viernes, 12 de enero de 2018

¿En qué anda Pablo Iglesias?

La interrogación sobre la situación o ubicación de Pablo Iglesias, líder de Podemos, ha ocupado en las últimas semanas un buen número de titulares en los medios de comunicación. La incógnita sobre el particular, abierta desde el pasado 19 de diciembre, fecha de su última aparición pública, se desvelará el próximo sábado día 13 de enero, cuando Pablo Iglesias haga su reaparición con una importante, y quizás trascendental, intervención en el seno del Consejo Ciudadano de la formación morada.
Pablo Iglesias.
En el período de tiempo que ha durado su escapada han pasado muchas cosas, entre ellas, la constatación de una alarmante caída en la intención de voto de Podemos y sus confluencias en las encuestas, que pasarían del 21,3 por ciento (71 escaños) obtenidos en las legislativas de 2016, al 16,9 por ciento (49-54 escaños) según el último sondeo serio conocido. No hay que olvidar que un buen puñado de votantes de Podemos ahora habría trasladado su intención de voto al PSOE.

El líder de la formación morada deberá sacarse de la manga algo más que un conejo para hacer frente a la crisis que se vive en el seno de su organización agravada por las declaraciones de su socio, Alberto Garzón, coordinador general de Izquierda Unida (IU), que el jueves día 11 hacía un llamamiento a sus compañeros de coalición para que antes de terminar el primer trimestre del nuevo año se cierre un acuerdo-marco para concurrir juntos a las próximas elecciones municipales y autonómicas, que se deberán celebrar en el año 2019 y que, a juicio de Garzón, permitiría hacer frente al evidente desgaste político del espacio que ocupan en la actualidad.

Alberto Grazón.

Pero hay más, también el sábado día 13 Izquierda Unida celebrará la reunión de su Coordinadora Federal, máximo órgano ejecutivo de su dirección, que además de conocer el minucioso informe de situación que prepara Garzón, y que algunas fuentes apuntan a que marcará distancias con Podemos, debatirá la propuesta para emplear un nuevo logotipo, que incluirá el eslogan “IU, la izquierda”, que algunos consideran un intento de tratar de comer terreno al PSOE, pero que otros ven como un guiño a los socialistas, de cara a una hipotética unidad de la izquierda española.

Pero quizá, el problema más grave al que se debe enfrentar Podemos, llegue de la larga mano de su secretario de Organización, Pablo Echenique, obstinado en aplicar su nuevo reglamento que ha motivado, que de la noche a la mañana, casi 800 secretarios generales y más de 300 consejos ciudadanos municipales, se hayan quedado sin funciones a nivel estatutario y sin poder real de decisión.

Esta acción de Echenique, que cuenta con el apoyo total de Iglesias, regula desde ahora el funcionamiento de las plataformas electorales en los ámbitos inferiores al autonómico y establece unas estrictas condiciones para la continuidad de las federaciones locales de Podemos. Los críticos con el nuevo reglamento señalan que, sin la estructura partidaria a nivel local, la dirección federal podrá tomar cartas en los procesos de confluencia electoral desde arriba, sin que las bases locales intervengan para nada en cualquier tipo de acuerdo.

Lo cierto, es que a fecha de hoy, cientos de organizaciones locales, de pequeños y grandes municipios que no se han renovado desde enero de 2015, ya no están en activo, por la aplicación de la nueva normativa y aunque no hayan recibido ninguna comunicación al respecto. Es verdad, que una vez que se inicien los citados procesos internos todas las capitales contarán con su propia organización municipal, pero también es cierto que buena parte de ella desaparecerá al no contar con un nuevo requisito impuesto por Echenique. Sólo se podrá constituir ejecutiva local en los municipios que tengan más de 50 militantes de carné.

En Andalucía, algunas ciudades importantes en provincias como Málaga (Marbella, Vélez-Málaga, Mijas, Fuengirola, Torremolinos y Estepona); Almería (Roquetas de Mar y El Ejido); Cádiz (La Línea de la Concepción, El Puerto de Santa María, Chiclana de la Frontera y Sanlúcar de Barrameda); Sevilla (Alcalá de Guadaíra  y Utrera); Granada (Motril) y Jaén (Linares), se quedarían sin consejo ciudadano. También en la comunidad andaluza, controlada por los llamados anticapitalistas, se ve la aplicación del nuevo reglamento como una clara forma de incrementar la intervención estatal, en la medida que la dirección federal pierde poder territorial.

El proceso descrito, de forma sucinta, ha originado un enorme malestar interno en Podemos que se extiende por toda España y que puede estar, en buena medida, relacionado con la pérdida de credibilidad y fuga de votos que sufre la organización, así como desilusión en el proyecto colectivo que significó el movimiento ¡Ahora Podemos!.