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sábado, 14 de enero de 2017

El PSOE pasa de coser a apañar

Tras la reunión celebrada por el Comité Federal del PSOE en la mañana del sábado día 14 de enero,   la impresión que me queda es que la Gestora no ha variado en casi en nada su trayectoria de los últimos tres meses. Sólo ha pasado de tratar de coser a intentar apañar el Congreso Federal que se deberá celebrar los días 17 y 18 de junio, con la previa convocatoria de elecciones primarias en mayo.

No niego al presidente de la Gestora, Javier Fernández, el buen discurso político que hizo ante los cerca de 300 compañeros del máximo órgano de dirección de los socialistas, pero la conclusión ya la habían adelantado los titulares de los medios la misma jornada del sábado “El PSOE sigue abierto en canal y desangrándose en las encuestas”.

Patxi López.

Fernández reconocía en público el fracaso del principal objetivo marcado por la Gestora, coser las heridas motivadas por el golpe de mano que terminó con la salida de Pedro Sánchez de la secretaría general. Por lo que se hacía necesario pasar a la segunda fase. Convocar el preceptivo Congreso que a la vista del calendario fijado y de la noticia de la presentación de la candidatura a las primarias del exlehendakari Patxi López, será un cónclave apañado.

Es así como los mandarines socialistas piensan intentar resolver, aunque sea en falso, la crisis más profunda vivida en sus filas a través de su larga Historia. Tratan de cerrar la puerta a las pretensiones de Pedro Sánchez (que tanto molestan a los poderes fácticos) y, lo que es más grave, a las de la inmensa mayoría de los militantes y simpatizantes del PSOE.

Con el anuncio de Patxi López y la verbalización por parte de Susana Díaz de sus planes de lanzarse, ahora ella, a la carretera, se abre paso a la figura de la bicefalia, manejada durante las últimas semanas y a la posibilidad de que la presidenta de la Junta de Andalucía cuente con una red de seguridad en el caso de que, al final, decida saltar a Madrid.

Pero no todo es tan fácil como parece. La solución integradora que pretende la Gestora tiene variadas dificultades en frente. La primera y más importante, la rebelión de las bases, que está en su punto más álgido y no parece que vaya a decaer. La segunda, la sumisión del PSOE a las políticas de la derechona que encarna Mariano Rajoy, quién además, en cualquier momento, llegado el mes de mayo, podría proceder a la convocatoria de nuevas elecciones generales, pillando a los socialistas sin proyecto y sin liderazgo. Ya Rajoy ha avisado en numerosas ocasiones de que no está dispuesto a que se atraviesen una serie de líneas rojas que pretendan desmontar las reformas implantadas por el Partido Popular en la pasada legislatura, cuando contaba con mayoría absoluta.

Mienbros de la Gestora del PSOE.

Pero hay más, el Comité Federal del sábado, al menos que se sepa, no ha resuelto la cuestión pendiente de sus relaciones con el Partido de los Socialistas de Cataluña (PSC) cuestión esencial de cara a las elecciones primarias y al propio Congreso del PSOE.

Sirvan estas notas tomadas a vuela pluma, para tratar de retratar la situación a la que se enfrenta desde ahora el Partido Socialista. Quedan incógnitas por despejar. El papel que se asignará Susana Díaz en medio de la tormenta, pero también la decisión definitiva que tomará Pedro Sánchez, que en silencio sigue midiendo apoyos y posibles escenarios.


Pero en cualquier caso, la Gestora del PSOE, digan lo que digan, da la impresión de que ha dejado de intentar coser heridas, misión imposible en las actuales circunstancias, para apañar un Congreso Federal que proyecte ante la opinión pública una imagen de unidad, aunque sea inexistente.

lunes, 5 de diciembre de 2016

La Gran Coalición ya está en marcha

Hace un mes, cuando Mariano Rajoy se sometía a la votación de investidura como presidente del Gobierno, no hubiera soñado con que treinta días después su Gabinete podría estar sustentado por la Gran Coalición por la que había venido peleando, a lo Rajoy, desde que el 20 de diciembre del pasado año se disolvieran las Cortes tras la investidura fallida de Pedro Sánchez.

La repetición de las elecciones generales el 26-J dio paso a un nuevo escenario que ha propiciado una relación de fuerzas distintas en las que el Partido Popular (PP) necesita más que nunca del Partido Socialista (PSOE) y viceversa. Rajoy precisa de estabilidad, mantenía el domingo desde La Vanguardia el periodista Enric Juliana, ya que es su principal patrimonio ante la convulsa Europa y el PSOE necesita tiempo para reconstruirse.

De ahí que ambas formaciones hayan establecido un nuevo marco de relaciones, que es de mutua dependencia y que tiene su estrategia fijada de cara a la galería y en aras de fomentar el bipartidismo. Esta afirmación la demuestran los hechos sucedidos durante la pasada semana, cuando ambos partidos han llegado a acuerdos sobre el techo de gasto, el Salario Mínimo Interprofesional (SMI), además de sobre la LOMCE y la llamada ley Mordaza.

Unos pactos que bien mirados no son relevantes, que no suponen una rectificación de las políticas austericidas de la derechona y que más bien pueden considerarse meros balones de oxígeno a un PSOE descabezado. Cierto es que con el nuevo techo de gasto se obtienen cerca de 4.000 millones de euros para comunidades autónomas y ayuntamientos, una cifra a todas luces insuficiente, según los expertos,  ante las necesidades de los dos niveles de la administración.

La subida del SMI también se queda corta y contradice otra propuesta, más progresista, apoyada por el mismo PSOE hace días. La medida que afectará a seis millones de trabajadores no les apartará del umbral de la pobreza. En cuanto a las reválidas y la ley Mordaza, la realidad, que es tozuda, manifiesta que siguen vigentes, aunque las medidas acordadas se puedan vender como un guiño hacia el futuro.

Pero donde está el meollo de la puesta en marcha de la Gran Coalición es en el acuerdo entre populares y socialistas para proceder a la reforma de la Constitución de 1978, un tema tabú hasta la fecha, que ahora podría sumar consensos y abrir el camino a una reforma que se antoja imprescindible. Una propuesta que tendría como escenario una subcomisión de la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados que se crearía a propuesta del PSOE.

Un camino complicado y plagado de riesgos que verbalizaba la vicepresidenta del Gobierno Soraya Saénz de Santamaría cuando decía en el seno de la citada Comisión Constitucional que habría que “caminar con precaución, poquito a poco” y con “generosidad” para no abrir debates “que no sepamos cerrar”.

Este proceso además se enfrenta con otros problemas no menos importantes, como son el oscurantismo en las negociaciones entre PP y PSOE y la clara falta de legitimidad de la Comisión Gestora del PSOE para llevarlas a cabo. Precisamente, el domingo día 4, la diputada socialista Margarita Robles hacía unas declaraciones acusando al PSOE de "secretismo" y de marginar al grupo parlamentario.

Antonio Hernando y Mariano Rajoy.
En el grupo parlamentario "no tienen constancia" de las reuniones que se están produciendo con el Gobierno para llegar a acuerdos como los alcanzados durante los últimos días. "Nos estamos enterando por la prensa, no sabemos quién está tomando esas decisiones", dijo Robles, que añadió que le sorprendía ese secretismo porque al final quien tiene que votar son los diputados y me sorprende que no se cuente para nada con ellos. Existe la impresión de que tienen que dedicarse simplemente a aceptar las decisiones que se toman sin saber quién las toma".

Por otro lado, está la cuestión de la legitimidad de la Gestora y de los portavoces parlamentarios, o sin ir más lejos, de la presidenta andaluza, Susana Díaz, para negociar nada. Está claro el artículo 36.O de los Estatutos del PSOE que señala que “cuando las vacantes de la Comisión Ejecutiva Federal afecten a la Secretaría General, o a la mitad más uno de sus miembros, el Comité Federal deberá convocar Congreso Extraordinario para la elección de una nueva Comisión Ejecutiva Federal” lo que supone un mandato imperativo inexcusable cuya única duda es la del plazo, elemento no contemplado en la norma pero que no significa que pueda dilatarse por capricho o interés político de la gestora.

Tampoco sería desdeñable tener en cuenta el resultado del sondeo de diciembre de Metroscopia realizado para el periódico El País. El bloqueo político sentaba bien al PP. Desde las pasadas elecciones del 26-J, no solo mantenía el liderazgo sino que mejoraba su posición sondeo tras sondeo. Esa tendencia parece haberse frenado tras la formación de un nuevo Gobierno y una vez que ha comenzado a andar la nueva legislatura.

La percepción de que tendrá cierta estabilidad a pesar de un Gobierno en minoría y un Parlamento fragmentado, ha propiciado que los cuatro principales partidos estabilicen sus posiciones. El PSOE sigue tercero, detrás de Podemos, pero ambas fuerzas parecen haber alcanzado su suelo y techo respectivamente.

En definitiva, la Gran Coalición ya está en marcha.