jueves, 9 de noviembre de 2017

La convulsa política malagueña

La política municipal de la provincia de Málaga vive una extensa e intensa etapa de convulsiones políticas. De ello hablan los datos objetivos que la colocan como la provincia andaluza, y posiblemente la española, con mayor número de mociones de censura presentadas, ocho en total, desde que se inició el actual mandato de las corporaciones locales en el año 2015.

También se han producido varios relevos, más o menos en circunstancias normales, en diferentes alcaldías, así como procesos en distintos consistorios que han terminado siendo dirimidos en los tribunales. Un escenario a todas luces extraordinario.

Ahora, estamos en vísperas de que el Partido Popular (PP), junto a Ciudadanos (C’s), desbanquen a la actual alcaldesa socialista de la emblemática villa de Nerja, Rosa Arrabal, alegando la “pésima gestión del PSOE” y que resultó elegida gracias a los votos favorables de los concejales del propio PSOE, Cs, EVA-Podemos e Izquierda Unida  (IU) y después de haber sido gobernada, desde los comicios de 1999, por mayorías absolutas de los populares.

La posible moción de censura en Nerja, que sería presentada de inmediato, estaría ligada a la exigencia de la formación naranja, que tiene en Mijas su bastión más importante en toda España, apoyada por el PP, para que los populares entreguen en bandeja la cabeza  del presidente de su formación en Mijas, Ángel Nozal, y que renuncie a su acta como edil mijeño por los diversos casos de corrupción en los que está presuntamente implicado.

Ayuntamiento de Nerja.
Este tira y afloja es el que tiene en suspenso la moción de censura en Nerja que parece ser un nuevo paso para que la derecha vaya recuperando, pasito a pasito, el poder que perdieron en los comicios de 2015, cuando irrumpieron en el ámbito local las formaciones de nuevo cuño que desbarataron el habitual bipartidismo y que obligó a un auténtico encaje de bolillos para la formación de los ejecutivos municipales en nuchas localidades del conjunto del Estado.

A esta permanente inestabilidad política se suman importantes localidades de la Costa del Sol, como Vélez-Málaga, Torremolinos o Benalmádena, gobernadas desde la idea del cambio, pero en donde en el seno del propio PSOE reconocen que son gobiernos de izquierda pero “cogidos con alfileres”. Parece claro que la derecha no va a parar y quiere reconquistar el terreno perdido antes de las próximas elecciones.

Las principales jugadas en este sentido han estado en Marbella y en Rincón de la Victoria. El 29 de agosto de este año se consumaba la moción de censura en Marbella presentada días antes con nocturnidad y alevosía, por el PP y los veletas de la Opción Sampedreña (OSP) con el resultado de sobra conocido. Desmontaban el pluripartito que presidía el socialista José Bernal, con ningún argumento de peso y la ciudad marbellí volvía a la etapa de claroscuros que durante tanto tiempo campeó sobre su cielo.

Pocas semanas antes, el día 6 de junio, caía otro gobierno de progreso, encabezado por la socialista Encarnación Anaya, y sustentado en un pacto a cuatro entre PSOE, Ahora Rincón-Podemos, IU y Partido Andalucista (PA), que contemplaba compartir la Alcaldía dos años entre los socialistas y la formación morada. Volvía a la Alcaldía a manos del popular Francisco Salado, vicepresidente de la Diputación Provincial, gracias al acuerdo con los dos ediles del PA y los dos de Ciudadanos.

RIADA DE MOCIONES
Esta riada de mociones de censura también pasó por la ciudad de Ronda, donde el 16 de marzo de 2016, el Partido Socialista (PSOE) da un golpe de mano y logra un acuerdo con PA e IU, para desbancar de la Alcaldía a la popular Mari Paz Fernández y sustituirla por la socialista Teresa Valdenebro. Una alianza similar se produce el 20 de febrero de 2017 en la bella localidad de Frigiliana, donde tras un acuerdo entre PSOE y PA se hace con el bastón de mando el socialista Alejandro Herrero, que releva al popular José Antonio González, después de un largo y tenso período de cambios de alianzas.

El 5 de marzo de 2016, sale de la Alcaldía de Pizarra, un municipio importante de la comarca del Valle del Guadalhorce la socialista Ana Berlanga, que previa moción de censura es sustituida por el edil del PP, Félix Lozano, tras un acuerdo antinatura entre populares e IU. Pocos meses más tarde, el 26 de septiembre del mismo año, la localidad axárquica de Arenas, también asiste a un relevo en su Alcaldía. Sale al alcalde del PP, Manuel Ríos, para dar paso al concejal de IU, Laureano Martín, que consigue el apoyo del PSOE.

Dentro del mismo año 2016, concretamente el 11 de noviembre, en la localidad de Manilva, tristemente famosa por las aventuras y desventuras de su exalcaldesa, Antonia Muñoz, también es escenario de otra moción de censura, en la línea de las habituales rencillas de esta población costera, siempre marcadas por la confusión y los enfrentamientos entre partidos. Abandona la Alcaldía Diego José Jiménez (PSOE) y llega Mario Jiménez  de Compromiso Manilva, apoyado por los concejales de IU.

El capítulo de las mociones de censura se cierra con la presentada en Cuevas del Becerro, localidad de 1.628 habitantes enclavada en las cercanías de Ronda. Allí, el 30 de enero de 2017 el socialista Joaquín Esquinas, es sustituido por Cristóbal González (Más Pueblo), gracias al apoyo de IU.

RELEVOS
Pero la historia de la convulsa política municipal malagueña no termina aquí. En Alhaurín el Grande, que alcanzó notoriedad nacional por las peripecias de su exalcalde Juan Martín Serón, vivió la experiencia de una moción frustrada por la autoridad judicial que el 26 de junio del año actual consideró ilegal el procedimiento emprendido por toda la oposición municipal para relevar a la sucesora del anteriormente citado, Antonia Ledesma, que sigue gobernando con el apoyo de Por Alhaurín y las bendiciones de su antiguo partido, el PP.

Otro caso curioso se produjo en Humilladero, de la comarca de Antequera y cuna del conocido político comunista Antonio Romero. Allí las discrepancias internas en las filas del PSOE obligaron a dimitir, después de una larga polémica interna, a Ana Pérez Nebreda, que fue sustituida por el también socialista Miguel Asencio, que gobierna desde el 6 de julio de 2017 con el apoyo del PP.

La guinda del relato se pone en Cómpeta (Axarquía) donde el 12 de mayo de 2016 el entonces alcalde popular y expárroco  de la villa, José Luis Torres, dimite, después de ocho años en el cargo, para seguir su carrera política ocupando un puesto de confianza en la Diputación. Su sustituto fue el también popular Obdulio Pérez.

Como podrán comprobar los lectores, Málaga, a nivel de política municipal, no es precisamente un mar de aguas calmas, más bien de calma chicha, a la espera de lo que suceda en Nerja y de conocer los nuevos objetivos marcados por la derecha.