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domingo, 19 de agosto de 2018

La ley mordaza no tapa la boca a Andalucía, pero le sale muy caro


Andalucía ha sido la comunidad autónoma más castigada por la aplicación de la ley mordaza

A pesar de que la Sección Española de Reporteros Sin Fronteras (RSF) crea que en España se detectan algunos indicios positivos en lo que se refiere  a la libertad de información y expresión con la llegada al frente del Gobierno del socialista Pedro Sánchez, lo cierto es que la promesa de la derogación de la llamada ley mordaza, al menos en parte, sigue sin encontrar el momento adecuado, o el marco jurídico preciso.

La Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana, ley mordaza sigue en vigor, a pesar de que el Congreso de los Diputados aprobó en noviembre de 2016 y enero de 2017 dos propuestas de reforma de esta legislación cuya tramitación se encuentran prácticamente paralizadas y parecen dormir en el limbo de los justos. También hay pendiente de resolución un recurso ante el Tribunal Constitucional que presentó el conjunto de la oposición al PP.

La ley mordaza se aplica con arbitrariedad.
La ley mordaza, que entró en vigor en julio de 2015, incluye en su articulado hasta 44 conductas punibles, divididas entre muy graves, graves o leves, que pueden ser sancionadas con multas que van desde los 100 hasta los 600.000 euros.

Según los datos oficiales facilitados por el propio Ministerio del Interior, desde la entrada en vigor de la ley hasta el 31 de diciembre de 2016 se habrían impuesto un total de 285.819 sanciones en aplicación de la ley mordaza, por un importe de más de 131 millones de euros, sin contar las sanciones interpuestas por los Mossos d'Esquadra ni por la Ertzaintza, que no están contabilizadas en los datos de Interior.

Pero lo más llamativo es que Andalucía ha sido la comunidad autónoma más castigada por la aplicación de la ley mordaza. Casi una de cada tres sanciones impuestas en España por la aplicación de esta legislación represiva fue a parar a manos de los andaluces.

En el citado periodo de tiempo los andaluces sufrieron 86.442 sanciones y más de 42 millones de euros en multas, lo que supone una media de 160 denuncias al día, con un importe medio de más de 485 euros por multa.

Aunque aún no existen datos oficiales del año 2017, durante los 12 meses del año anterior el número de sanciones en Andalucía se incrementó de forma disparatada, se estima que llegaron a las 76.000 las multas con una recaudación de cerca de 44 millones de euros.

Respecto a los datos oficiales comprendidos  entre julio de 2015 y diciembre de 2016, la provincia de Málaga encabeza el ranking de multas, con 22.029 y con una recaudación de más de 7,5 millones de euros, aunque Sevilla, con 15.628 sanciones, ofrece una recaudación por las multas contra la ley mordaza de más de 8.748 millones de euros.

Granada ocupa la tercera plaza con 12.266 multas y más de 4.307 millones de euros en recaudación; Almería se sitúa en cuarta posición con 11.051 multas y una recaudación de más de 5,5 millones de euros. La quinta plaza es para la provincia de Córdoba, con 5.953 multas y más de 2,337 millones de euros recaudados.

Cádiz es la sexta provincia en número de multas en aplicación de la ley mordaza, con un montante superior a los 3,100 millones de euros, seguida de Jaén, con 4.805 multas y un importe de más de 2,505 millones de euros. Por último, los ciudadanos de Huelva fueron multados en  3.271 ocasiones por valor de más de 2,555 millones de euros.

Estas escalofriantes cifras, preocupan más por su presunta arbitrariedad, ya que su imposición depende en muchas ocasiones de los agentes de la Policía y de la Guardia Civil y casi siempre de una autoridad administrativa, aunque exista el recurso a la vía judicial, con los costos y problemas que ello supone.

Las cifras aquí expuestas hablan bien a las claras de la urgente derogación de la ley mordaza, que en mi opinión, no es de recibo en un Estado que aspira a ser una democracia con mayúsculas.

martes, 3 de julio de 2018

Hay que derogar ya la ley mordaza


La Ley Orgánica de Seguridad Ciudadana (LOSC), conocida como ley mordaza, acaba de cumplir tres años de su entrada en vigor. Desde su promulgación se han impuesto, nada menos, que 44.000 sanciones por faltas de respeto a las Fuerzas de Seguridad del Estado.

Según un informe de Amnistía Internacional hecho público el pasado viernes 29 de junio, de las cerca de 19.500 multas impuestas en 2016 por la aplicación del artículo 37.4 de la ley, referido a las “faltas de respeto o consideración cuyo destinatario sea un miembro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en el ejercicio de sus funciones de protección de la seguridad”, se pasó a 20.700 multas en 2017 y a 4.361 solo durante el primer trimestre de 2018.

Según el mismo informe, la reforma del Código Penal supuso un aumento más que significativo de las condenas por enaltecimiento del terrorismo o humillación a las víctimas. En total, entre 2015 y 2017 se han condenado a 84 personas en aplicación del artículo 578 del Código Penal, frente a las 23 condenadas entre 2011 y 2013. Al tiempo, que se incrementa la discrecionalidad de las actuaciones policiales lo que, sin duda, provoca “indefensión ante la dificultad para oponerse a la versión policial una vez ha sido tramitada la denuncia”.

Amnistía Internacional también denuncia que la legislación todavía vigente ha producido un mayor “señalamiento, persecución y criminalización de activistas, periodistas y movimientos ciudadanos que llevan a cabo acciones de protesta de naturaleza pacífica”.

El balance de la aplicación de la ley mordaza es escandaloso.
Se puede constatar en la realidad del día a día, que tanto la ley mordaza, como la última reforma del Código Penal, están sirviendo para procesar penalmente, o sancionar por vía administrativa, a usuarios de redes sociales, artistas, raperos, activistas sociales o periodistas por expresiones que se encuentran comprendidas dentro de los derechos a la libertad de expresión e información, reconocidos en la Constitución Española.

Todos los medios de información progresistas, se han hecho eco estos días del triste aniversario, de la consolidación del deterioro de la libertad de información, expresión, al tiempo que han clamado para que se lleve a la práctica la exigencia de Amnistía Internacional de que en el debate, que se debe abrir sin demora, sobre la reforma de la ley mordaza, se tenga en consideración la revisión en profundidad de la legislación, para eliminar aquellas disposiciones que puedan limitar o interferir de manera desproporcionada en el ejercicio de derechos humanos como la libertad de reunión, expresión e información.
Está claro que el PSOE no puede ser tibio en esta materia, ni tampoco en la elaboración de la Ley Orgánica de Protección de Datos de Carácter Personal. Eliminar contenidos de internet sin pasar por el juez es CENSURA 
De otra parte, hay que tratar de garantizar que todas las personas puedan acceder a los  recursos adecuados, efectivos y rápidos, cuando por la actuación de terceros, o de los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, consideren vulnerados sus derechos de reunión pacífica, expresión e información.

El cambio inesperado de Gobierno abrió una puerta a la esperanza. Aunque a decir verdad, no todos son muy optimistas al respecto. El pasado 25 de junio, a instancias del Ejecutivo, el grupo parlamentario Socialista anunciaba que había entablado conversaciones con otros grupos para poner en marcha el compromiso de Pedro Sánchez, en su discurso de investidura, de llevar a cabo de forma urgente una reforma en profundidad de las materias aquí expuestas.

Al margen de las dificultades jurídicas que entraña la existencia en tramitación en el Congreso de los Diputados de dos proposiciones de ley sobre la materia, una del PSOE y otra del PNV que según fuentes de las citadas negociaciones, será la que prevalecerá, también hay que tener en cuenta la posición de Podemos, donde son partidarios de elaborar una nueva ley de seguridad ciudadana desde cero. Por otro lado, habrá que estar pendientes de la resolución de los recursos presentados, tanto por el PSOE, como otros grupos, ante el Tribunal Constitucional sobre la ley mordaza del Partido Popular.

Está más claro que el agua que en esta coyuntura el PSOE no puede ser tibio en esta delicada materia, ni tampoco en la elaboración de la Ley Orgánica de Protección de Datos de Carácter Personal. Para mí, lego en la materia, eliminar contenidos de internet sin pasar por el juez es CENSURA.

Como bien señalaba en su cuenta de Twitter el bufet Almeida, experto en estas lides, “comprendemos que no tiene una mayoría estable, comprendemos que las vacaciones parlamentarias complican la tramitación, pero no comprenderemos que mantenga en vigor la #LeyMordaza”.