sábado, 15 de octubre de 2016

La cantata de Correa

La polémica, en su grado máximo, está servida. Las redes sociales hierven ante las escenas que se representan en distintos escenarios. De un lado, la disyuntiva de lavar la imagen corrupta del PP, permitiendo la investidura de Mariano Rajoy, o, la que apoyo, optar por un Gobierno de progreso, aunque sea con el riesgo evidente que comporta atravesar el alambre hacia la celebración de unas terceras elecciones. De otro, la escandalera creada en torno a la cantata de Francisco Correa.

Como hoy mismo escribía el compañero Curro Troya “no queréis daros cuenta que Rajoy es parte de los populismos de los que abjuráis”, respondiendo a otro colega, Teodoro León Gross, que planteaba que “hacer gobierno, sobre los votos, es resolver una ecuación mayor”. Dos testimonios de los variopintos argumentos que alegan desde las partes en litigio, que sin duda, vuelven a dividir a la sociedad española en dos partes, aunque en buena lógica parlamentaria, las urnas han demostrado que el progresismo es mayoritario en su seno.
Francisco Correa

Pero lo chocante del momento actual es que todos hablan de la falta de un Gobierno, una situación que según diversos indicadores, no está afectando en casi nada a la gestión cotidiana de lo público, pero sin embargo, un silencio grisáceo se extiende sobre el que quizá sea el mayor escándalo de las últimas décadas, el llamado ‘Caso Gürtel’.
Es más que llamativo que la dirección interina del PSOE, personado en el proceso que juzga la primera parte de la citada trama, esté mirando para otro lado, en vez de, como sería su obligación como partido de oposición, tomar postura frente a las revelaciones, puestas en cuarentena por formar parte de la estrategia de defensa, de Correa, que hacen añicos toda la estructura de mando del Partido Popular.

Aunque es más que evidente hasta donde alcanza la corrupción en el núcleo de la derechona, Rosa Mª Artal dice que hay que despejar la X, los actuales mandarines de los populares se quedan tan panchos diciendo que los hechos se remontan a tiempos pasados, con los que no tienen nada que ver. Eso sí, la cantata de Correa ya ha puesto en solfa a Aznar, Esperanza Aguirre, al actual presidente del Senado, Pío García Escudero, al ínclito Javier Arenas y así casi, de momento, hasta el infinito.

Regresando al principio de lo expuesto, en mi opinión, la gestora del PSOE todavía está a tiempo de evitar el desastre de su histórico partido, no dando su apoyo a la investidura de un Gobierno más que manchado por las tramas de la corrupción y respetando, el que parece ser el sentir mayoritario en sus filas y entre sus votantes, además, en un momento en el que los último sondeos electorales indican una leve recuperación del voto para las siglas del PSOE.

De lo contrario, el PSOE parece inclinarse por el abismo y los españoles abocados a seguir soportando las políticas austericidas que día a día imponen desde la derechona.