lunes, 19 de diciembre de 2016

El abismo del PSOE

Asistiendo en directo al acto organizado por el PSOE de Andalucía en Jaén para conmemorar el décimo aniversario de la aprobación de la llamada ley de Dependencia, un mitin nucleado en torno a las figuras de Susana Díaz y José Luis Rodríguez Zapatero, confirmé la impresión, que me embarga desde meses atrás, de que lo que estaba viendo en el Instituto Ferial de Jaén (IFEJA) no se correspondía con la realidad. Me explico.

Los mensajes allí lanzados podrían ser suscritos por cualquier ciudadano con el corazón situado a la izquierda, pero que desconociera los acontecimientos que se han ido sucediendo en el escenario político de España, y más concretamente en el seno del PSOE. No voy a desgranar aquí las proclamas lanzadas por ambos políticos, ya que lo hizo muy bien en su crónica para El Confidencial  la compañera Isabel Morillo, pero sí poner de manifiesto que lo que allí se escuchó se aleja bastante de la realidad.

Susana Díaz y José Luis Rodríguez Zapatero en Jaén.
La imagen de Susana Díaz se viene deteriorando día a día, a pesar del esfuerzo del enorme aparato que la rodea, desde que encabezó la rebelión contra Pedro Sánchez en el seno del Comité Federal del PSOE celebrado los días 1 y 2 de octubre. Ese golpe de mano, como lo han denominado sus mismos protagonistas, puso de relieve la ligazón de la baronesa andaluza con la élite mediática, empresarial y financiera de España. En definitiva con la derechona de siempre.

Posteriormente, la posición de Díaz favorable a la abstención ante la investidura de Mariano Rajoy, cuyas políticas han empobrecido a la gran clase media del país, suscitó un auténtico mazazo para su prestigio político y personal, que ha ocasionado un descrédito generalizado entre los ciudadanos. Es suficiente mirar las encuestas.

Además, y no es moco de pavo, Susana Díaz se debe enfrentar a la inmensa mayoría de la militancia, que es la que decide, y que apoyen, o no, a Pedro Sánchez, claman por la inmediata celebración de un Congreso Extraordinario y de elecciones primarias a la secretaría general. Con el agravante de que en estos días se propaga desde medios próximos a la Gestora del PSOE, en plan globo sonda, la posibilidad de que las citadas primarias no se celebren o que fuesen convenientemente cocinadas.
Pero hay más, las hemerotecas son tozudas, y repasando la prensa se puede constatar que en Andalucía convocatoria tras convocatoria electoral, el PSOE ha ido perdiendo votos paulatinamente. Da igual las elecciones, autonómicas, generales, o europeas, el PSOE de Andalucía ha seguido perdiendo votos en una sangría particular. ¿Es entonces Susana Díaz la cabeza de cartel indicada para devolver al PSOE al Gobierno de España? La respuesta parece sencilla.

En el acto de Jaén, Susana Díaz se hizo acompañar del expresidente del Gobierno Rodríguez Zapatero, quien hasta la fecha permanecía en el ostracismo político. Mala percha la que eligió el susanismo para su presunto baño de masas (compuestas, en gran medida,  por el Gobierno andaluz en pleno, cargos públicos u orgánicos y muchos estómagos agradecidos). Zapatero estuvo brillante en su intervención, confesó que había perdido la timidez, pero no consiguió hacer olvidar su papel ante la crisis económica que le sacó del Gobierno de España, no vio venir o negó hasta el final la existencia de la crisis, ni tampoco la reforma express de la Constitución realizada para plegarse a las exigencias de Bruselas.
Acto del PSOE en Jaén.

Unos hechos que ahora vienen a cuento a raíz de la puesta en marcha de la denominada Gran Coalición entre PP y PSOE, que negocia la Gestora socialista, que incluye la reforma constitucional y que contribuye a enervar, aún más, el estado de ánimo de la militancia y votantes socialistas por la falta de legitimidad de los interlocutores del PSOE para negociar nada.

Esta simple relación de hechos pone de manifiesto el abismo existente en el seno del PSOE, entre la cruda realidad y las componendas de unos cuantos que pretenden aupar a Susana Díaz a un liderazgo que representa todo lo contrario a lo que expresa el electorado de izquierdas desde el 15M. Una lideresa hecha a la imagen y semejanza de las élites y que persigue llevar al partido de izquierdas más importante de la historia democrática de España a un limbo ideológico más cercano a las tesis socialdemócratas alemanas y griegas que a la socialdemocracia que defienden los socialistas portugueses o los laboristas británicos.


Ahora, la pregunta obligada es ¿por qué no se convoca el Congreso ya para devolver al PSOE a la normalidad democrática y al trabajo real para tratar de ganar elecciones? Pues la razón es muy simple, a Susana Díaz no le salen los números. Aquí habría que inscribir la reciente reunión secreta de los responsables de Organización de las federaciones afines al susanismo para calibrar si la sultana del sur está en condiciones de dar un paso adelante. Creo que no.