jueves, 12 de abril de 2018

Eduardo Galeano: La voz de la libertad


Se cumplen ahora tres años del fallecimiento, el 13 de abril de 2015, del activista, escritor y periodista, Eduardo Galeano, nacido en Montevideo (Uruguay) el 3 de septiembre de 1940. Sin duda un hombre comprometido con su tiempo, además de estar considerado como uno de los más destacados artistas de la literatura latinoamericana.

Pero al margen de su reconocida trayectoria como escritor, en la biografía de Eduardo Germán María Hughes Galeano, este era su nombre completo, destaca su papel de activista en defensa de los derechos humanos y su compromiso permanente con la libertad.


En enero de 2012 escribía que “a veces se confunde la 'libertad de expresión' con 'la libertad de presión'; o se la reduce a la voluntad de grupos de empresarios que deciden qué noticias existen y qué noticias no existen”.

Para Galeano, lo principal “para abrir un espacio nuevo, que sea de veras una respuesta democrática a ese totalitarismo que confunde la comunicación con un negocio, (cuando la comunicación es en realidad un derecho humano, no un negocio) lo más importante es que esos espacios nuevos sean de veras abiertos, que no sean "Miedos de comunicación" sino Medios de Comunicación, donde se escuchen voces diversas, donde haya plena libertad para que la comunicación sea Comunicación de verdad".

El pensamiento liberador de Eduardo Galeano se puede resumir en algunas frases lapidarias que pronunció a lo largo de su intensa vida. “Quien no está preso de la necesidad, está preso del miedo: unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, y otros no duermen por el pánico de perder las cosas que tienen.”

La realidad de la sociedad actual la reflejaba Galeano cuando decía “este es un mundo que te domestica para que desconfíes del prójimo, para que sea una amenaza y nunca una promesa”, o también, cuando afirmaba que, “como Dios, el capitalismo tiene la mejor opinión sobre sí mismo, y no duda de su propia eternidad”. “Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos”, proclamaba.

La necesidad de la solidaridad también se encontraba entre las metas de Galeano para conseguir una sociedad mejor. ”A diferencia de la solidaridad, que es horizontal y se ejerce de igual a igual, la caridad se practica de arriba-abajo, humilla a quien la recibe y jamás altera ni un poquito las relaciones de poder”. Para también afirmar que “el mundo se divide, sobre todo, entre indignos e indignados, y ya sabrá cada quien de qué lado quiere o puede estar…”.

Eduardo Galeano pensaba que,  “el código moral del fin del milenio no condenaba la injusticia, sino el fracaso” y se preguntaba, “si se prohíbe la coca por el mal uso que se hace de ella, ¿por qué no se prohíbe también la televisión?”.

La religión también ocupaba el pensamiento de Galeano, por ejemplo, cuando afirmaba, “vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: “cierren los ojos y recen”. Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia”.

En definitiva, tan solo se pretende aquí, homenajear a un hombre comprometido, luchador por los derechos y las libertades, de los que la humanidad necesitaría muchos más ejemplares. Por ello este emocionado recuerdo a Eduardo Galeano.