A primera vista parece que Juan Espadas, que acaba de
consagrar su asunción a los cielos del socialismo andaluz, ha
conseguido que el espejo que refleje al PSOE de Málaga vaya
unido con una sola candidatura al congreso provincial del próximo
mes de diciembre. La otra, la del alcalde de Ojén no tiene
posibilidades. Y digo aparentemente, porque francamente, esa unidad,
lograda a bastonazos, se parece más a los tiempos del dictador
comunista de Albania, Enver Hoxha, cuyos súbditos eran
obligados a ir en comunión con el presunto amado timonel.
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| Daniel Pérez y Juan Espadas. |
Aunque la realidad,
para desgracia del socialismo malagueño y la algarabía de las
huestes populares, es bastante más complicada. Algunos estos días
se preguntaban por quién estaba asesorando a Espadas para
resolver la siempre complicada y conflictiva cuestión malagueña.
Sería difícil responder a esa pregunta, ya que el secretario
general del PSOE de Andalucía lo que ha hecho en las últimas
semanas, por no decir meses, ha sido escuchar a todo el que tenía
algo que decir, lo que en principio no parecía mala estrategia.
Aunque a ojos de los
observadores de la historia del PSOE de Málaga, la fórmula
se antojaba envenenada, ya que además de apartarle de la doctrina
de Ferraz: renovación, unidad de la fetén, y más
renovación, le ha conducido a parir un engendro con siete cabezas
que sería milagroso que terminase creciendo y fructificando. Así,
Espadas escuchó las posiciones del secretario general
saliente, José Luis Ruiz Espejo y una buena parte de los que
siempre han tocado bola en el socialismo malagueño.
Ya sea en San
Vicente o en Las Cinco Llagas de Nuestro Redentor, actual
sede del Parlamento regional, se hicieron cábalas y se
sacaron porcentajes buscando la fórmula mágica que sumase la
mayoría que lograse el apoyo, cuanto más unánime mejor, de los
sufridos militantes. Y ahí llegó el regalo tóxico, ya que
sobrepasaba la línea roja impuesta por el propio Espadas, que
exigía que en la nueva mayoría que se deberá formar en Málaga,
no tuviese nada que ver con la figura del otrora secretario de
Organización, el diputado regional Francisco Conejo, más
susanista que la propia Susanísima.
La prueba está en
la sonrisa beatífica, parecía que se le había aparecido la virgen,
que Conejo exhibía durante la última reunión del Comité
Provincial del PSOE de Málaga, convocado para abrir el proceso
electoral interno de lo que serán las elecciones primarias para la
renovación de sus órganos de dirección.
No cabe duda que
Francisco Conejo es, desde los tiempos en que Rafael
Centeno fue desalojado de su cargo por la nueva mayoría que
lideró Miguel Ángel Heredia, la cabeza maquiavélica que
mejor suma voluntades y que sabe tirar de los hilos de los cataplines
a los que se resisten a participar en sus apuestas.
Pues bien,
utilizando peones interpuestos, Conejo se puso manos a la obra
para ponerle en bandeja a Espadas la mayoría que necesitaba.
No cabe duda de que la principal bolsa de votos está bajo el control
de Conejo, y por ende de Ruiz Espejo; los todavía
fieles a Susana Díaz, a los que añadió a los alcaldes de
las principales ciudades gobernadas por el PSOE, temerosos de
quedarse colgados de la brocha; los cabreados con el sanchismo,
que a última hora hasta consiguió sumar su cara más relevante, la
del diputado Ignacio López; a los que salpimentó con los
cogecosas siempre dispuestos a aspirar a cualquier poltrona.
El problema se
planteó para designar a la cabeza del batiburrillo, que después de
cambiar un montón de cromos no quedó más remedio que ungir al poco
carismático y muy manejable, Daniel Pérez, el
simpático, que en realidad goza de escasas simpatías en la
organización, aunque en las últimas jornadas parezca que lleva toda
la vida pronunciando el mismo Sermón de la Montaña.
Lo que muchos
ignoran es que Dani Pérez, que se curtió como líder de las
Juventudes Socialistas, recién finalizados sus estudios de
Biología tuvo cierta relación con Espadas, en esa época
viceconsejero de Medio Ambiente, al trabajar como asalariado
indirecto, supuestamente, contando pozos para una empresa pública de
la Junta de Andalucía, competencia de la citada consejería.
Aunque sin nada que
hacer a la hora de recabar apoyos, no tardó en salir a la nueva e
inmensa mayoría un grano en el trasero, en el momento en que el
alcalde de Ojén, José Antonio Gómez, alias Nono,
decidió, no se sabe si a empujones, si por un calentón, o porque
otros no se atrevieron a dar el paso, presentar su candidatura.
Pero la sonrisa de
Conejo no desapareció de su rostro, ya que conoce mejor que
nadie las debilidades y posibilidades del alcalde, que por si alguien
no lo recuerda estuvo involucrado en los lamentables hechos de agosto
de 2010, que terminaron con la disolución, entre lágrimas, de la
agrupación socialista de Ojén, con el objetivo de encumbrar
a Gómez y de paso tratar de recuperar la mayoría en la
Mancomunidad de la Costa del Sol Occidental.
En resumen, que si
nadie lo remedia, el PSOE de Málaga volverá a ser regido por
una ensaladilla de mandarines, con apoyos que se mueven más que los
temblores de los terremotos de La Palma y que no tendrán
empacho en sacar los cuchillos largos cuando llegue la noche de
repartir cargos y prebendas. Y por supuesto, a Herver Hoxha
se la han metido doblada.