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viernes, 4 de noviembre de 2016

Nos roban la ilusión

Tengo la impresión de que esa sensación que te corroe después de pasar por uno de esos períodos de la vida que marcan para siempre, se ha adueñado de muchos ciudadanos en España. No se trata de una gran depresión, sino de sentir que nos vuelven a robar la ilusión. Un sentimiento, quizás asentado en una buena dosis de ingenuidad, pero firmemente motivado por los hechos que han sucedido ante nuestras propias narices en el escenario político.

El cierre del proceso de investidura de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno, ha puesto en evidencia que los propósitos enunciados de regeneración democrática y de apertura a una forma diferente de hacer las cosas eran pura panema. Así lo demuestra la formación de su nuevo Gabinete compuesto por las caras de siempre, con escaso peso político, con exageradas dosis de tecnócratas y meapilas, además de un cúmulo de sombras que rodean a algunos de sus miembros. Entre ellos, Iñigo de la Serna, Fátima Báñez, Dolores de Cospedal y Dolors Motserrat.

Nuevo Gobierno de Rajoy.
Un clima que casi de forma unánime han retratado los medios de comunicación en los que no se encuentran demasiados halagos a los pasos dados por Rajoy y que además, coincide con la culminación del golpe de mano que llevó al principal partido de la oposición, el PSOE, a facilitar el proceso anterior ya descrito.

La ilusión se pierde al contemplar como la actual dirección socialista hurta a su propio partido la posibilidad de ser percibido como auténtica alternativa. Y todo ello, por el empeño en ponerse al servicio de una estrategia ajena a los intereses, o la opinión, de la mayoría. Es evidente que, tras la decisión del Comité Federal del PSOE, tomada en la madrugada del día 2 de octubre, con nocturnidad y alevosía, otorgándose unos poderes ilegítimos, la distancia que separa a las bases de la cúpula se acrecienta.

Gestora del PSOE.
Incluso, los estómagos agradecidos a la organización, parecen percatarse de que el camino elegido no es el más idóneo. Ya que rompe, en lugar de coser, y agranda la distancia entre las partes. La militancia quiere votar cuanto antes para que la democracia vuelva al seno del PSOE, mientras que los mandarines pretenden que las bases entren en letargo para hacer ellos lo que estimen oportuno.

Por otro lado, el claro intento de agitar las aguas en Podemos, lanzando torpedos desde el conjunto de la derechona hacia la línea de flotación del partido que lidera Pablo Iglesias, tampoco ayuda a recuperar la ilusión perdida. Es llamativa la campaña de desprestigio que se intenta culminar sobre la figura del senador Ramón Espinar, un cazador cazado, con un supuesto delito, que de ninguna manera es equiparable a las tramas de corrupción que inundan las filas de los populares.


Concluyendo que es menester, quizá más que nunca, reunir fuerzas de flaqueza y enfrentarse con energía a la tarea de recuperar la ilusión perdida de cara a batallar con el enemigo que, sin duda, no son sólo enormes molinos de viento.

martes, 11 de octubre de 2016

Futuro incierto

El panorama político de España se enfrenta a corto plazo con un escenario plagado de incertidumbres. La conspiración contra Pedro Sánchez, un auténtico golpe de mano en el seno del PSOE, les estalló en las manos a sus inspiradores y promotores. El presunto acuerdo secreto del exsecretario general para alcanzar un Gobierno alternativo con el resto de las fuerzas de la izquierda precipitó los acontecimientos, ya por todos conocidos.

Javier Fernández.
Susana Díaz y las técnicas saduceas del susanismo, trepar y cortar cabezas, han resultado gravemente afectadas por el golpe de mano que dio a luz a la actual comisión gestora, un órgano endeble que se deberá enfrentar al dilema de si apoyar, o no, la investidura de Mariano Rajoy, que ya se atisba en el horizonte.

En este sentido, el presidente de la citada gestora, el asturiano Javier Fernández, certificaba y justificaba hoy mismo la situación por la que atraviesa el órgano de dirección diciendo que “el dilema es abstenerse, que no significa apoyar, o unas terceras elecciones, que son malas para España”. Pensamiento al que se refería el veterano dirigente socialista malagueño Enrique Linde, escribiendo un tuit en el que manifestaba que “las cosas se han puesto, o mejor, las han puesto, para que solo la abstención sea la salida posible”.

Aunque parece evidente que la inclinación por la abstención del PSOE, que deberá dirimir el comité federal de los socialistas, y que podría ser convocado para el próximo día 23, no lo tendrá nada fácil, a pesar de que Ana Pastor, presidenta del Congreso de los Diputados, y el Partido Popular, hayan tendido una alfombra roja, mediante el calendario que han diseñado. Ya es oficial que Felipe VI celebrará las preceptivas consultas para la investidura los días 24 y 25 y que el tope está en el día 31, fecha en la que se deberán disolver, otra vez, las cámaras legislativas.

Este intento de restar presión sobre la gestora del PSOE, no evitará que la sublevación en las filas de la organización siga en aumento. Y no sólo por la decisión del PSC de mantener el no es no, sino porque también en otras importantes federaciones, como la andaluza, la rebelión de una parte importante de la militancia, encabezada por el alcalde de la localidad granadina de Jun, que exige primarias y la celebración de inmediato de un congreso federal extraordinario, suma adeptos día a día.

Por lo que la tormenta perfecta instigada por Susana Díaz y jaleada por los barones del PSOE, además de por la derechona, en toda su extensión, está en vías de propiciar los efectos contrarios a los que, probablemente, perseguían sus promotores. Según algunos sondeos la mayor parte de la militancia y los votantes socialistas, estarían ahora mismo a favor del regreso de Pedro Sánchez.

A la vista de este relato parece claro que el futuro del PSOE y del futuro Gobierno de España se presenta plagado de incertidumbres, a pesar de que la propaganda insista machaconamente en presentar la abstención ante la investidura de Rajoy como la única solución.