesto el punto y final. Tras lo sucedido, el antiguo partido de Cassa, Ciudadanos, ha exigido a sus socios populares que cumplan lo dispuesto en el ‘pacto antitransfugismo’, suscrito en 2016, retire a Juan Cassá sus competencias, tanto como como portavoz del Gobierno de la Diputación como de la delegación asignada, así como su sueldo de más de 90.000 euros brutos anuales.
El martes 30 de junio el portavoz de Ciudadanos y vicepresidente primero de la Diputación, Juan Carlos Maldonado, anunciaba la presentación de una moción urgente que la formación naranja llevará al pleno ordinario del miércoles día 1 de julio, donde se pide que el pleno muestre su apoyo y compromiso con lo recogido en el pacto antitransfugismo. Pero para el PP Juan Cassá “no es un tránsfuga sino un diputado no adscrito”.
Cuando Cassá desembarcó en la política malagueña dijo claramente que no venía a las instituciones por cuestiones económicas, ni a buscarse la vida, aunque ahora parece claro que todo lo hace por la pasta.

domingo, 1 de diciembre de 2019

Siguen creciendo los ceses y dimisiones en el Gobierno andaluz


Ya son más de una treintena el número de ceses y dimisiones que se han producido en el Gobierno andaluz desde su toma de posesión el 22 de enero de 2019. A la larga lista se han sumado ahora el cese de Juan Antonio Ortega Ramírez, quien hasta ahora ejercía como director del Centro Informático Científico de Andalucía (CICA), y la dimisión del director gerente de la Empresa Pública de Turismo y Deporte de la Junta de Andalucía, José Luis Córdoba Leiva.

José Luis Córdoba Leiva.
Córdoba Leiva regresará a su anterior empleo como director del proyecto Andalucía Lab, un centro dependiente de la misma sociedad pública al que ha estado vinculado desde 2007 y que promueve la incorporación de nuevas tecnologías e Internet en las pequeñas y medianas empresas turísticas.
Según las fuentes, señalan que Alberto Ortiz de Saracho, actual director adjunto de Promoción y Comunicación de Turismo Andaluz, sería el sustituto de José Luis Córdoba.

Unos abandonos que han seguido al cese o recolocación del gerente del Servicio Andaluz de Salud (SAS) Miguel Moreno Verdugo, en plena oleada de críticas sobre la gestión de la sanidad andaluza. Una llamativa lista de deserciones de las que ya informó este mismo medio de comunicación durante el pasado verano.

Posteriormente al verano, en noviembre de este mismo año, se anunció la dimisión  de la directora general de Formación Profesional, Cristina Báez, que solicitó abandonar la Consejería de Educación y Deporte que dirige Javier Imbroda. Báez, que es funcionaria del cuerpo de Inspectores de Educación, había llegado al cargo tan solo sólo un par de meses antes para sustituir a Paula Greciet, que abandonó el puesto por supuestas razones de índole personal.

Se trató de la segunda dimisión que se hacía pública el mismo día, martes 19 de noviembre, tras la salida de la secretaria general de Industria, Energía y Minas, Natalia González, dependiente de la Consejería de Hacienda. En Educación Cristina Báez fue sustituida por la almeriense María Victoria Oliver Vargas.

Desde los dos partidos que cogobiernan en Andalucía, Partido Popular y Ciudadanos,  se ha tratado de dar normalidad a estas salidas, que ya se cuentan por decenas, a pesar de que el Ejecutivo andaluz no ha cumplido aún los doce meses de gestión.

miércoles, 31 de octubre de 2018

La señora Cospedal y Pablito


No voy a entrar en la espinosa cuestión de la procedencia, ni las intenciones de los autores de las filtraciones de las conversaciones de María Dolores de Cospedal, su señor esposo y el comisario José Manuel Villarejo. En todo caso no huele muy bien. Apesta a cloaca.

Pero me quiero detener en las acciones, son hechos objetivos y probados, confirmados por las grabaciones, que demuestran que Cospedal no tuvo ningún remilgo en utilizar cualquier medio, legal o ilegal, para tratar de salvar la línea de flotación del Partido Popular, tocada desde hace un buen puñado de años por la corrupción sistémica en la organización.

Dirigentes del Partido Popular.
Coincido con la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, cuando ha dicho esta misma mañana que Dolores de Cospedal, que siempre me pareció que tiene cara de estar oliendo una cagarruta, intentó pagar, o pagó (no hay pruebas todavía) para intentar obstruir el camino de la Justicia.

Aunque lo realmente importante, en el momento político por el que atraviesa ahora mismo el Partido Popular es que la herencia que ha recibido Pablo Casado está metida hasta las trancas en el asqueroso océano de la corrupción y parece que no tendrá capacidad para salir de esos lodos.

Las propuestas, muchas con tufo ultraderechista, de Pablo Casado, son una estrategia equivocada para tratar de hacerse con toda la clientela de la derechona más rancia de España, que no le darán resultado, sino consigue zafarse de la etiqueta de la corrupción. Se ha dicho muchas veces que el Partido Popular es el más corrupto de toda Europa.

Razón por la que doña Cospe le ha hecho un flaco favor al pupilo de doña Espe, a Pablito, por prestarle su apoyo para encumbrarle a la presidencia del Partido Popular. Ahora, a toro pasado, se antoja que fue un regalo envenenado que el presidente de los populares no parece ser capaz de tragar.

Y es que la única vía para sacar a la derecha del atolladero pasa por su regeneración completa, de los pies a la cabeza, limpiando su estructura a fondo y tratar de llevar las riendas a una refundación, que creo que es lo que pretendía Soraya Sáenz de Santamaría, que en este momento puede ser, o algo así, como la reserva de occidente de los valores de la derecha moderna, abierta y dialogante, por muy derecha que sea.

Por lo que, a la espera de nuevas revelaciones de las cloacas y de las esperadas explicaciones de Pablo Casado, el horizonte del Partido Popular parece ser algo más que borrascoso, sobre todo porque las próximas elecciones andaluzas suenan a batacazo para el PP. Son las cosas de la vida política, al final, las circunstancias van a terminar haciendo bueno a Mariano Rajoy. Vivir para ver.


domingo, 22 de julio de 2018

El PP de Málaga se hace el harakiri


El Partido Popular de Málaga se ha hecho el harakiri. Quizá no pensaron que cuando decidieron el apoyo, con todas sus consecuencias, a Soraya Sáenz de Santamaría, un proyecto muy legítimo y menos fachorro que el que encarna la figura de Pablito Casado, el tío al que presuntamente le regalan los títulos sin ir a clase y que mantiene que “somos el partido de la España que madruga”, estaban asumiendo el riego de verse avocados a la forma japonesa de quitarse del medio por razones de honor, sacándose todas las tripas fuera.

La dirección del PP de Málaga se ha hecho el harakiri.

Un cálculo erróneo de Elías Bendodo que ahora deberá tratar de coser con el hilo que le preste Casado y que complicará aún más el ciclo de declive en el que ya habían entrado también los populares malagueños, como casi en todo el territorio del Estado, salvo algunas claras excepciones.

La cuestión peliaguda está en que además del harakiri, la actual dirección del PP malagueño, situada en un ideario bastante menos derechista que el enunciado por Pablo Casado, tendrá que lidiar con los que se han convertido ahora en los pesos pesados de su formación en Málaga, casi todos con tufillo democristiano, como Esperanza Oña o Francisco de la Torre, además de personajes que desde hace ya mucho tiempo se la tenían jurada a los chicos de Bendodo, como es el caso del senador Joaquín Ramírez, viejo lobo de mar que se mueve muy bien por las alturas.

A la espera todavía de que el flamante presidente Pablo Casado muestre sus cartas y anuncie la configuración de su equipo, que se presume mastodóntico, por aquello de tratar de contentar a todos los dispares apoyos que ha obtenido, cada cual de su padre y de su madre,  en la malagueña Avenida de Andalucía, donde se enclava la sede de la dirección provincial, deben tener el alma en vilo.

La apertura del melón sucesorio de Mariano Rajoy pilló a todos desprevenidos e inmersos ya en el siempre complicado proceso de elaborar las listas electorales, no solo para las municipales del año próximo, sino también  para las más que probables autonómicas andaluzas en el próximo otoño.
El tener las tripas fuera, por culpa del puñetero harakiri, no ayudará, para nada a enfrentarse a la que parece evidente bajada de la ola popular, que tantos frutos dio a Bendodo y sus muchachos, cuando estaban en lo alto de la cresta.

Aunque para remontar sigan contando con la astucia y las artes del ya no tan niño Javier Arenas y del indudable empuje de la corcho Celia Villalobos, siempre dispuesta a dar la vuelta a un calcetín.

jueves, 9 de marzo de 2017

De la Torre hace la pirula a Bendodo

El alcalde de Málaga, el popular Francisco de la Torre, le acaba de hacer la pirula a su compañero de Corporación, el presidente de los populares malagueños y además presidente de la Diputación Provincial, Elías Bendodo. La jugarreta ha consistido en que Bendodo, tras postularse, casi veladamente, para suceder al alcalde, una vez que el regidor hubiese mostrado su decisión de no volver a concurrir en 2019 para encabezar la candidatura del PP, se ha quedado de piedra tras conocer la salida por peteneras de De la Torre, que ha anunciado a bombo y platillo que “meditará” si vuelve a presentarse a las elecciones municipales.

Cuando se convoquen los próximos comicios municipales, De la Torre estará cerca de cumplir los 77 años y llevaría 19 al frente de la Alcaldía. Una situación que sobrepasa la simple anécdota si se tiene en cuenta que la primera autoridad de la capital de la Costa del Sol dirige la ciudad más grande de España de las que gobierna el PP tras las elecciones del 24 de mayo de 2015, aunque en esa ocasión, después de gozar de sobradas mayorías absolutas, necesitó del concurso de Ciudadanos para hacerse con el bastón de mando. Tras la pérdida por parte de los populares de importantes alcaldías como Madrid, Valencia, Sevilla o Barcelona, la de Málaga pasó a ser no únicamente el mayor espejo municipal del PP en Andalucía, sino también en el mapa político local de España.

De la Torre y Bendodo.

Pero esta historia tiene más mandanga de lo que parece a primera vista. Desde el año 2014 la prensa local ha venido especulando con la sucesión de Francisco De la Torre y han sido muchos los delfines que se le han adjudicado, que además siempre han desaparecido del mapa como si estuvieran sometidos a una auténtica maldición. Fue el caso del concejal de Urbanismo Manuel Díaz, al que se relacionó con el llamado ‘caso Piscinas’, que el juez archivó al entender que no existía cohecho. Pero su implicación llevó al regidor a no incluirlo en las listas del PP.

También se puede citar a la exconcejala Carolina España, auténtica sombra y gran valedora de De la Torre, quien de la noche a la mañana saltó a la política nacional, ahora es diputada al Congreso, entre la sorpresa de todos y sin que mediara ninguna explicación razonable. También está, entre otros, el caso de Damián Caneda, que según las crónicas de entonces pegó un portazo y renunció a su acta municipal tras comprobar que no sería el candidato a la Alcaldía.

Ahora vivimos un episodio similar con Elías Bendodo, señalado por casi todos como el sucesor natural de De la Torre. Un hombre muy ligado a Juan Manuel Moreno Bonilla, bien relacionado con Génova y que él mismo dice mantener una estrecha relación de colaboración con el veterano alcalde malagueño.

Todo empezó el pasado mes de diciembre cuando la esposa del regidor, Rosa Francia, en declaraciones a COPE Málaga señaló “A mí me ha dicho claramente que no tiene ninguna intención de presentarse”. Para a renglón seguido, añadir “no digo que no vaya a repetir, digo que a mí me ha reconocido que en sus proyectos no está repetir”. Unas declaraciones que sentaron más que mal a Francisco de la Torre.

Aunque a partir de ese momento, Elías Bendodo incrementó de manera notable su agenda de actos públicos junto al alcalde, con el que viene apareciendo en numerosas actos. Hasta que el pasado día 6 de marzo, en una entrevista realizada por un panel de periodistas en la Cadena SER el presidente provincial del Partido Popular y de la Diputación de Málaga, Elías Bendodo, fue más lejos de lo habitual sobre su futuro político y afirmó estar “convencido” de que contaba con "el aval" de Francisco de la Torre en caso de postularse finalmente como candidato a la alcaldía de Málaga para las elecciones municipales de 2019, al igual que De la Torre, dijo, también cuenta con su aval. Un aval, el del regidor, que Bendodo consideró "imprescindible" para la persona que vaya a encabezar la candidatura a las municipales, porque la mejor campaña será, afirmó, la de “poner en valor la gestión de De la Torre y tiene que ser en sintonía con él”.

Además, Bendodo dejó claro que estaba a disposición de lo que decida el partido y los militantes y se cerró otras puertas, como repetir en la Diputación o marcharse a la política regional. El líder del PP malagueño dejó también claro que tenía la "certeza" de que De la Torre no volvería a presentarse a las municipales, una posibilidad que consideró totalmente cerrada, e insistió en que tiene que ser el regidor el que decidiese si abandona antes, o después, la Alcaldía para facilitar el relevo.

Aunque al día siguiente, a pesar de las reiteradas preguntas a De la Torre de los periodistas, sobre si Bendodo contaba con ese aval, el regidor no quiso pronunciar esas palabras y se limitó a decir que no le correspondía a él poner al candidato. “No soy quién para designar quien deba ser alcalde en un futuro”, dijo De la Torre, al tiempo que insistió en que se mantendría los cuatro años de su mandato al frente del Ayuntamiento de Málaga.

Y como se veía venir, entre los que conocemos de hace años al alcalde De la Torre, el jueves día 9, pegaba el zapatazo diciendo que “meditará” si vuelve a presentarse a las elecciones municipales de 2019, poniendo de justificación que muchos malagueños se lo habían pedido. “Yo he dicho lo que he dicho hasta ahora, es verdad que mucha gente me ha dicho que lo vuelva a pensar, que lo medite y yo lo meditaré, pero hasta ahora, lo que he dicho es lo que vale”.


En definitiva, la sucesión de Francisco dela Torre sigue en el aire, Elías Bendodo ha quedado en evidencia y el Partido Popular, en Málaga, Andalucía y en España tiene un problema, que conociendo el escenario y a sus actores no será moco de pavo.

lunes, 6 de febrero de 2017

Los populares sí saldrán en la foto

El Partido Popular (PP) celebrará su XVIII Congreso Nacional el próximo fin de semana, los días 10, 11 y 12 de febrero, en el recinto de la Caja Mágica, en Madrid, en un ambiente exento de tensiones y con la sensación de que nada importante cambiará en relación a las políticas que los populares han venido desarrollando hasta la fecha desde hace cerca de 5 años, a pesar de haber perdido la mayoría absoluta en el Parlamento.

Las polémicas internas que precedieron al anterior cónclave, celebrado en Valencia, en el que se visualizó un tira y afloja entre los partidarios de Mariano Rajoy y José María Aznar, han desaparecido. En el PP parece que aprendieron bien la máxima que se atribuye al exdirigente socialista Alfonso Guerra, “el que se mueva no sale en la foto”. Después de haber sufrido durante muchos años las consecuencias  de permanentes luchas intestinas, ahora el panorama interno se presenta como una balsa de aceite y todos los sectores, que los hay, guardan silencio y se dedican a lavar los trapos sucios en su casa.
Mariano Rajoy.
Además, no hay nada que cohesione más a un partido que la estancia en el poder y sobre todo la hipotética convocatoria de nuevas  elecciones generales, si la oposición, mayoritaria en el Congreso de los Diputados, no permite a Rajoy mantener las reformas realizadas en la anterior legislatura, que el propio presidente del Gobierno ha marcado como líneas rojas que no aceptará que se sobrepasen durante la nueva situación parlamentaria que obliga a una negociación permanente.

En todo caso, en medios populares sí reconocen la existencia de diferencias internas, incluso se admite que hay un amplio sector de afiliados y simpatizantes que cuestionan la figura de Mariano Rajoy, para la que verían con buenos ojos un relevo a medio plazo y que fuera reemplazado de cara al próximo proceso electoral. Piensan que habría que cambiar el cartel del Partido Popular.

 Pero el agua no llegará al río. Rajoy ya advirtió en su momento que no quería “ni líos, ni ruidos”. Todo el debate se centrará en determinados aspectos de las políticas sociales, como por ejemplo la maternidad subrogada o la custodia compartida, que enfrentan a los sectores del PP más reaccionarios con los que son considerados como “los modernos”, en cuyas filas se podría señalar a nombres como el vicesecretario Javier Maroto, que contaría con el respaldo de barones territoriales como el gallego Alberto Núñez Feijóo o la madrileña Cristina Cifuentes.

La idea es transmitir a los ciudadanos que el Partido Popular es el “partido de la mayoría” y el único que, desde el centro-derecha, ofrece estabilidad y seguridad a los españoles, que según distintos estudios sociológicos reclaman, por encima de todo,  moderación y mucho diálogo.

Dentro del escenario descrito la única cuestión que aparece pendiente es la ratificación, o no, de María Dolores de Cospedal, como secretaria general de los populares. Todas las fuentes, apuestan por la continuidad de la actual titular del Ministerio de Defensa que, compatibilizaría así ambos cargos, aunque se produciría un traspaso de competencias a favor de Fernando Martínez-Maillo, actual vicesecretario general, que sería propuesto como coordinador general y que realizaría la gestión ejecutiva ordinaria desde Génova, que en realidad ya viene desarrollando desde la ascensión de Cospedal al frente de la cúpula militar. Otras fuentes barajan la posibilidad de que la todapoderosa vicepresidenta del Gobierno,  Soraya Sáenz de Santamaría, lograse colocar a un hombre de su confianza en la sede central de los populares. Se trataría del vasco Alfonso Alonso, metido ahora de lleno en la política de Euskadi. Esta sería una de las pocas sorpresas del cónclave del PP, por otra parte bastante improbable.

En resumen, a diferencia de lo que sucede en otras formaciones políticas, el patio del Partido Popular se presenta tranquilo, sobre todo por el deseo de sus dirigentes y cuadros de sí salir en la foto. Lo que no quiere decir que, como le gusta resaltar a Rajoy todo esté atado y bien atado. Sin ir más lejos ahí tenemos la complicada situación de los populares en Andalucía, donde Juan Manuel Moreno Bonilla no termina de cuajar, o la espinosa situación de la sucesión en la Alcaldía de Málaga, proceso en el que a Francisco de la Torre no le parece hacer mucha gracia que el presidente provincial del PP, Elías Bendodo, se auto postule como su delfín natural.

lunes, 26 de diciembre de 2016

El limbo del Partido Popular

Desde que Mariano Rajoy asumiera, otra vez, la Presidencia del Gobierno, gracias a los votos de Ciudadanos (C’s) y a la abstención del Partido Socialista (PSOE), el Partido Popular ya no es lo que era. La pérdida del rodillo de la mayoría absoluta y la necesidad de negociar hasta la última coma de las políticas con las que debe desarrollar su gestión le han situado en una extraña posición, que al margen de restarle protagonismo en la escena política, le hace visualizarse ante la opinión pública como si estuviera en una especie de limbo.

Dos ejemplos, los populares parecen perdidos en el conjunto de Andalucía, donde Juan Manuel Moreno Bonilla no parece capaz de sacar cabeza; y en la ciudad de Málaga, otrora bastión del PP, el anuncio de la jubilación de Francisco de la Torre, ha llevado a la formación conservadora al estado de shock.

Los populares deberán afanarse ahora en preparar su Congreso Nacional para principios del mes de febrero, que en esta ocasión se presume que no será de puro trámite y de simples aclamaciones. El PP se enfrenta a la tarea de renovar buena parte de su cúpula directiva, pero especialmente a la de adaptarse a los nuevos tiempos que corren, en los que los populismos se están comiendo las entrañas de los partidos políticos tradicionales.

Mariano Rajoy.
En su investidura, Rajoy trazó unas líneas rojas sobre las que avisó que no se permitiría el paso. Se refería a las reformas que realizó el PP en la anterior legislatura y que fueron fruto de unas leyes antisociales, austericidas y de descarado tinte conservador. Un escenario que definió bien el propio Rajoy cuando dijo "tan malo es no tener un gobierno como tener un gobierno al que no se deje gobernar", para apelar después a la responsabilidad de todos los partidos y pedirles que dejasen trabajar a su Ejecutivo, subrayando que “nadie debería impedir el ejercicio razonable de la acción de gobierno".

Un aviso para navegantes que, de momento, le funciona al notario gallego, gracias a la postura del PSOE que ha adoptado la política de cambiar cromos, lo que le permite aparecer como abanderado de la oposición parlamentaria y vender ante su electorado una serie de gestos de carácter progresista que, en realidad son sólo eso, gestos y que son duramente criticados por el amplio sector de la militancia socialista crítico con la senda emprendida por la Comisión Gestora del PSOE que sigue rigiendo los destinos de esta formación.

Pero parece evidente que esta estrategia, que podría servir para dar pasos importantes en cuestiones tan destacadas como la reforma constitucional o la espinosa cuestión catalana, y que hacen vislumbrar la existencia de un gobierno de Gran Coalición, pudiera parecer como la ideal para los intereses de los dos grandes partidos tradicionales y los que se marcan desde Bruselas.

La cuestión está en que se desconocen los resultados que esta fórmula puede arrojar de cara al futuro electoral del PP ya que podría estar dando alas a formaciones como Podemos o a los nacionalismos en los territorios históricos. Por lo que no parece descabellado que Rajoy, siga manteniendo, hasta la próxima primavera la actual línea de actuación, pero que tenga previsto dar un golpe de timón tras el cónclave nacional de los populares, en donde se expondrían las nuevas políticas del PP, se reforzaría su liderazgo y se engrasaría la maquinaria para unas nuevas elecciones generales.

Para el Partido Popular sería la mejor senda para salir de su limbo y aprovechar la complicada situación de la competencia. El PSOE descabezado y sin rumbo; Podemos reproduciendo los esquemas de la vieja política y, por último Ciudadanos envuelto en la deriva que supondrá la redefinición de su proyecto hacia la derecha. En definitiva, no sería de extrañar que, otra vez, seamos citados ante las urnas en no mucho tiempo.