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jueves, 22 de febrero de 2018

Vídeo blog: España no es país para viejos




Cada día que pasa parece más que claro que España no es país para viejos, al menos para los ciudadanos pobres que no hayan tenido la oportunidad de juntar a lo largo de su vida para suscribir un plan de pensiones privado.

Más de uno piensa que Mariano Rajoy, presidente del Gobierno de España, pasará a la Historia por haberse fundido tranquilamente la hucha de las pensiones que el PSOE dejó con 67.000 millones de euros.

M. Rajoy, en lugar de defender los derechos del conjunto de los ciudadanos, se ha cogido del brazo de las aseguradoras y de los grandes bancos, para apostar por los planes privados de pensiones, que solo están al alcance de una minoría, aunque sea numerosa.

Es difícil estar en desacuerdo con la afirmación de que Rajoy es un peligro para lo público, como lo demuestra la Reforma Laboral que promulgó, y que, en definitiva, es un castigo para millones de pensionistas.

Durante este año 2018, las pensiones seguirán perdiendo poder adquisitivo y a partir de 2019, el desastre será mayor, mediante el factor de sostenibilidad que ha impuesto el Partido Popular.

Por esta y muchas otras razones, para que España sea un país para todos ha llegado la hora de trabajar a fondo para que el señor Rajoy abandone La Moncloa cuanto antes, mejor.

martes, 6 de febrero de 2018

No es no a la prisión permanente revisable

Miedo me da meterme de patas en la polémica sobre la necesidad, o no, de derogar la figura de la prisión permanente revisable. Un debate ahora de actualidad a raíz de la propuesta de ley presentada en el Congreso de los Diputados, para derogarla, del Partido Nacionalista Vasco (PNV), que cuenta con el apoyo de toda la oposición, con la excepción de Ciudadanos que, como casi siempre, no se sabe si suben o si bajan.

No me metería en este pantanal, siendo lego en materia jurídica, a no ser por la profunda convicción democrática de que las leyes deben inspirar a la Justicia para que su aplicación esté cercana a la lógica. Y digo esto, preocupado ante la insidiosa utilización electoralista que está haciendo el Partido Popular (PP) de la citada cuestión y tras constatar que algunas personas de mi entorno han mostrado su posición favorable al mantenimiento, no sólo de la prisión permanente revisable, sino también, aprovechando que el  Pisuerga pasa por Valladolid, para defender incluso la reimplantación de la pena de muerte en determinados supuestos.

Se está haciendo populismo con la prisión permanente revisable.
Un escandaloso retroceso para los derechos humanos en España, que están siendo pisoteados por una plaga de insensatos, que la gran mayoría consideramos inadmisible y que obliga a dar la cara por un sistema democrático que costó a muchos sangre sudor y lágrimas, frente a los que, llevados por los encendidos y lógicos sentimientos que provocan crímenes horrendos, quieren practicar la venganza en lugar del imperio de la ley.

Hay muchos argumentos para desmontar las razones que alegó el pasado domingo, día 4 de febrero, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, no sólo para mantener la prisión permanente revisable, sino también sus anunciados propósitos de aumentar los supuestos para la aplicación de esta figura jurídica y que tienen un indudable tufo electoralista. Los populares buscan caladeros de votos para intentar salir de su actual situación demoscópica.

Unas medidas que están a la espera de que el mismísimo Tribunal Constitucional resuelva el recurso presentado contra la modificación del Código Penal, que incluyó, cuando el PP gozaba de mayoría absoluta, la figura de la prisión permanente revisable y a la que se oponen distinguidos y numerosos juristas que mantienen que el dolor no es Justicia.

“La preeminencia obtenida por los intereses de las víctimas y el populismo han dado respetabilidad social a ciertos sentimientos cuya demanda de satisfacción en otros tiempos se comprendía pero no se atendía; me refiero a los sentimientos de venganza tanto de las víctimas y sus allegados como de la población en general”, escribía el catedrático José Luis Díez Ripollés.

La Asociación de Jueces para la Democracia ha hablado alto y claro y ha calificado la prisión permanente revisable, en realidad una cadena perpetua a pesar de los intentos del PP de desligar ambas cosas, como contraria a la propia Constitución Española por ser incompatible con el derecho a la reinserción social y la reeducación del penado, recogidos en el artículo 25 de la Carta Magna.

Al contrario de lo que muchos piensan, el sistema punitivo español es uno de los más severos de nuestro entorno y lo demuestra el bajo índice de criminalidad existente, frente al de los países donde sí existen penas como la que es objeto de la polémica, pese a que en España se producen los niveles de internamiento penitenciarios más largos. Por su parte, la Unión Progresista de Fiscales (UPF) ha reprochado la posición del Gobierno y del PP  por proponer las nuevas medidas en lugar de dotar a la Justicia de medios suficientes que permitan ofrecer una respuesta penal ágil.

En conclusión, la figura de la prisión permanente revisable que trata de mantener la derechona de siempre y que además pretende ampliar a otros supuestos, es una clara forma de manipular el dolor de las víctimas con la falsa eficacia disuasoria de la prisión permanente. A la vez, que incumple el principio constitucional de reinserción y el carácter no degradante de las penas.

viernes, 4 de noviembre de 2016

Nos roban la ilusión

Tengo la impresión de que esa sensación que te corroe después de pasar por uno de esos períodos de la vida que marcan para siempre, se ha adueñado de muchos ciudadanos en España. No se trata de una gran depresión, sino de sentir que nos vuelven a robar la ilusión. Un sentimiento, quizás asentado en una buena dosis de ingenuidad, pero firmemente motivado por los hechos que han sucedido ante nuestras propias narices en el escenario político.

El cierre del proceso de investidura de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno, ha puesto en evidencia que los propósitos enunciados de regeneración democrática y de apertura a una forma diferente de hacer las cosas eran pura panema. Así lo demuestra la formación de su nuevo Gabinete compuesto por las caras de siempre, con escaso peso político, con exageradas dosis de tecnócratas y meapilas, además de un cúmulo de sombras que rodean a algunos de sus miembros. Entre ellos, Iñigo de la Serna, Fátima Báñez, Dolores de Cospedal y Dolors Motserrat.

Nuevo Gobierno de Rajoy.
Un clima que casi de forma unánime han retratado los medios de comunicación en los que no se encuentran demasiados halagos a los pasos dados por Rajoy y que además, coincide con la culminación del golpe de mano que llevó al principal partido de la oposición, el PSOE, a facilitar el proceso anterior ya descrito.

La ilusión se pierde al contemplar como la actual dirección socialista hurta a su propio partido la posibilidad de ser percibido como auténtica alternativa. Y todo ello, por el empeño en ponerse al servicio de una estrategia ajena a los intereses, o la opinión, de la mayoría. Es evidente que, tras la decisión del Comité Federal del PSOE, tomada en la madrugada del día 2 de octubre, con nocturnidad y alevosía, otorgándose unos poderes ilegítimos, la distancia que separa a las bases de la cúpula se acrecienta.

Gestora del PSOE.
Incluso, los estómagos agradecidos a la organización, parecen percatarse de que el camino elegido no es el más idóneo. Ya que rompe, en lugar de coser, y agranda la distancia entre las partes. La militancia quiere votar cuanto antes para que la democracia vuelva al seno del PSOE, mientras que los mandarines pretenden que las bases entren en letargo para hacer ellos lo que estimen oportuno.

Por otro lado, el claro intento de agitar las aguas en Podemos, lanzando torpedos desde el conjunto de la derechona hacia la línea de flotación del partido que lidera Pablo Iglesias, tampoco ayuda a recuperar la ilusión perdida. Es llamativa la campaña de desprestigio que se intenta culminar sobre la figura del senador Ramón Espinar, un cazador cazado, con un supuesto delito, que de ninguna manera es equiparable a las tramas de corrupción que inundan las filas de los populares.


Concluyendo que es menester, quizá más que nunca, reunir fuerzas de flaqueza y enfrentarse con energía a la tarea de recuperar la ilusión perdida de cara a batallar con el enemigo que, sin duda, no son sólo enormes molinos de viento.

miércoles, 19 de octubre de 2016

Queda la esperanza

Existe alguna posibilidad, aunque sea descabellada, de que el próximo domingo día 23 en el seno del comité federal del PSOE, no llegue a buen término el golpe de mano que pretende conseguir que el histórico Partido Socialista preste su apoyo a la investidura de Mariano Rajoy.

A pesar de la propaganda oficial, que como una lluvia constante cae sobre la sociedad española de mano de los apparátchiks de toda la vida, desde Pepiño Blanco al diputado José Andrés Torres Mora, pasando por el presidente extremeño Guillermo Fernández Vara, que actúan desde diferentes niveles, se perciben posibilidades de que no triunfe la asonada.

Un camino sería que la abstención, técnica o no, no prosperara en el seno del citado comité federal. Hecho bastante improbable. Otro estaría en que la rebelión de las bases, encabezada por el alcalde de Jun, José Antonio Rodríguez,  alcanzase las firmas suficientes para convocar de inmediato un congreso extraordinario y las primarias previas, según la vía que abren los Estatutos del PSOE.

José Antonio Rodríguez.
A la hora de escribir estas líneas llevaban recogidas las firmas de 76.950 militantes, quedando pendientes 19.770. Se trata de obtener la rúbrica de la mitad más uno de la militancia socialista. En este mismo plano, no hay que desdeñar la postura adoptada desde diferentes federaciones, como la del PSC, liderada por Miquel Iceta, la de Baleares, buena parte de Castilla-León, la de Galicia o Aragón, que insisten en el “no es no”, así como la de algunos ilustres militantes, el caso de Josep Borrell, o de los diputados y senadores que siguen fieles a Pedro Sánchez, a pesar de las intensas presiones que reciben cada momento desde el conjunto de la derechona. Incluyendo aquí al Partido Popular, los poderes económicos y muchos de los medios de comunicación escritos o audiovisuales, que participan del particular calabobos.

Hay un tercer camino, abierto desde Aragón por la corriente del PSOE Izquierda Socialista, de la mano de su coordinador José Ignacio Martín, que solicitó el pasado lunes día 17, ante el juzgado decano de Zaragoza, que se anulen todas las actuaciones realizadas por la elegida comisión gestora, al considerarla ilegal. Martín reclamó, alternativamente, que si no se anula la reunión comité federal del pasado día 1, se retome en el punto en el que se realizó una votación a mano alzada, para llevarla a cabo de forma secreta.
Piden libertad de voto en la investidura de Rajoy.
Mientras que muchos militantes, simpatizantes y votantes del PSOE siguen inundando las redes sociales exigiendo la libertad de voto para los diputados socialistas, en la hipotética sesión de investidura de Rajoy, el camino, ante este escenario, se le va haciendo cada vez más cuesta arriba a la gestora que preside Javier Fernández.

La escandalera que envuelve a los populares tras la cantata de Francisco Correa sobre parte de la llamada ‘trama Gürtel’, el conocimiento de que el Gobierno de Rajoy ha esquilmado la ‘hucha de las pensiones’, los nuevos índices de riesgo de la pobreza en España, o incluso la revuelta en el CIE de Madrid, que ponen de relieve, una vez más, las políticas austericidas aplicadas con mano firme por la derechona, harían inviable el respaldo a Rajoy, sin someterse a graves consecuencias, entre las que se encontraría la probable defunción del propio PSOE.

Por todo lo expuesto, aún, digan lo que digan, para muchos españoles todavía queda la esperanza, por muy recóndita que se albergue en sus corazones.

sábado, 15 de octubre de 2016

La cantata de Correa

La polémica, en su grado máximo, está servida. Las redes sociales hierven ante las escenas que se representan en distintos escenarios. De un lado, la disyuntiva de lavar la imagen corrupta del PP, permitiendo la investidura de Mariano Rajoy, o, la que apoyo, optar por un Gobierno de progreso, aunque sea con el riesgo evidente que comporta atravesar el alambre hacia la celebración de unas terceras elecciones. De otro, la escandalera creada en torno a la cantata de Francisco Correa.

Como hoy mismo escribía el compañero Curro Troya “no queréis daros cuenta que Rajoy es parte de los populismos de los que abjuráis”, respondiendo a otro colega, Teodoro León Gross, que planteaba que “hacer gobierno, sobre los votos, es resolver una ecuación mayor”. Dos testimonios de los variopintos argumentos que alegan desde las partes en litigio, que sin duda, vuelven a dividir a la sociedad española en dos partes, aunque en buena lógica parlamentaria, las urnas han demostrado que el progresismo es mayoritario en su seno.
Francisco Correa

Pero lo chocante del momento actual es que todos hablan de la falta de un Gobierno, una situación que según diversos indicadores, no está afectando en casi nada a la gestión cotidiana de lo público, pero sin embargo, un silencio grisáceo se extiende sobre el que quizá sea el mayor escándalo de las últimas décadas, el llamado ‘Caso Gürtel’.
Es más que llamativo que la dirección interina del PSOE, personado en el proceso que juzga la primera parte de la citada trama, esté mirando para otro lado, en vez de, como sería su obligación como partido de oposición, tomar postura frente a las revelaciones, puestas en cuarentena por formar parte de la estrategia de defensa, de Correa, que hacen añicos toda la estructura de mando del Partido Popular.

Aunque es más que evidente hasta donde alcanza la corrupción en el núcleo de la derechona, Rosa Mª Artal dice que hay que despejar la X, los actuales mandarines de los populares se quedan tan panchos diciendo que los hechos se remontan a tiempos pasados, con los que no tienen nada que ver. Eso sí, la cantata de Correa ya ha puesto en solfa a Aznar, Esperanza Aguirre, al actual presidente del Senado, Pío García Escudero, al ínclito Javier Arenas y así casi, de momento, hasta el infinito.

Regresando al principio de lo expuesto, en mi opinión, la gestora del PSOE todavía está a tiempo de evitar el desastre de su histórico partido, no dando su apoyo a la investidura de un Gobierno más que manchado por las tramas de la corrupción y respetando, el que parece ser el sentir mayoritario en sus filas y entre sus votantes, además, en un momento en el que los último sondeos electorales indican una leve recuperación del voto para las siglas del PSOE.

De lo contrario, el PSOE parece inclinarse por el abismo y los españoles abocados a seguir soportando las políticas austericidas que día a día imponen desde la derechona.

domingo, 2 de octubre de 2016

El golpe de mano

Lo que ha sucedido el sábado día 1 de octubre en el seno del PSOE ha sido un golpe de mano, como bien describe el periódico ‘The Guardian’. El rotativo británico asegura que el intento de golpe de estado tenía dos objetivos "derrocar a Pedro Sánchez y romper nueve meses de estancamiento electoral". El mismo medio, con el que coinciden otros como 'The Washington Post', señala además que el líder socialista supo mantenerse "firme" ante la "renuncia masiva de sus oponentes", a la vez que resalta la figura de la presidenta de la mesa del comité federal del PSOE, Verónica Pérez, que se había erigido como "la única autoridad que existe" en el partido, y a la que califica de "aliada de Susana Díaz".
Una muy breve descripción del escenario, pero muy atinada, que coincide con el pronóstico de Josep Borrell cuando en vísperas de la asonada señalaba ante los micrófonos de la SER que si lo que está pasando en el PSOE es "un golpe de Estado, está organizado por un sargento chusquero". Y efectivamente, detrás del golpe de mano se encontraba el equipo de ninis encabezado por Susana Díaz, que al igual que ellos sólo basa su experiencia en la carrera orgánica y en el afán de trincar poltronas a cualquier precio, mediante zancadillas o cabezas cortadas.
Pero además, la ínclita aprovechó para su pronunciamiento el empeño de los poderes fácticos, entre los que se encuentran la derecha, los lobbies económicos, distintos medios de comunicación y los intereses personales de ciertos barones de su propio partido, para apuntillar al ya exsecretario general, Pedro Sánchez.  La señal para el levantamiento fueron las declaraciones en la ya citada emisora de Felipe González.

Un momento de la reunión del comité federal.
Y comenzó el triste espectáculo para los que siempre nos hemos sentido socialistas de corazón y para los millones de votantes del PSOE. El pesar lo describía bien un viejo militante, Enrique Linde, que a través de un tuit señalaba con ironía  “la pena es que a Verónica Pérez le ha durado poco ser la máxima autoridad en el PSOE. Pérdida irreparable”.
Sí una pérdida irreparable que conduce a un nuevo escenario plagado de incertidumbres, en el que habrá que despejar primero que postura se adoptará ante la investidura de Rajoy. Algunos de ellos insistían hoy domingo en que el ‘no es no’, aunque la decisión tendrá que adoptarla un próximo comité federal, que revoque la postura anterior, en un proceso que dirigirá la comisión gestora integrada, salvo alguna excepción, por los referidos ninis. En el resto de los partidos de izquierda se frotan las manos pensando en las paletadas de votos que pueden recibir como herencia.

Pedro Sánchez.
A pesar de la irresistible algarada, Pedro Sánchez, el único elegido en ‘primarias’ en la historia del PSOE, decidió mostrar su mejor cara y, como había adelantado, presentó la dimisión ante el cuestionamiento de su papel como secretario general y la oposición de los críticos a que fuera la militancia la que decidiera qué posición política adoptar ante el proceso de investidura. El PSOE, si quiere sobrevivir, tiene que aparecer como alternativa en el seno de la izquierda o en comunión con otros de sus elementos.
En definitiva, dolorosa despedida a Pedro Sánchez que tras pedir la unidad del conjunto de la centenaria organización, mostró su orgullo por pertenecer a ella, así como el honor de haber sido su secretario general. Todo un socialista.


jueves, 22 de septiembre de 2016

Quitarse la careta

El ínclito Mariano Rajoy se ha quitado la careta. Después de días y días proclamando la irresponsabilidad, torpeza y falta de sentido de Estado por no poner freno a la posibilidad de que deban convocarse unas terceras elecciones generales, allá por diciembre, hoy ha tenido la incoherencia de decir textualmente "si hay que ir a elecciones, se va y el PP ganará con muchos más votos".
Y se ha quedado tan fresco, como si la noche anterior hubiera tenido una visión que ha despejado todos los peligros con los que trataba de asustar a los españoles. Las posibles multas de Bruselas, los problemas ocasionados por la inexistencia de nuevos Presupuestos Generales, hasta la sombra del impago de las pensiones, se han evaporado por arte de magia.
Rajoy, que en el municipio lucense de San Cibrao se ha manifestado como "un extremista del sentido común, que es lo que más se necesita en la política española", no ha dudado en poner en solfa el trabajo del líder del PSOE, Pedro Sánchez, para construir una alternativa sumando apoyos en toda la oposición, aritméticamente posible.


La actuación de Rita Barberá y, ahora también, por ejemplo, las inaceptables declaraciones del ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, señalando que "algunos pretenden ganar la Guerra Civil muchos años después", le están haciendo un flaco favor a las posibilidades de quedarse en La Moncloa, al tiempo, que está acallando las voces críticas, entre ellas las de la baronesa Susana Díaz, que no terminaban de entender la postura del “no es no”, que parece compartir la mayoría de la militancia socialista, según diversas encuestas.

Una vez pasada la reválida del 25-S, que a mi juicio tendrá poco que ver con el proceso de formación del nuevo Gobierno de España, el Comité Federal del PSOE, ya convocado para el día 1 de octubre, tendrá en sus manos desalojar del poder al ínclito citado al inicio de este escrito.

sábado, 17 de septiembre de 2016

Buscar una salida

Lo que está sucediendo a lo largo y ancho de nuestra piel de toro tiene un responsable principal, la suave lluvia que cae lentamente sobre el territorio empapándolo todo de corrupción, lo que provoca un desánimo generalizado, desconocido hasta ahora por estos lares.
Enumerar uno a uno los escándalos que nos envuelven en la última década no tiene ahora demasiado sentido porque lo que se impone, al margen de ocuparse de que paguen los responsables, es encontrar soluciones que vuelvan a dotarnos de la normalidad democrática que permita velar por los intereses de la gran mayoría de los españoles.



En este sentido, cada día que pasa se atisba en el horizonte que la salida del pozo no está, desde luego, en la celebración de nuevas elecciones, ni en la continuidad del equipo y las políticas de Mariano Rajoy que, en gran medida, han conducido a España al lugar en donde estamos. En la mayoría de los países europeos de nuestro entorno la gestión realizada por los populares hubieran llevado hace tiempo a conjugar el verbo dimisión.
En consecuencia, la única posibilidad que aparece en el frente es la formación de un Gobierno de progreso que permita la profunda renovación que precisa la actual estructura política y el mantenimiento de nuestro depauperado estado de bienestar.

Para ello, se hace menester un liderazgo fuerte, apoyado por una organización unida y con la intención y capacidad de sentarse en una mesa para poner todas las cuestiones sobre la mesa, por muy espinosas que estas sean. No se me ocurre otro nombre que el de Pedro Sánchez, a pesar de las zancadillas que le tienden desde sus mismas filas, para emprender el difícil camino al que deben sumarse todas las demás fuerzas que se califiquen de progresistas, con la voluntad de llegar a un consenso en los ejes fundamentales de las políticas del que sería nuevo Ejecutivo, aparcando para un futuro cercano las diferencias que hasta la fecha parecen insalvables. Está en juego el futuro de todos.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

El ventilador



Como decíamos ayer, la estructura de nuestro sistema democrático está tocada del ala por culpa de la corrupción que enfanga todos los niveles de su estructura. Lo decía hoy mismo el maestro Iñaki Gabilondo en su comentario desde la tribuna de la Cadena Ser, titulado "Fosa séptica".
La investigación de las actividades de Rita Barberá por el Tribunal Supremo, las mentiras del 'Caso Soria', las nuevas puertas giratorias que se abren para colocar a la 'famiglia', los abusos del Estado con las ayudas públicas a la banca y, sobre todo, la imposibilidad de Mariano Rajoy para formar un nuevo Gobierno, al aparecer como la mano negra que mueve todos los hilos, ha llevado a sembrar el pánico en las filas de los propios dirigentes populares, mientras que el resto de ciudadanos asisten indignados y atónitos al espectáculo.
Para defenderse, desde Génova, se intenta poner en marcha, una vez más, la técnica ventilador para que la porquería salpique a todo el que intente poner orden en el caos. Aquí hay que circunscribir las declaraciones matinales de la exvicepresidenta del Congreso, Celia Villalobos, poniendo en el alero la imparcialidad de Conde Pumpido, exfiscal general del Estado en tiempos del PSOE, a la par que prestigioso jurista, al tiempo que la diputada malagueña rompía una lanza envenenada lanzada contra Barberá, a la que al tiempo que defendía su honorabilidad la invitaba a conjugar el verbo dimitir.
Son unas pequeñas pinceladas de la atmósfera que se respira a lo largo de la piel de toro y a la que habrá que suministrar oxígeno de alguna manera para no concluir en asfixia.