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lunes, 20 de junio de 2022

Han perdido hasta los muebles

 

Cuando se preparaba la unción de Juan Espadas para encabezar el PSOE de Andalucía, alguno dijimos a los que querían escuchar, que ese liderato era un fracaso anunciado, ya que el candidato no reunía ninguna de las condiciones para enfrentarse a los comicios celebrados el pasado 19-J.


La dirección del PSOE de Málaga en la noche del 19-J.


Era la cara de siempre, con los postulados de siempre, aupado por un rocambolesco puzzle de intereses y equilibrios, que no presagiaban nada bueno. No se supo, o no se quiso, abordar la posibilidad de que la cabeza de cartel fuera una cara joven, que enviara un mensaje nuevo, cercano a las necesidades de la gente y que además despertara ilusión y esperanza ante las políticas de la derecha que vienen demostrando que arrasan con derechos, libertades y todo lo que huela a servicio público sin tan siquiera pestañear.

Como era de esperar de la noche a la mañana las huestes de Su Susanísima se travistieron no solo de sanchistas, sino también de espadistas y hubo que asistir a un sonrojante cambio de chaquetas, como en el caso de la provincia de Málaga en donde el alcaldable Dani Pérez se lanzó a la piscina sin encomendarse ni tan siquiera a los santos, en una operación política en la que ni pinchaba ni cortaba. Realmente era la marioneta de los que han repartido el bacalao en los últimos lustros en el PSOE de Málaga.

Y aquí tenemos sobre la mesa el resultado, un desastre en el que en la mayoría de los municipios en manos socialistas no han salvado ni los muebles. La ola ha sido tan grande, que de nada ha servido tratar de vender un mensaje que en realidad no interesaba a casi nadie, porque no contenía las soluciones que la ciudadanía demanda y necesita.

De los 103 municipios que conforman la provincia de Málaga, en tan solo 20, con poca población y bastiones históricos de la izquierda, el PSOE ha conseguido imponerse. Pueblos de gente del campo, obreros que padecieron el caciquismo durante siglos y que ahora han mantenido la memoria histórica que ha impedido el triunfo de la derecha, que tampoco ha logrado imponerse entre los vecinos de Teba, donde Adelante Andalucía ha conseguido su único triunfo en Málaga.

Almargen, Cañete la Real, Cuevas del Becerro, El Burgo, Parauta, El Borge, Almáchar, Serrato, Alfarnate, Iznate, Benamargosa, Fuente de Piedra, Alameda, Humilladero, Cuevas Bajas, Cuevas de San Marcos, Cuevas del Becerro, Villanueva de Tapia, Benadalid y Genalguacil, son nombres que pasaran a la historia como localidades que no dejaron pasar a la derechona que ahora campeará por Andalucía. Incluso Cártama, la cuna del neosanchismo en Málaga, ciudad talismán del presidente del Gobierno y en donde participó en un mitin organizado a bombo y platillo, no ha logrado salvarse.

La culpa no ha sido del chachacha, sino de la miopía de unos dirigentes socialistas que solo piensan en donde poner su culo y con una miopía que deberían hacerse mirar si quieren seguir en activo, aunque lo mejor sería que dejaran pasar el aire y el viento fresco. Es la hora de la renovación, pero de la renovación a fondo y de verdad. Deberían hacer la revolución en una casa que apesta a polvo y trasto viejo.

jueves, 6 de mayo de 2021

Susana Díaz no se bajará de la burra

Al tiempo que se conocía la decisión de Ferraz de proceder de manera inmediata a la convocatoria de elecciones primarias en el seno del Partido Socialista de Andalucía, su actual secretaria general, Susana Díaz, que hasta ahora se había opuesto al adelanto del proceso interno para designar al próximo candidato a presidir la Junta de Andalucía, se subía al carro y reiteraba su intención de concurrir a esos comicios.


Borrador del calendario de las primarias.


Un calendario apretado del que ya se conoce su borrador y que obligará a presentar a los aspirantes su precandidatura hasta el próximo domingo día 9 y los avales preceptivos entre los días 12 y 25 del mismo mes. La primera vuelta de las primarias se celebraría el domingo 13 de junio.


Esta convocatoria forzada desde Madrid, no ha hecho, por el momento, que Susana Díaz de baje de la burra, empeñada en seguir adelante en su decisión de encabezar la futura candidatura del PSOE en unas hipotéticas elecciones andaluzas. Díaz sabe, o debe saber, que su tiempo de ordeno y mando en las filas de su partido está tocando a su fin y no se tiene seguridad en si es consciente, o no, de que los suyos la están segando la hierba debajo de sus pies.


En medios del sanchismo andaluz, existe el convencimiento de que en cualquier caso, el caballo ganador será su candidato, el abogado Juan Espadas Cejas, actual alcalde de Sevilla. Según las mismas fuentes, el hasta ahora sector crítico del socialismo andaluz ha hecho sus cuentas y se sienten mayoritarios


Esto a nivel interno, porque de cara a la posible convocatoria de elecciones autonómicas no existe ningún estudio demoscópico fiable que refleje una aproximación de lo que sería el mapa político andaluz, con uno u otro candidato, si hoy mismo se celebrasen los comicios. Hay que tener en cuenta la opción que tomará Ciudadanos y la posible reorganización de las fuerzas situadas a la izquierda del PSOE.


Pero volviendo a las primarias, hay quien se pregunta si Juan Espadas es el mejor candidato posible para enfrentarse al popular Juanma Moreno. En este sentido, hay que tener en cuenta lo sucedido con Ángel Gabilondo en Madrid, donde ha cosechado un estrepitoso fracaso, por muchas razones, pero entre ellas por el claro envejecimiento de los votantes del PSOE, que de forma mayoritaria sobrepasan los 50 años.


Juan Espadas, además de su reconocida capacidad para la empatía y la proximidad, deberá conjuntar un equipo que capte al electorado más joven y así evitar un desastre similar al de Madrid. Espadas tendrá enfrente un reto que no es fácil de superar. Necesitará algo de baraka para recuperar el poder perdido por los socialistas en Andalucía, una situación de la que en Madrid responsabilizan directamente a Susana Díaz, quien a pesar de todas las circunstancias se sigue considerando la lideresa de Andalucía.


 

lunes, 3 de diciembre de 2018

La abstención, la madre de todos los análisis


Los inesperados, para la gran mayoría, resultados de las elecciones autonómicas andaluzas del 2-D, se pueden analizar desde diversas perspectivas, pero estoy convencido de que la abstención, un 41,35 por ciento, 2.602.546 andaluces no votaron, frente a los 3.691.859 que sí lo hicieron (58,65 por ciento), es la madre de todos los análisis.

Candidatos a la presidencia de la Junta de Andalucía.
Pero lo que toca ahora preguntarse es por qué casi la mitad de los electores andaluces decidieron dejar de ejercer su derecho al voto y mirar para otro lado, quizá pensando que el proceso electoral les era completamente ajeno.

La respuesta está en  el caldo de cultivo que han creado los propios políticos, que viven rodeados de un mundo artificial, diseñado por sus equipos, y que tienen poco que ver con la realidad y los intereses de la mayoría de los ciudadanos. Aquí encajaría el hecho de que el Partido Popular (PP) haya perdido más de 300.000 votos en los comicios de la jornada del domingo.

En el caso del PSOE, que ha perdido más de 400.000 votos, a este factor hay que añadirle la desafección de sus fieles votantes que han puesto de manifiesto su rechazo a la candidata Susana Díaz y todo lo que ella representa. La falta de renovación interna, tras el triunfo de Pedro Sánchez en las primarias socialistas, y su negativa a confeccionar listas electorales de integración del llamado sector sanchista, han sido los ingredientes que han puesto en bandeja la bomba que ha hecho saltar por los aires casi 40 años de régimen socialista.

La abstención habría sido todavía mayor si los electores, con menor activismo político, habrá que analizar con cuidado esta causa, no se hubieran agarrado a la tabla de salvación que les han ofrecido tanto Ciudadanos como Vox. Dos fuerzas que, con más o menos crudeza, ofrecían lo que muchos querían oír. Me refiero a su preocupación por la cuestión catalana y el miedo infundado a que la inmigración les terminará quitando el pan de sus hijos. Un fenómeno nada novedoso ya que se viene repitiendo en las elecciones que se celebran a lo largo y ancho del mundo libre y que ahora, Andalucía no ha conseguido ser ajena.

No me olvido de Podemos, también seriamente afectado por la crisis interna que supuso el triunfo de los postulados anticapitalistas de Teresa Rodríguez, la prueba está en que su unión con Izquierda Unida no ha sumado diputados, sino todo lo contrario, y que, posiblemente, su electorado haya optado por otros partidos, por ejemplo de carácter ecologista, o sumarse al castigo que siempre supone la abstención.

No es momento para hacerse cruces, sino para analizar en profundidad los datos y convencerse que la política sólo es útil cuando de verdad defiende y representa los intereses de la ciudadanía, de uno u otro color. Una vez más, se demuestra que las intrigas palaciegas, las componendas y los férreos intereses de los aparatos partidarios son carne de fracaso. También, por supuesto, es la hora de asumir, de una vez, responsabilidades.