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miércoles, 14 de febrero de 2018

Barcelona, mon amour

Desde hace meses me sobrevolaba la tentación de analizar determinados aspectos de la llamada cuestión catalana, a lo que me he resistido hasta que he regresado de un viaje a la ciudad de Barcelona, que me ha permitido tomar el pulso a lo que se cuece en mi querida y admirada ciudad.

Como preámbulo debo decir que mi patria es el mundo, no he sido ni seré nacionalista, pero respeto a los que lo son, aunque piense que la democracia, la libertad, el progreso, el bienestar y el futuro o está por encima de las fronteras o nunca llegarán de forma plena.

Regreso con la amarga sensación de que gran parte de lo que nos llega de lo que pasa en Cataluña es fruto de una gran manipulación interesada de las partes en litigio, que utilizan la gran máquina de la televisión para tratar de vender una realidad que no existe. Los llamados constitucionalistas hacen un uso descarado de TVE y los otros, los independentistas, hacen lo propio con TV3.

También debo aclarar que soy de los que piensan que la ley está para ser cumplida y los que la quebrantan deben atenerse a las consecuencias. Otra cosa muy distinta es que volvamos a la caza de brujas del macartismo, aunque en este caso los enemigos no sean los comunistas sino los independentistas catalanes.

Panorámica de Barcelona desde el mercado de Els Encants.
Que, por cierto, no han salido de la nada, representan una parte muy amplia de la mayoría social catalana y que, en gran medida, son fruto, la mayor parte, de una herencia cultural genuina, que se detecta a través de una simple conversación y, otros, de las erróneas políticas que el Estado ha venido aplicando sobre un pueblo que se alza ante tan singular manera, admito que incluso represiva,  del ejercicio de la política.

El profesor de Historia contemporánea de la Universidad Autónoma de Barcelona, Francesc Vilanova, escribía en estos días, con criterio, que el gobierno del Partido Popular ha soltado a la Fiscalía del Estado y esta ha arrastrado, con un entusiasmo evidente, al Tribunal Supremo y al Tribunal Constitucional”.  Para añadir más adelante que “en este durísimo contexto, me parece que debemos asumir, de una vez por todas, que el camino emprendido por el gobierno español es irreversible. Como muy bien decía el periodista José Antich, el objetivo final es liquidar a una generación política entera y poner el contador a cero”.

Parece evidente que los independentistas no sólo están siendo víctimas de las citadas políticas de caza de brujas, sino también de los oscuros intereses de sus propios dirigentes, empeñados en hacer realidad por cualquier medio, incluso los ilegales, su particular utopía que a mi juicio no vendrá a solucionar los grandes retos que tiene planteada la sociedad catalana.

Sagrada Familia.
Pero también es palpable que muchas de las cosas que nos cuentan sobre Cataluña, son mentira o, al menos, verdades a medias. Tres ejemplos, con datos en la mano, lo demuestran. No es cierto que el crecimiento económico de Cataluña se haya frenado. El año pasado, 2017, el crecimiento de la economía de catalana para el global del año se situó tres décimas por encima del conjunto de España y un punto por encima de la media de la zona euro.

Tampoco es verdad que se esté incrementando el desempleo. Según la última EPA en los tres meses posteriores al referéndum del 1-O, en Cataluña se crearon 113.000 empleos más que en el cuarto trimestre de 2016. La tendencia es igual de positiva respecto al número de parados. Al término del último trimestre de 2017, la comunidad autónoma tenía 479.200 desempleados, 79.200 menos que en el mismo periodo del año anterior. Se trata de la cifra más baja desde 2008.

El otro ejemplo recurrente es decir que el sector turístico se ha visto seriamente afectado por la cuestión catalana. Si bien es cierto que existieron caídas registradas en los tres últimos meses del año, Cataluña fue la comunidad española de destino turístico principal en 2017, con 19 millones de turistas, un 5 por ciento más que en 2016. Además, con previsiones halagüeñas por la celebración, en los próximos días del congreso mundial de telefonía móvil que constituye el mayor evento turístico del año en Barcelona, con un impacto económico aproximado de 471 millones de euros.

Por todo lo anterior es una evidencia que Cataluña necesita una respuesta política, enmarcada en el escenario del consenso y del diálogo entre todas las partes en conflicto. Una respuesta imaginativa, generosa y que permita unas salida en la que no haya vencedores ni vencidos. Es menester un proyecto común para España. Como dijo con tino el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, "la finalidad de un gobierno no es conservar el poder, sino resolver los problemas y no cronificarlos", aludiendo al avance del independentismo desde que Rajoy llegó al poder.


Volviendo al título de este escrito, en mi última visita a Barcelona recordé la famosa película Paris, je t'aime, en la que varios prestigiosos realizadores narran las maravillas de la capital parisina tomando como referencia distintos barrios de la ciudad francesa. Barcelona también sigue siendo esa urbe idealizada, culta, acogedora, entrañable y necesaria para todos. Barcelona es mon amour y es obligado apostar por ella y por el conjunto de la sociedad catalana.

martes, 2 de enero de 2018

Habla el presidente legítimo de Tabarnia

Se puede estar de acuerdo o no, pensar que es un nuevo invento de la derechona catalana, o sólo una tomadura de pelo para poner en evidencia a las huestes independentistas. Lo cierto es que Tabarnia se ha convertido en muy pocas semanas en un auténtico fenómeno social, que emerge en los debates políticos y sobre todo, ha sido la estrella de las redes sociales.

La curiosidad sobre el asunto llevó a este medio a ponerse en contacto, mediante Twitter, con el autodenominado  president legítim de Tabarnia, que ha calificado a Carles Puigdemont  como el president fanàtic El líder de Tabarnia confesó que, por el momento, prefiere seguir en el anonimato y se definió como “un catalán sin ninguna vinculación política”, para añadir después que “mis pensamientos creo que están fielmente expresados en mi cuenta  de Twitter”.

Mapa que indica las mayorías a favor y en contra del separatismo.
“La realidad es que a fecha de hoy solo somos un grupo desorganizado de tuiteros. Estamos en las redes. Poco más. No descartamos formalizar algún tipo de "grupo de interés" para ganar presencia en los medios, formar una pequeña estructura y poder financiarnos más fácilmente, dice el que se llama president legítim.

Preguntado sobre cuál sería su relación, por ejemplo, con Andalucía, con el gobierno de Susana Díaz, en el caso de que Tabernia fuera proclamada como nueva comunidad autónoma, el entrevistado señala que “con normalidad institucional, como no puede ser de otra manera. Defendemos un estado plural que incluye la diversidad como signo fundamental de su organización política. Lo que no es admisible que esa diversidad se convierta en enfrentamiento. Esa incomprensión del significado de "pluralidad" nos ha llevado hasta donde estamos”.

Lo cierto es que los promotores de este fenómeno socio-político, que parece que ha nacido para quedarse, distribuyó el día primero del año una moción, supuestamente aprobada por el plenario de las denominadas Juntas Generales de Tabarnia, que consta de tres puntos.

En el primero, reiteran la voluntad política de Tabarnia por el mantenimiento de nuestro estatus jurídico y político, en el seno de la Comunidad Autónoma de Cataluña, así como en el marco de autogobierno que emana del Estatuto de Cataluña y de la Constitución Española. Para añadir después que, “no concebimos un futuro fuera de España, ni deseamos poner en peligro nuestra ciudadanía europea”.

En segundo lugar, la moción señala  que  “rechazamos la propuesta del president fanàtic de una “república catalana” para con la sociedad catalana, enmarcado en el proyecto alocado conocido  como “prusés”. Añaden que “seguimos exigiendo al president fanàtic el abandono inmediato del mismo, la renuncia a la unilateralidad, el respeto inexcusable a la legalidad,  y el acato inmediato de las resoluciones judiciales”.

Para añadir también que “concebimos Tabarnia y el resto de Cataluña como una comunidad de ciudadanos de hoy, no como un pueblo irredento desde el principio de los tiempos”. La referida moción señala además que “no podemos admitir que se imponga el proyecto nacionalista a los que no lo somos. Del mismo modo que rechazamos siempre cualquier proyecto para Cataluña que niegue su carácter plural y abierto”.

“Defendemos un estado plural que incluye la diversidad como signo fundamental de su organización política. Los tabarneses no queremos cuestionar nuestra pertenencia a España y a Europa. Y ambas pertenencias son gravemente cuestionadas por las actuaciones irresponsables del president fanàtic”.
En la citada moción anuncian que “si no termina inmediatamente el prusés, estas Juntas Generales de Tabarnia y con ellas los ciudadanos tabarneses, quedarán igualmente liberados de los compromisos contraídos hace 40 años en la configuración unitaria de la Comunidad Autónoma de Cataluña. “Si eso sucediera, emprenderemos todas las iniciativas que sean necesarias para crear la comunidad autónoma de Tabarnia dentro de España y de Europa.

¿QUÉ ES TABARNIA?
“El término Tabarnia es un neologismo para denominar a los territorios costeros entre Tarragona y Barcelona que comparten características y anhelos comunes, claramente diferenciados del resto de la comunidad autónoma”, explican en su página web.

El origen de Tabarnia está en la plataforma “Barcelona is not Catalonia”, contraria al separatismo oficial catalán, que es la que acuño el término que ha originado un debate de enormes proporciones al que asistimos, sobre todo en las redes sociales, y que tiene como objetivo principal la petición de una nueva comunidad autónoma, separada de la actual Cataluña, y formada por parte de Tarragona y Barcelona para "aislarlas de la amenaza separatista", dicen sus impulsores.

Los impulsores de Tabarnia esgrimen una serie de elementos diferenciadores del resto de Cataluña, entre los que se encuentran, “una alta densidad de población; intensa relación comercial con el resto de España; orgullo por el bilingüismo; mentalidad abierta, mayor renta y mayoría de votos no separatistas”, según sus promotores.