viernes, 22 de junio de 2018

Una España con futuro


(A mi amiga Graciela, una luchadora de bandera)

Hace muy pocos días, antes de la estrepitosa salida del Partido Popular del Gobierno del Estado, la sensación que reinaba en muchos de nosotros es que estábamos tocando el fondo. Respirábamos el mismo ambiente que denunciaba,  hace ya un buen puñado de años, el poeta Gabriel Celaya en su obra La poesía es un arma cargada de futuro, que proclamaba a los cuatro vientos el cantautor y activista Paco Ibáñez.

“¡A la calle! que ya es hora de pasearnos a cuerpo y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo” clamaba entonces el cantautor, seguramente desconocido para los más jóvenes, pero que tronaba en la cabeza de los más viejos, que volvíamos a ver que el recorte de derechos y libertades  nos estaba llevando, otra vez, al límite.

Los que nacimos bajo el yugo de la dictadura, sabemos bien la situación de asfixia que produce la ausencia de libertad, que termina en desesperación. Alguien que sufrió el exilio durante el franquismo, me comentaba hace pocas fechas, que recientemente se había planteado, nuevamente, la posibilidad de huir al otro lado de los Pirineos.

Pero la metástasis del cáncer de la corrupción, que ha impregnado la gestión del Partido Popular, y que carcomía su acción en las instituciones, provocó el detonante que ha llevado al conjunto del Estado y de una gran mayoría de ciudadanos a recuperar la ilusión en un nuevo proyecto político de progreso que se puede resumir en cinco palabras, existe una España con futuro.

Pedro Sánchez preside el consejo de ministras y ministros.
Si creyese en los milagros, hubiese pensado que se había obrado uno de ellos, pero no. El vuelco en el estado de ánimo que envuelve a la mayoría de los componentes de los pueblos de España, se produjo por la responsabilidad mostrada por los representantes políticos, fundamentalmente de la izquierda en el Congreso de los Diputados, que han demostrado que otra forma de gestionar los intereses generales de los ciudadanos es posible.

Una ilusión colectiva que se abre paso de la mano del nuevo Gobierno, que preside Pedro Sánchez, y que ya ha dado las primeras muestras de que el camino a seguir está en las antípodas de sus predecesores. No solo son nuevas caras, gestos y guiños, sino compromisos que se van a ir plasmando poco a poco en nuevas políticas, ahí está, por ejemplo, el decreto que regulará de forma transitoria RTVE. Medidas que deberán hacer frente al retroceso en materia de derechos, servicios públicos y libertades esenciales, que trajo el PP en su cartera. Su gran error fue el anteponer los intereses de muy pocos, las cifras cantan, a los de la inmensa mayoría.

Hay que tener el convencimiento de que el camino no va a ser fácil. Ayer mismo se conocía la Encuesta sobre Condiciones de Vida (ECV) elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) y que revela que el 21,6 por ciento de la población vive con menos de 8.522 euros al año, esto es, que uno de cada cinco españoles se encuentra en una situación de riesgo de pobreza.

Una cifra que evidencia que la recuperación y la prosperidad, tan cacareadas, no han llegado a muchos niveles de la sociedad. También sabemos que es urgente abordar una nueva legislación laboral, derogar la llamada ley Mordaza y afrontar con seriedad y diálogo la cuestión territorial.

La tarea que viene es ingente. Como decía al inicio, habíamos tocado el fondo, pero mi querida amiga Graciela, hoy tenemos la seguridad de que, por ahora, no tendremos que volver a salir de España con la cabeza baja y la mirada perdida.