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viernes, 15 de marzo de 2019

Los problemas de los ciudadanos


Inmersos hasta las cejas en la larga precampaña electoral que nos llevará, hay que echarle bemoles para resistir, hasta finales del mes de mayo, percibimos que va en aumento la tensión política, mientras que asistimos a la magna representación que se desarrolla en variopintos escenarios con una sensación de intranquilidad por los inciertos resultados, casi impredecibles, a los que pueden conducirnos los comicios que se van a celebrar, en los diferentes ámbitos desde el 28-A al 26-M.

El temor a un triunfo del Trifachito, integrado por Populares, Ciudadanos y VOX, está motivando una inusitada movilización del conjunto de toda la izquierda, que asiste atónita a la cascada de mentiras y propuestas inaceptables que se saca de la manga cada día el popular Pablo Casado; a la incongruencia de los postulados que ofrecen los acólitos de Albert Rivera, que han hecho bandera de la frase que se atribuye a Groucho Marx “estos son mis principios, pero si no le gustan tengo otros”, junto a los sonados silencios de Santiago Abascal que parece agazapado pescando en las sombras del río revuelto de la derecha, dejando caer de tarde en tarde por medio de intermediarios propuestas que dejan helado a cualquier demócrata.


En paralelo la izquierda trata de hacer visible lo que está en juego en los próximas citas electorales, que en definitiva no es, ni más ni menos, todo un sistema de derechos y libertades, del que los ciudadanos se han ido dotando a través de una lucha infinita y costosa, que debemos defender con uñas y dientes, voto a voto, casa a casa, pueblo a pueblo.

En este sentido supone un aliento contemplar el último episodio de la llamada revolución de las mujeres, escenificado el pasado 8 de marzo, o el movimiento FridaysForFuture protagonizado por los jóvenes de todo el mundo que reclaman medidas para parar el claro avance del desastre que supone el cambio climático. Dos movimientos transversales que señalan con firmeza por dónde van las inquietudes de los ciudadanos.

Una ciudadanía que en España también asiste al más que preocupante deterioro que sufre el Estado de Bienestar y que acaba de radiografiar la reciente encuesta de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) y que revela que, nada más y nada menos, el 75 por ciento de las familias en España tiene dificultades para llegar al fin de mes y poder afrontar sus gastos, mientras que en 8 de cada 10 hogares no se consigue ahorrar ni un euro y apenas el 6 por ciento puede hacerlo de forma sistemática y si ningún problema. Hay que destacar que el 10 por ciento ya tiene complicaciones para poder acceder a los alimentos básicos.

Según los datos obtenidos por la OCU, el índice medio de solvencia en España se sitúa en un barómetro de 42,2 puntos sobre 100. Teniendo en cuenta que los hogares que están por debajo del 32,5 están padeciendo pobreza, hay que concluir que una de cada 10 familias viven en la pobreza. Apenas un 6 por ciento reconoce en la encuesta que puede vivir de manera holgada, es decir, que están por encima de los 53,3 puntos del barómetro y que se pueden considerar como hogares más acomodados.

Los  resultados asociados a los costes económicos también son estudiados en el terreno de la salud. Cerca del 30 por ciento de las familias tienen difícil o imposible costearse un dentista y el 10 por ciento no puede acudir a una consulta médica. Además, casi en dos de cada cinco hogares tampoco son capaces de afrontar los gastos derivados de la compra de gafas, lentillas o audífonos.

También en este estudio, como en otros muchos, se pone de relieve que los costes relativos a la vivienda son los que más preocupación generan entre la población española. Un 17 por ciento tiene complicaciones a la hora de pagar los suministros del hogar, como la luz o el agua. Mientras que el pago de la hipoteca es un problema para el 14 por ciento de los ciudadanos. En lo relativo a la alimentación, para una de cada diez familias es muy difícil acudir al supermercado y comprar carne o pescado.

Disfrutar del ocio, una actividad imprescindible en una sociedad moderna y democrática, tiene también importantes barreras económicas para una parte considerable de los encuestados por la OCU. Uno de cada tres no tiene capacidad económica para acudir al cine, al teatro o a algún espectáculo musical. Mientras que para el 20 por ciento, comprar libros o vídeos es una misión imposible.

Datos más que preocupantes que deben invitar a la reflexión para comprender la necesidad de la movilización ya que todo hijo de vecino debe tener claro que la derechona y las élites que ejercen el poder de los de siempre van a tratar de no soltar ni un milímetro de la cuerda. Dejando claro que la única herramienta para la resolución de los problemas es la política. Aquí no existen los milagros.





sábado, 11 de agosto de 2018

La solución a la pobreza y la agenda 2030


Más de 3,5 millones de ciudadanos españoles viven con ingresos inferiores a 330 euros mensuales


Cada año, sintiendo la necesidad de tratar de concienciar al conjunto de la ciudadanía del enorme drama que vive una buena parte de la población de España a causa de la pobreza, dedico un espacio de mi tiempo para analizar la situación en este terreno. El año pasado titulaba aquí mismo, en octubre de 2017, que “Casi el 30 por ciento de los españoles se encuentra en riesgo de pobreza” y el 3 de abril del mismo año destacaba que “En España cada día hay más pobres”.

Según la Red Europea Contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN) en España, la situación no ha mejorado. Más de 13,3 millones de españoles, un 28,6 por ciento de la población, están en riesgo de pobreza y exclusión social y, de ellos, 3,5 millones se encuentran en una situación severa con unos ingresos inferiores a los 4.000 euros al año, unos 330 euros al mes.

También ha subido la tasa de trabajadores pobres, que ha ido ascendiendo del 11,7 por ciento del total de la población activa en 2013, al 14,2 por ciento en 2014 y al 14,8 por ciento el año 2015, debido a la mala calidad del empleo. La desigualdad también aumentó, ya que el 10 por ciento de los más ricos obtienen una cuarta parte de los ingresos de toda la población, con lo que España se coloca en el tercer país europeo, detrás de Rumanía y Serbia, con las diferencias más notables.

Un millón de personas se encuentran en la peor situación social posible.
El Índice de Pobreza, se elabora a partir de tres factores: el umbral de pobreza, situado en ingresos de 8.010 euros al año o 667 euros al mes; la privación material severa, que agrupa a personas que no pueden permitirse al menos cuatro de nueve conceptos de consumo básico, y la baja intensidad de trabajo por hogar.

Un 2,2 por ciento de los españoles, algo más de un millón de personas, se encuentran en la peor situación económica y social posible al padecer los tres factores requeridos por el indicador del Índice de Pobreza. Respecto al primero de ellos, 10,4 millones viven bajo el umbral de la pobreza, una cifra solo una décima menor que la de 2014, cuando la tasa fue del 22,2 por ciento. Sin embargo, se acrecentó un 0,7 por ciento el grupo de los que la sufren de forma severa con ingresos menores a los 4.000 euros al año.


La mitad de las familias monoparentales con uno o más hijos a su cargo está en riesgo de pobreza y exclusión


Una vez más, fueron los jóvenes de entre 16 y 29 años los más castigados, cuya tasa pasó del 36,4 por ciento  al 38,2 por ciento; aunque en los menores bajó dos puntos, hasta situarse en el 33,4 por ciento.  El riesgo de pobreza y exclusión social sigue afectando a tres de cada diez niños, mientras que los mayores de 65 años son el colectivo con el indicador más bajo, el 13,7 por ciento, cuya tasa pasó del 36,4 por ciento al 38,2 por ciento.

La mitad de las familias monoparentales, con uno o más hijos a su cargo, está en riesgo de pobreza y exclusión, mientras que en los hogares con dos adultos esa cifra desciende al 28,5 por ciento. Atendiendo a su procedencia, la población extracomunitaria en esta tesitura se disparó del 55,4 por ciento al 63,9 por ciento, seguidos de los inmigrantes de la Unión Europea, 40,2 por ciento, y los españoles, con el 25 por ciento.

La tasa de privación material afectó a casi 3 millones de personas en España. Los dos conceptos con mayor incidencia fueron el no poder irse de vacaciones una semana, el 41,6 por ciento y la incapacidad de afrontar un imprevisto de 650 euros, el 39,8 por ciento, mientras que el 11 por ciento tiene retrasos en los pagos de facturas relacionadas con el hogar y un 10,6 por ciento no puede poner la calefacción durante el invierno.

La tasa de privación material afectó a casi 3 millones de personas en España


Respecto al último de los factores para calcular el Índice de Pobreza, casi 5,5 millones, el 15,4 por ciento de la población, vivió en un hogar con una baja intensidad de empleo, es decir, sus miembros trabajaron menos de dos horas diarias.

Una solución a medio plazo, la Agenda 2030

El 25 de septiembre de 2015, en el marco de la 70º Asamblea General de Naciones Unidas, en Nueva York, todos los países del mundo adoptaron la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, la estrategia que regirá las actividades para el bienestar de las personas y el cuidado del planeta hasta 2030.

En este documento se fijaron 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), objetivos que todos los países deben cumplir para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todas las personas. Se estableció que del seguimiento de la Agenda 2030 a nivel internacional estuviera a cargo del Foro Político de Alto Nivel.

A punto de cumplirse tres años de la firma de la citada agenda de Naciones Unidas, España se sometió el pasado 18 de julio a su primer examen voluntario en Nueva York para presentar los pasos que había dado en este terreno. Como punto de partida, llevo el suspenso en los 17 objetivos marcados.

Los altos niveles de pobreza son evidentes en la calle.
Después de tres años, el Gobierno popular no la había puesto en marcha ninguna de las acciones demandadas. El nuevo Ejecutivo, de Pedro Sánchez acudía al Foro Político de Alto Nivel con un plan de acción que tuvo que rehacer en pocos días y en el que se comprometía a estudiar y diseñar "de forma inmediata" esta estrategia para poner en marcha la Agenda 2030.

Antes de viajar a Nueva York, en declaraciones a eldiario.es, la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, que formó parte de la delegación española, resaltó que el Gobierno del Partido Popular "solo avanzó tímidamente" en la agenda. "Es evidente que España no cumple, pero no es menos cierto que en este mes de Gobierno se han tomado decisiones que ponen a España en la senda de cumplir estos objetivos, dijo Ribera.

La ministra también resaltó que "la Agenda 2030 es una prioridad para este Gobierno. Y por ello presentaremos un plan de acción que nos ponga en el camino de conseguir los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible".

ONGs y expertos coincidieron en que, desde la llegada de Pedro Sánchez al poder, el nuevo Gobierno había pisado el acelerador para dar un impulso a los ODS. Las principales medidas han sido la creación del departamento que dirige la propia Ribera y del  Alto Comisionado para la Agenda 2030 que lidera la periodista Cristina Gallach, así como el Alto Comisionado para la lucha contra la pobreza infantil.

En el plan de acción, el Ejecutivo se compromete a crear un Consejo de Desarrollo Sostenible con participación de todos los actores implicados, algo que estos habían reclamado en distintas ocasiones. Por su parte, la ministra Ribera defiende otras decisiones en la línea de los ODS, como "el aumento de la ambición en las metas de energías renovables de la UE, la reuniversalización del acceso a la sanidad, o la reinstauración del Ministerio de Igualdad".

La máxima de todos parece coincidir en que la estrategia de desarrollo sostenible debe focalizarse en el cuidado del planeta y en la erradicación de la pobreza "y todas las desigualdades" en España.
"La situación que tenemos no es consecuencia de la crisis. La crisis ha hecho más intensa la pobreza y desigualdad, pero estos datos son estructurales y nos vienen desde hace mucho tiempo. Es el modelo económico, las medidas no se pueden plantear para volver a antes de 2007", explicó Carlos Susías, responsable de la EAPN en España.

España tiene problemas que merecen una respuesta más rápida, intensa y urgente de lo que estaba previsto. Yo pondría en primer lugar la desigualdad económica”. Con estas palabras, el ministro de Exteriores, Josep Borrell, arrancaba su intervención durante la evaluación ante la ONU el pasado 18 de julio, añadiendo que será la prioridad del Gobierno en el proceso de cumplimiento de los 17 ODS de la ONU.

“Tenemos elevados niveles de desigualdad, porcentajes inaceptables de población en situación de pobreza y riesgo de exclusión, especialmente entre los niños, tenemos violencia de género, problemas de gestión del agua y somos vulnerables al cambio climático”, resumió Borrell, que añadió que “vemos en los ODS una oportunidad para construir un nuevo país”.

El Plan de Acción para el Desarrollo Sostenible tiene dos grandes bloques. Uno en el que se muestra el diagnóstico con 134 indicadores elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y otro que describe las acciones que se deben impulsar de manera inmediata.

Sin embargo el documento citado es un plan transitorio hasta que se elabore una Estrategia Nacional para el Desarrollo Sostenible que llegará en 2019 y que guiará las acciones del país hasta 2030. España volverá al Foro Político de Alto Nivel, en el que se examinan los países anualmente, año tras año, para dar cuenta de los avances conseguidos.


Vídeo de la Red Europea Contra la Pobreza (EAPN-España)




martes, 17 de octubre de 2017

Casi el 30 por ciento de los españoles se encuentra en riesgo de pobreza

El pasado día 17 de octubre se presentaba en la Sala Campoamor del Congreso de los Diputados el documento ‘El Estado de la Pobreza. España 2017 VII Informe anual sobre el riesgo de pobreza y exclusión’, que trata de reflejar, con motivo de la conmemoración del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, que se celebra cada año ese mismo día, la situación que se vive en este campo en cada país.

En España, 12,9 millones personas, 27,9 por ciento de la población,  se encuentran en riesgo de pobreza o exclusión social. Aunque se percibe una leve mejoría en la tasa general, la pobreza ha aumentado ya que hay colectivos que no perciben dicha mejoría.

El informe está elaborado por la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN) que es una coalición independiente de ONG’s  y otros grupos involucrados en la lucha contra la pobreza y la exclusión social en los Estados miembro de la Unión Europea. En España el responsable de su elaboración es EAPN-España que muestra los cambios registrados en el número de personas en riesgo de pobreza y/o exclusión social mediante el estudio de la evolución del indicador AROPE (At-Risk-Of Poverty and Exclusion) y de sus componentes, entre los años 2008 y 2016.

La pobreza es uno de los mayores problemas en España.

En el mencionado acto de presentación se contó con la presencia de Carlos Susías, presidente de EAPN España, Juan Carlos Llano, investigador y sociólogo que ha elaborado el informe y Graciela Malgesini, responsable de Asuntos Europeos e Incidencia Política de la Red.

El objetivo, ofrecer una radiografía actualizada del impacto de la pobreza y la exclusión social en España y sus comunidades autónomas, ya fue abordado en estas mismas páginas en el pasado mes de abril, pero aunque el problema esté, quizá intencionadamente, velado por los actuales acontecimientos políticos, es una realidad que debería avergonzar a todos, de forma especial a los gobernantes y principales partidos políticos.

El informe, basado en datos oficiales, arroja cifras escalofriantes.  Un total de 12.989.405 españoles están en riesgo de pobreza, es decir, cumplen con al menos uno de los tres requisitos: tener ingresos inferiores a 684 euros (una persona) y 1.700 (una familia de 5 miembros), sufrir carencia material severa (retraso pago vivienda, no tener vacaciones, TV o teléfono) y baja intensidad en el empleo (un trabajo de menos de 2 horas).

A lo que hay que añadir que un millón de personas se encuentran en la peor situación económica y social posible, ya que sufren los tres factores de exclusión citados (el 2,1 por ciento de la población).
Las personas adultas jóvenes (16-29 años) tienen la tasa más alta, con un 37,60 por ciento, (36,4 por ciento en 2015), seguida de la infancia, con un 31,7 por ciento  (33,4 por ciento); la más baja, los mayores de 65 años, con un 14,4 por ciento (13,7 por ciento en 2015).


Las personas que viven en hogares con menores tienen tasas de hasta 30 puntos porcentuales más elevadas que las de aquellas que viven en hogares compuestos sólo por adultos. Más de la mitad de las familias monoparentales con 1 o más niños a su cargo están en riesgo de pobreza. Incluso las personas que tienen trabajo pueden situarse en el umbral de pobreza. Son el 14,1 por ciento de los trabajadores. Además, España reúne muchos de los ingredientes necesarios para que la maternidad y la paternidad (especialmente la primera) se conviertan en factor de vulnerabilidad a pesar de contar con un empleo.
Y un último dato, la mitad de las pensiones, 4,7 millones, están bajo el umbral de la pobreza ya que son inferiores a 684 euros mensuales.

Las tasas de Arope más altas (con mayor riesgo de pobreza y exclusión) están en Canarias (44,6 por ciento) Ceuta (41,9) y Andalucía (41,7), mientras que las más bajas corresponden a Navarra (13 por ciento), País Vasco (17,6), La Rioja (17,4) y Cataluña (17,9 por ciento).

Observando el más grave de los casos, el de Canarias, cerca de la mitad de su población, el 44,6 por ciento, corre el riesgo de sufrir pobreza o exclusión, una tasa que dobla la media de la Unión Europea (23 por ciento). Otro caso que habla con claridad de por dónde van las tendencias, es el de Asturias, región en la que la tasa de pobreza se redujo de forma significativa. Pero no la intensidad de la pobreza que aumentó en dos puntos porcentuales. Esto es, se reduce la cantidad de pobres pero los que hay son más pobres.

Por último, recordar que España se comprometió en la Estrategia Europa 2020 a reducir entre 1.400.000 y 1.500.000 el número de personas en riesgo de pobreza. Para lo que hay que adoptar no sólo medidas para que la situación de pobreza sea revertida, sino también políticas sociales y una estrategia firme y general con el objetivo de erradicar la pobreza.

Making of del spot realizado por Quepo para EAPN con motivo del 17 de octubre, Día  Internacional por la Erradicación de la pobreza. 


lunes, 3 de abril de 2017

En España cada día hay más pobres

Dicen los gurús de las políticas económicas que la crisis en España ha amainado. En estos días se han hecho públicos diversos informes de situación, a nivel europeo, nacional y regional, que en alguna medida avalan la afirmación anterior, pero que ponen de manifiesto un problema mucho más grave que la propia crisis. En España, cada día que pasa, hay más pobres.

El referente elegido por Eurostat para calcular la pobreza se basa en la tasa de riesgo de pobreza o de exclusión social. Esta estadística contabiliza las personas que cumplen al menos una de estas tres condiciones, tener ingresos bajos, vivir en hogares donde escasea el empleo, o sufrir privaciones materiales severas.

En España cada día hay más pobres.

La primera condición, es una forma de pobreza relativa, que incluye a personas con ingresos familiares por debajo del 60 por ciento de la mediana de la población. La segunda señala a los hogares donde falta empleo, porque sus miembros que están en edad de trabajar pasan temporadas desempleadas, o con media jornada.

Y la tercera condición, la más grave, es la que incorpora a las personas que, con independencia de sus ingresos, sufren privaciones como no tener electrodomésticos básicos, no poder comprar carne, o tener dificultades para pagar los recibos mensuales, o el alquiler de su vivienda.

Estos parámetros arrojan unos datos que se pueden considerar demoledores. En total un 29 por ciento, más de la cuarta parte de los ciudadanos en España, están en riesgo de pobreza o exclusión social. Un 22 por ciento tiene ingresos bajos, un 12 por ciento poco trabajo y un 6,5 por ciento sufre privaciones.

En el informe presentado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) esta pasada semana se puede leer que “España disfruta de una sólida recuperación económica”. Pero en la misma página también dice que “el desempleo sigue situándose en niveles muy altos”. Y prosigue señalando que,  “la pobreza también ha aumentado, debido principalmente a la falta de empleo de calidad que proporcione suficientes horas de trabajo y unos ingresos adecuados”. Para remediarlo, la organización europea reclama medidas contra la pobreza y esfuerzos para subir la productividad.

En el Informe sobre el Estado Social de la Nación 2017, elaborado por la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales, se advierte de una "extensión y persistencia" de la pobreza, precariedad, exclusión e incremento de desigualdades en la sociedad española. Como respuesta se propone derogar la Reforma Laboral para acabar con la precariedad; una renta mínima; atender a las 340.000 personas dependientes que no reciben atención, y el rescate de los parados de más de dos años.

En este mismo estudio se resalta que la pobreza se ha instalado en la sociedad española, afectando a personas y familias que cada vez ven más difícil salir de su situación, al tiempo que alerta de la dificultad de las nuevas generaciones que nacen en un ámbito empobrecido de salir de esta situación a lo largo de su vida.
Hay datos escalofriantes. Casi 700.000 hogares, es decir,  1,3 millones de personas, no tienen ahora mismo ningún ingreso en España. El coordinador y redactor del citado informe, Gustavo García Herrero, mantiene que el precio de la recuperación es que ha "dejado sin futuro a la inmensa mayoría de la población española" que tiene que conformarse con "sobrevivir" y no puede hacer proyectos vitales. Un auténtico drama.

Casi 700.000 hogares no tienen ningún ingreso en España.

Los estudiosos se empeñan en deslindar la situación de exclusión social, de la pobreza. Una separación tan sutil, que permite afirmar que en estos momentos hay más de 8 millones de trabajadores que viven bajo el umbral de la pobreza, pero que no están excluidos. Aunque aquí, habría que introducir un nuevo factor a tener en cuenta, la soledad, como la nueva forma de exclusión social, que lleva a muchas personas mayores a vivir en situaciones de auténtico drama.

Todo esto, además, con el riesgo palpable de caer en un proceso de espiral acelerada hacia la exclusión en los próximos años si no se toman medidas para evitarlo. La exclusión y la situación de los jóvenes sin futuro se pueden convertir en una bomba de relojería. Los datos de Eurostat avalan las tesis de la OCDE. España, es el tercer país de la UE en el que más subió la pobreza en la crisis, sólo por detrás de Lituania y Rumanía y delante de Estonia.


No quiero terminar de hacer esta dramática radiografía de la situación de la pobreza sin anotar los datos ofrecidos por el informe de la Red de Atención a las Personas Sin Hogar de Barcelona que concluye que los nuevos ‘sin techo’, tienen trabajo pero no tienen hogar. Por lo que trabajar ya no supone salir de la pobreza, ni de la más extrema. La pobreza ya es crónica y se extiende por la sociedad española.