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domingo, 28 de febrero de 2021

Ruido de sables en el PSOE andaluz

Hay que partir de la premisa de que aún se desconoce la fecha para la celebración del próximo congreso de los socialistas de Andalucía. Teniendo en cuenta que el PSOE a nivel federal celebrará su 40º congreso probablemente en la segunda quincena de octubre, ya que ha sido aplazado por la pandemia y no tendrá lugar en junio, como marcan los estatutos del partido, por lo que la cita del cónclave regional no se celebraría, posiblemente, hasta noviembre.


Susana Díaz y Juan Espadas.


Un largo plazo que vendrá bien a los dos principales sectores en liza, susanistas y sanchistas, para tratar de aunar a sus huestes y engrasar la maquinaria de la carrera electoral interna, las elecciones primarias que deberán preceder al congreso del PSOE de Andalucía (PSOE-A).


La actual secretaria general, Susana Díaz, ya ha reiterado en diversas ocasiones su voluntad de concurrir a los citados comicios internos para tratar de revalidar su anterior victoria. Susana Díaz ya superó un proceso de primarias en su ascenso al liderazgo del PSOE andaluz. Fue en el verano de 2013 frente a Luis Planas, actual ministro de Agricultura y entonces consejero de la Junta, que no consiguió el elevado número de avales entonces exigido, por lo que Díaz fue proclamada sin necesidad del respaldo de las urnas.


Susana Díaz había llegado a aquella pugna con el apoyo de todo el aparato del PSOE-A lo que le permitió hacerse con el liderazgo con facilidad. Cuatro años después, en 2017, volvió a presentarse a unas primarias a nivel federal con el apoyo de la mayoría del aparato y de relevantes militantes históricos del partido, pero sufrió una estrepitosa derrota. Tras cuatro años más, Díaz volverá a intentarlo con nuevas normas y, por primera vez, con el aparato que dirige Pedro Sánchez en su contra.


Pero a pesar de que el horizonte electoral interno se divisa lejano ya se ha comenzado a escuchar el ruido de sables en el seno del PSOE andaluz. De hecho, desde hace pocas semanas, la actual secretaria general ha lanzado su precampaña multiplicando su presencia en actos públicos y en medios de comunicación.


Díaz se dejará la piel, como ha hecho siempre y si nadie la convence antes de lo contrario. Volverá a patear las agrupaciones locales y tratará de averiguar el número de desafecciones entre su guardia pretoriana durante los últimos meses. Aquí puede haber grandes sorpresas. La posibilidad de quedarse sin algún bocado del pastel puede dejar un sabor amargo.


Enfrente, todavía no se dibuja la cara del principal oponente, el representante del sanchismo. La candidatura del diputado jienense Felipe Sicilia se ha ido diluyendo con el paso del tiempo, ya que su nombre se reservaría para un futuro más o menos lejano.


Las mismas fuentes recalcan que las primarias en Andalucía elegirán a un secretario general y no al candidato a la presidencia de la Junta, lo que también parece descartar la candidatura de la ministra de Hacienda y portavoz, María Jesús Montero, que rechaza el cargo diciendo que su nombre es "muy socorrido cuando interesa construir una noticia".


La que sí parece abrirse paso entre los mandarines del sanchismo andaluz es la candidatura del sevillano Juan Espadas, alcalde de la capital andaluza, y con una larga trayectoria profesional en la administración pública y colaborador del PSOE en materia de medio ambiente desde 1990 y militante desde al año 1997, lo que le otorga un conocimiento amplio de los entresijos del partido, en donde además colaboró con los equipos de Joaquín Almunia y José Luis Rodríguez Zapatero coordinando las políticas sectoriales de medio ambiente y ordenación del territorio. Lo dicho, se escuchan ruidos de sables en el PSOE-A. 

viernes, 5 de julio de 2019

A Susana se le ha ido la cabeza


Desde que resido fuera de Andalucía he cogido la costumbre cada vez que viajo a las tierras del sur de intentar tomar el pulso en directo a la realidad política andaluza. En una reciente visita a Málaga, tras mantener contacto con unos y otros, vuelvo con la conclusión de que la expresidenta Susana Díaz ha perdido la cabeza.

No hay otra explicación para entender como la todopoderosa lideresa de los socialistas andaluces haya sido capaz de transformar el bastión inexpugnable del PSOE a nivel federal, en un auténtico erial en tan solo dos años. Desde que cometió el error de medirse con Pedro Sánchez en las primarias de mayo de 2017 y perder estrepitosamente.

Susana Díaz.
Después de este hecho, quizá jaleada por sus palmeros, no fue capaz de rectificar y enderezar el rumbo de una nave que va a la deriva desde hace ya muchos meses. En el mismísimo cuartel general del PSOE Andaluz, en la sevillana calle de San Vicente, no disimulan la desesperación ante la realidad que viven. Todo cristo se ha quitado del medio.

Nadie, al menos todavía, ha sido capaz de sentarse a construir el necesario nuevo proyecto político que demanda la sufrida militancia y que debe sustituir al que se le ha caído hasta los palos del sombrajo.

La ocupación de los hasta ahora mandarines socialistas, al menos de su gran mayoría, no ha sido otra que la de buscarse el peculio después de estar acostumbrados a vivir de la sopa boba a la que tenían acceso los fieles a Su Susanísima. Hemos visto espectáculos lamentables en municipios y diputaciones y en los últimos días en la elección de los consejeros de la RTVA.

Los que siguen tratando a Susana Díaz cuentan que se encuentra en una difícil situación anímica, pero sin perder su habitual soberbia, lo que no ayuda a encontrar una solución al problema. Son ya muchos de los suyos los que apuestan por un paso atrás de la expresidenta andaluza.

Quien por otra parte, no encuentra auxilio en su propio grupo parlamentario en la Cámara andaluza, donde se percibe también una clara desorientación a la hora de intentar plasmar las políticas de oposición, teniendo en cuenta además que el nivel general de sus integrantes es medio, tirando a bajito.

En honor a la verdad, habría que añadir, que todavía los sanchistas no aparecen como alternativa, teniendo en cuenta que las direcciones provinciales de la organización siguen controladas por los burócratas del aparato que engendro el susanismo.

De hecho, en un buen número de casos los sanchistas se han limitado a tratar de sumar cuota de poder mediante la ocupación del mayor número posible de cargos públicos, utilizando criterios de amistad o proximidad, alumbrados durante su larga travesía del desierto. Pero tampoco tienen un proyecto político para el PSOE de Andalucía.

En definitiva, se hace necesario encontrar una solución para la federación socialista de mayor peso en el seno del PSOE. El problema está en que no se atisba por ninguna parte. Mientras tanto las acciones o las omisiones de Susana Díaz siguen haciendo mucho daño al partido que le dio tanto.

lunes, 19 de diciembre de 2016

El abismo del PSOE

Asistiendo en directo al acto organizado por el PSOE de Andalucía en Jaén para conmemorar el décimo aniversario de la aprobación de la llamada ley de Dependencia, un mitin nucleado en torno a las figuras de Susana Díaz y José Luis Rodríguez Zapatero, confirmé la impresión, que me embarga desde meses atrás, de que lo que estaba viendo en el Instituto Ferial de Jaén (IFEJA) no se correspondía con la realidad. Me explico.

Los mensajes allí lanzados podrían ser suscritos por cualquier ciudadano con el corazón situado a la izquierda, pero que desconociera los acontecimientos que se han ido sucediendo en el escenario político de España, y más concretamente en el seno del PSOE. No voy a desgranar aquí las proclamas lanzadas por ambos políticos, ya que lo hizo muy bien en su crónica para El Confidencial  la compañera Isabel Morillo, pero sí poner de manifiesto que lo que allí se escuchó se aleja bastante de la realidad.

Susana Díaz y José Luis Rodríguez Zapatero en Jaén.
La imagen de Susana Díaz se viene deteriorando día a día, a pesar del esfuerzo del enorme aparato que la rodea, desde que encabezó la rebelión contra Pedro Sánchez en el seno del Comité Federal del PSOE celebrado los días 1 y 2 de octubre. Ese golpe de mano, como lo han denominado sus mismos protagonistas, puso de relieve la ligazón de la baronesa andaluza con la élite mediática, empresarial y financiera de España. En definitiva con la derechona de siempre.

Posteriormente, la posición de Díaz favorable a la abstención ante la investidura de Mariano Rajoy, cuyas políticas han empobrecido a la gran clase media del país, suscitó un auténtico mazazo para su prestigio político y personal, que ha ocasionado un descrédito generalizado entre los ciudadanos. Es suficiente mirar las encuestas.

Además, y no es moco de pavo, Susana Díaz se debe enfrentar a la inmensa mayoría de la militancia, que es la que decide, y que apoyen, o no, a Pedro Sánchez, claman por la inmediata celebración de un Congreso Extraordinario y de elecciones primarias a la secretaría general. Con el agravante de que en estos días se propaga desde medios próximos a la Gestora del PSOE, en plan globo sonda, la posibilidad de que las citadas primarias no se celebren o que fuesen convenientemente cocinadas.
Pero hay más, las hemerotecas son tozudas, y repasando la prensa se puede constatar que en Andalucía convocatoria tras convocatoria electoral, el PSOE ha ido perdiendo votos paulatinamente. Da igual las elecciones, autonómicas, generales, o europeas, el PSOE de Andalucía ha seguido perdiendo votos en una sangría particular. ¿Es entonces Susana Díaz la cabeza de cartel indicada para devolver al PSOE al Gobierno de España? La respuesta parece sencilla.

En el acto de Jaén, Susana Díaz se hizo acompañar del expresidente del Gobierno Rodríguez Zapatero, quien hasta la fecha permanecía en el ostracismo político. Mala percha la que eligió el susanismo para su presunto baño de masas (compuestas, en gran medida,  por el Gobierno andaluz en pleno, cargos públicos u orgánicos y muchos estómagos agradecidos). Zapatero estuvo brillante en su intervención, confesó que había perdido la timidez, pero no consiguió hacer olvidar su papel ante la crisis económica que le sacó del Gobierno de España, no vio venir o negó hasta el final la existencia de la crisis, ni tampoco la reforma express de la Constitución realizada para plegarse a las exigencias de Bruselas.
Acto del PSOE en Jaén.

Unos hechos que ahora vienen a cuento a raíz de la puesta en marcha de la denominada Gran Coalición entre PP y PSOE, que negocia la Gestora socialista, que incluye la reforma constitucional y que contribuye a enervar, aún más, el estado de ánimo de la militancia y votantes socialistas por la falta de legitimidad de los interlocutores del PSOE para negociar nada.

Esta simple relación de hechos pone de manifiesto el abismo existente en el seno del PSOE, entre la cruda realidad y las componendas de unos cuantos que pretenden aupar a Susana Díaz a un liderazgo que representa todo lo contrario a lo que expresa el electorado de izquierdas desde el 15M. Una lideresa hecha a la imagen y semejanza de las élites y que persigue llevar al partido de izquierdas más importante de la historia democrática de España a un limbo ideológico más cercano a las tesis socialdemócratas alemanas y griegas que a la socialdemocracia que defienden los socialistas portugueses o los laboristas británicos.


Ahora, la pregunta obligada es ¿por qué no se convoca el Congreso ya para devolver al PSOE a la normalidad democrática y al trabajo real para tratar de ganar elecciones? Pues la razón es muy simple, a Susana Díaz no le salen los números. Aquí habría que inscribir la reciente reunión secreta de los responsables de Organización de las federaciones afines al susanismo para calibrar si la sultana del sur está en condiciones de dar un paso adelante. Creo que no.