sábado, 18 de noviembre de 2017

La izquierda que España necesita

Habría que haber tenido mucha imaginación para, hace tan solo unas cuantas semanas, dibujar el escenario político que hoy ofrece España. La realidad es que los ciudadanos españoles asisten a un espectáculo con un final que presenta una buena dosis de incertidumbre y grandes cantidades de preocupación.

Circulan muchas tesis sobre la mano que prendió la mecha que provocó el estallido de la llamada cuestión catalana. Un asunto que se abordará en estas líneas sólo para decir que la gravísima secesión planteada, no ha sido una aparición mariana, sino el resultado de un proceso de envenenamiento provocado, en gran medida, por la inacción e buena parte de las fuerzas políticas y, especialmente por interés del Partido Popular (PP) de utilizar, de forma reiterada, este asunto como arma electoralista. No hace falta recordar su actuación frente al vigente Estatuto. Y tampoco olvidar que  los hechos citados han puesto en solfa los derechos democráticos esenciales de todos los españoles.

Es el escenario descrito el que ha conseguido tapar los problemas que, según los sondeos más preocupan a los ciudadanos. Empezando por el desempleo, la precariedad laboral, la corrupción generalizada, o las políticas antisociales de la derechona, que han desembocado en los asfixiantes recortes en los derechos y libertades de la gran mayoría. La situación actual también ha puesto en evidencia otra grave consecuencia, un nuevo episodio de la división de la izquierda.

Pedro Sánchez ha demostrado su capacidad de liderazgo en la izquierda.
Es aquí donde hay que retroceder un poco en el tiempo para observar el modélico proceso de regeneración interna que vivió el Partido Socialista (PSOE), con un ejemplar proceso participativo por parte de la militancia y de los simpatizantes, basado en las elecciones primarias, que desembocó en el regreso al poder de Pedro Sánchez, como secretario general de los socialistas.

Un regreso, que se produjo, junto a un proyecto político que contiene, de forma clara y concisa,  todos los ingredientes precisos, para demostrar que la nueva socialdemocracia, que lidera Sánchez, es la única alternativa visible al modelo corrupto y degenerativo del propio sistema democrático que encarna la derecha.

Este argumento se basa en el hecho que señala, a fecha de hoy, la última encuesta conocida. El PSOE se encuentra ya a menos de tres puntos del PP en intención de voto. Por lo que se hace más evidente todavía que el Partido Socialista es la única alternativa clara a las políticas de los populares, apoyadas en Ciudadanos, organización de la que se puede decir que su mayor virtud se encuentra en mirar para otra parte.

Una muestra del liderazgo del PSOE se encuentra en la propuesta que demuestra su voluntad regeneradora y modernizadora de España. La creación, ya en marcha, de la Comisión para la Modernización del Estado Autonómico, que respetando los logros indudables del que algunos llaman el proceso del 78, que sin duda alcanzó las mayores cuotas de progreso y bienestar de la reciente Historia española, debe desembocar en la reforma de la Constitución.

Una reforma que precisará de un amplio consenso parlamentario y que, por supuesto, también deberá  lograr el apoyo de las fuerzas de la izquierda española, como es el caso de Podemos. Quizá, las fechas que vivimos, inmersos en la campaña electoral del 21-D, no son las más propicias para lograr los acuerdos necesarios. Habrá que esperar hasta que finalicen las autonómicas en Catalunya. Pero teniendo claro que la regeneración democrática y de la modernización de la estructura del Estado no admite más demoras.

En este sentido, hay que recordar las recientes palabras del secretario general del PSC, Miquel Iceta, cuando ha dicho que "estamos en tiempo de suma y no de exclusión, sectarismo y división". Esos son los mimbres que hacen falta para construir la izquierda que España necesita hoy más que nunca.

1 comentario:

  1. ¿En serio? De momento sólo veo que Sánchez en su momento confesó a Évole que empresarios como Cebrián y Alierta le impedían pactar con la izquierda (Podemos) y hacer políticas de izquierda. Ahora, las cosas han cambiado. Sigue atacando a Podemos y sin hacer políticas de izquierda pero al menos sabemos por qué.

    ResponderEliminar