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miércoles, 22 de enero de 2025

Contra el fascismo

 

RAMÓN TRIVIÑO


El ascenso al poder, en Europa y América, de destacados líderes de la ultraderecha, nos pone ante la necesidad de adoptar medidas eficaces contra los movimientos ultranacionalistas que tanto dolor causaron en el mundo tan sólo hace unas décadas. Este fenómeno no surge de la nada, responde a causas complejas que, si no se comprenden y abordan, podrían llevarnos a repetir los errores más oscuros de nuestra historia.


Elon Musk.


El fascismo encuentra terreno fértil en contextos de crisis económica, desigualdad social y miedo al cambio. En un mundo globalizado donde las diferencias culturales y económicas son cada vez más visibles, los discursos ultranacionalistas prometen soluciones sencillas a problemas complejos, apelando al miedo y al rechazo de lo diferente. La desinformación, amplificada por las redes sociales, y el populismo, que explota las emociones más básicas de la población, también juegan un papel clave en este resurgimiento.
El siglo XX ofrece una lección contundente sobre los horrores del fascismo, la Segunda Guerra Mundial, el Holocausto y los regímenes autoritarios en Europa y otras partes del mundo, llevaron a la pérdida de millones de vidas, a la destrucción de comunidades enteras y a la supresión de derechos fundamentales. Olvidar estas lecciones históricas nos hace vulnerables a repetirlas.

Estrategias para contrarrestarlo
Se hace necesaria la educación en valores democráticos. Es fundamental enseñar a las nuevas generaciones los principios de la democracia, la importancia de los derechos humanos y los peligros del autoritarismo.
Hay que destacar que una democracia sólida requiere instituciones independientes y transparentes que puedan resistir los embates del autoritarismo. Se hace necesaria la regulación del discurso de odio. Hay que implementar políticas que combatan la difusión de mensajes que incitan al odio y la violencia, sin comprometer la libertad de expresión. Además de fomentar una ciudadanía informada y crítica que reduzca la vulnerabilidad a la propaganda y las noticias falsas. Hay que recuperar la durmiente organización social, las manifestaciones pacíficas y el apoyo mutuo entre ciudadanos que son herramientas esenciales para resistir el avance de estas ideologías.

El papel de la ciudadanía
El fascismo no triunfa sólo, necesita la indiferencia o la complicidad de una sociedad desinformada o desmovilizada. Por ello, la participación activa de la ciudadanía en la defensa de los valores democráticos es imprescindible. Esto implica votar con responsabilidad, exigir rendición de cuentas a los líderes políticos y construir redes de apoyo que promuevan la solidaridad y la inclusión.
La lucha contra el fascismo no es solo una cuestión del pasado; es una tarea vigente que requiere la colaboración de todos. Aprender de nuestra historia, fortalecer nuestras democracias y actuar con determinación son pasos esenciales para garantizar un futuro libre de los horrores que estas ideologías han causado. Frente a los discursos de odio y exclusión, nuestra respuesta debe ser la unidad, la educación y el compromiso con un mundo más justo y humano.

martes, 30 de junio de 2020

Juan Cassá: todo por la pasta


El asturiano Juan Cassá Lombardía, de 45 años, se afilió a Ciudadanos (Cs) en marzo de 2013, ocupando el cargo de subdelegado territorial del comité ejecutivo desde mayo de 2014 hasta junio de 2015, y el de coordinador de la Agrupación de Ciudadanos Málaga desde julio de 2014 hasta junio de 2015.

Juan Cassá.
En las elecciones municipales de 2015, fue elegido concejal del Ayuntamiento de Málaga tras encabezar la lista electoral del partido naranja y ocupó el puesto de portavoz del grupo Ciudadanos en el Consistorio. De cara a las elecciones de mayo de 2019, su partido le volvió a nominar como candidato, pero en esa ocasión perdió uno de sus ediles y se quedé solo con dos, aunque entonces comprometió su apoyo con el Partido Popular (PP) para que el popular Francisco de la Torre se mantuviera en la alcaldía, al no haber obtenido la mayoría absoluta.
Tras unos meses de mutismo Juan Cassá, que ejercía de portavoz de Ciudadanos en la Diputación de Málaga y también de concejal en el Ayuntamiento de Málaga, auqnue no asomaba la cabeza por allí, anunció a principios del pasado mes de mayo, a través de sus perfiles en redes sociales, que había solicitado su baja de Cs para pedir su ingreso en el grupo no adscrito tanto en la Diputación como en el Consistorio malagueño.
Se levantó una enorme la polvareda, dando paso a todo tipo de especulaciones, unas sobre la posible pérdida de la mayoría del PP, otras sobre la probabilidad de la presentación de una moción de censura desde la oposición. Anuncio que además coincidió con el período de convalecencia del regidor, que tuvo que ser operado de urgencia a primeros de abril.
Con esta decisión tomada por Juan Cassá, el equipo de gobierno perdería la mayoría absoluta y quedaría igualado con los 15 concejales de la oposición. En un comunicado, Cassá explicó que “Ciudadanos comienza una nueva etapa y considero que ha terminado un ciclo para mí. Ya no siguen liderando el partido las mismas personas con las que empecé, ni los planteamiento y principios son los mismos que yo compartía plenamente y que me llevaron a participar con gran ilusión en el proyecto", apuntó.

El 17 de junio la Diputación de Málaga celebró un pleno extraordinario en el que se formalizó el pase del diputado provincial Juan Cassá al grupo de no adscritos de la institución. Pero Juan Cassá todavía de guardaba un as en la manga.
El presidente de la Diputación, el también popular Francisco Salado, proponía nombrar portavoz del Gobierno y diputado de Relaciones con las Instituciones precisamente al diputado Juan Cassá. Aunque parezca extraño, Cassá entraba en el equipo de Gobierno de la Diputación para ser portavoz del mismo.
Además, Cassá consiguía un sueldo millonario que le dará la Diputación a cambio de que en el Ayuntamiento, sea dócil y fiel al PP. Se consuma así lo que se ha llamado el ‘Cassazo’.
El ex concejal de Ciudadanos sumará también ingresos fijos por asistencia a comisiones y plenos en el Ayuntamiento de Málaga. En total unas retibuciones brutas de más de 90.000 euros. De haber continuado como diputado no adscrito su nómina hubiera sido de 65.500 euros.
Por otra parte, el PP convierte al antiguo regenerador de la política malagueña en el edil mejor pagado de Andalucía, por encima de lo que percibe el presidente de la Junta, Moreno Bonilla.
Según las fuentes, se trata de una operación fraguada en una reunión entre el presidente del PP malagueño, Elías Bendodo, y Cassá, con el posible consentimiento del vicepresidente de la Junta y líder de Cs Andalucía, Juan Marín, aunque ahora disimule mirando para otro lado.
Pero el escándo no parece tener puesto el punto y final. Tras lo sucedido, el antiguo partido de Cassa, Ciudadanos, ha exigido a sus socios populares que cumplan lo dispuesto en el ‘pacto antitransfugismo’, suscrito en 2016, retire a Juan Cassá sus competencias, tanto como como portavoz del Gobierno de la Diputación como de la delegación asignada, así como su sueldo de más de 90.000 euros brutos anuales.
El martes 30 de junio el portavoz de Ciudadanos y vicepresidente primero de la Diputación, Juan Carlos Maldonado, anunciaba la presentación de una moción urgente que la formación naranja llevará al pleno ordinario del miércoles día 1 de julio, donde se pide que el pleno muestre su apoyo y compromiso con lo recogido en el pacto antitransfugismo. Pero para el PP Juan Cassá “no es un tránsfuga sino un diputado no adscrito”.
Cuando Cassá desembarcó en la política malagueña dijo claramente que no venía a las instituciones por cuestiones económicas, ni a buscarse la vida, aunque ahora parece claro que todo lo hace por la pasta.

domingo, 1 de diciembre de 2019

Siguen creciendo los ceses y dimisiones en el Gobierno andaluz


Ya son más de una treintena el número de ceses y dimisiones que se han producido en el Gobierno andaluz desde su toma de posesión el 22 de enero de 2019. A la larga lista se han sumado ahora el cese de Juan Antonio Ortega Ramírez, quien hasta ahora ejercía como director del Centro Informático Científico de Andalucía (CICA), y la dimisión del director gerente de la Empresa Pública de Turismo y Deporte de la Junta de Andalucía, José Luis Córdoba Leiva.

José Luis Córdoba Leiva.
Córdoba Leiva regresará a su anterior empleo como director del proyecto Andalucía Lab, un centro dependiente de la misma sociedad pública al que ha estado vinculado desde 2007 y que promueve la incorporación de nuevas tecnologías e Internet en las pequeñas y medianas empresas turísticas.
Según las fuentes, señalan que Alberto Ortiz de Saracho, actual director adjunto de Promoción y Comunicación de Turismo Andaluz, sería el sustituto de José Luis Córdoba.

Unos abandonos que han seguido al cese o recolocación del gerente del Servicio Andaluz de Salud (SAS) Miguel Moreno Verdugo, en plena oleada de críticas sobre la gestión de la sanidad andaluza. Una llamativa lista de deserciones de las que ya informó este mismo medio de comunicación durante el pasado verano.

Posteriormente al verano, en noviembre de este mismo año, se anunció la dimisión  de la directora general de Formación Profesional, Cristina Báez, que solicitó abandonar la Consejería de Educación y Deporte que dirige Javier Imbroda. Báez, que es funcionaria del cuerpo de Inspectores de Educación, había llegado al cargo tan solo sólo un par de meses antes para sustituir a Paula Greciet, que abandonó el puesto por supuestas razones de índole personal.

Se trató de la segunda dimisión que se hacía pública el mismo día, martes 19 de noviembre, tras la salida de la secretaria general de Industria, Energía y Minas, Natalia González, dependiente de la Consejería de Hacienda. En Educación Cristina Báez fue sustituida por la almeriense María Victoria Oliver Vargas.

Desde los dos partidos que cogobiernan en Andalucía, Partido Popular y Ciudadanos,  se ha tratado de dar normalidad a estas salidas, que ya se cuentan por decenas, a pesar de que el Ejecutivo andaluz no ha cumplido aún los doce meses de gestión.

viernes, 15 de marzo de 2019

Los problemas de los ciudadanos


Inmersos hasta las cejas en la larga precampaña electoral que nos llevará, hay que echarle bemoles para resistir, hasta finales del mes de mayo, percibimos que va en aumento la tensión política, mientras que asistimos a la magna representación que se desarrolla en variopintos escenarios con una sensación de intranquilidad por los inciertos resultados, casi impredecibles, a los que pueden conducirnos los comicios que se van a celebrar, en los diferentes ámbitos desde el 28-A al 26-M.

El temor a un triunfo del Trifachito, integrado por Populares, Ciudadanos y VOX, está motivando una inusitada movilización del conjunto de toda la izquierda, que asiste atónita a la cascada de mentiras y propuestas inaceptables que se saca de la manga cada día el popular Pablo Casado; a la incongruencia de los postulados que ofrecen los acólitos de Albert Rivera, que han hecho bandera de la frase que se atribuye a Groucho Marx “estos son mis principios, pero si no le gustan tengo otros”, junto a los sonados silencios de Santiago Abascal que parece agazapado pescando en las sombras del río revuelto de la derecha, dejando caer de tarde en tarde por medio de intermediarios propuestas que dejan helado a cualquier demócrata.


En paralelo la izquierda trata de hacer visible lo que está en juego en los próximas citas electorales, que en definitiva no es, ni más ni menos, todo un sistema de derechos y libertades, del que los ciudadanos se han ido dotando a través de una lucha infinita y costosa, que debemos defender con uñas y dientes, voto a voto, casa a casa, pueblo a pueblo.

En este sentido supone un aliento contemplar el último episodio de la llamada revolución de las mujeres, escenificado el pasado 8 de marzo, o el movimiento FridaysForFuture protagonizado por los jóvenes de todo el mundo que reclaman medidas para parar el claro avance del desastre que supone el cambio climático. Dos movimientos transversales que señalan con firmeza por dónde van las inquietudes de los ciudadanos.

Una ciudadanía que en España también asiste al más que preocupante deterioro que sufre el Estado de Bienestar y que acaba de radiografiar la reciente encuesta de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) y que revela que, nada más y nada menos, el 75 por ciento de las familias en España tiene dificultades para llegar al fin de mes y poder afrontar sus gastos, mientras que en 8 de cada 10 hogares no se consigue ahorrar ni un euro y apenas el 6 por ciento puede hacerlo de forma sistemática y si ningún problema. Hay que destacar que el 10 por ciento ya tiene complicaciones para poder acceder a los alimentos básicos.

Según los datos obtenidos por la OCU, el índice medio de solvencia en España se sitúa en un barómetro de 42,2 puntos sobre 100. Teniendo en cuenta que los hogares que están por debajo del 32,5 están padeciendo pobreza, hay que concluir que una de cada 10 familias viven en la pobreza. Apenas un 6 por ciento reconoce en la encuesta que puede vivir de manera holgada, es decir, que están por encima de los 53,3 puntos del barómetro y que se pueden considerar como hogares más acomodados.

Los  resultados asociados a los costes económicos también son estudiados en el terreno de la salud. Cerca del 30 por ciento de las familias tienen difícil o imposible costearse un dentista y el 10 por ciento no puede acudir a una consulta médica. Además, casi en dos de cada cinco hogares tampoco son capaces de afrontar los gastos derivados de la compra de gafas, lentillas o audífonos.

También en este estudio, como en otros muchos, se pone de relieve que los costes relativos a la vivienda son los que más preocupación generan entre la población española. Un 17 por ciento tiene complicaciones a la hora de pagar los suministros del hogar, como la luz o el agua. Mientras que el pago de la hipoteca es un problema para el 14 por ciento de los ciudadanos. En lo relativo a la alimentación, para una de cada diez familias es muy difícil acudir al supermercado y comprar carne o pescado.

Disfrutar del ocio, una actividad imprescindible en una sociedad moderna y democrática, tiene también importantes barreras económicas para una parte considerable de los encuestados por la OCU. Uno de cada tres no tiene capacidad económica para acudir al cine, al teatro o a algún espectáculo musical. Mientras que para el 20 por ciento, comprar libros o vídeos es una misión imposible.

Datos más que preocupantes que deben invitar a la reflexión para comprender la necesidad de la movilización ya que todo hijo de vecino debe tener claro que la derechona y las élites que ejercen el poder de los de siempre van a tratar de no soltar ni un milímetro de la cuerda. Dejando claro que la única herramienta para la resolución de los problemas es la política. Aquí no existen los milagros.





lunes, 8 de enero de 2018

La Operación Rivera está en marcha

Imagino que serán muchos los ciudadanos españoles que piensen que Mariano Rajoy, actual presidente del Gobierno, está más quemado que la pipa de un indio. Aunque esta idea no sería trascendente ya que la generalidad de las encuestas siguen señalando al Partido Popular (PP) como la fuerza más votada, a pesar de su incapacidad para resolver, por ejemplo la cuestión catalana, aplicar políticas económicas que no supongan el camino hacia la pobreza de buena parte de la población, o su empeño en recortar derechos y libertades y su ineficacia, junto a sus ministros, para afrontar los problemas cotidianos de la ciudadanía.

Pero lo más grave para Rajoy, es que ese mismo pensamiento está anidando en los llamados poderes fácticos, sobre todo económicos y financieros, que según todos los indicios, están convencidos de que el jefe del Ejecutivo ya no les sirve para seguir desarrollando sus nítidos intereses. Puede que las empresas del Ibex 35, una buena parte de los medios de comunicación y la derechona de toda la vida, hayan decidido que empiece cuanto antes su caída libre.

Albert Rivera.
Como alternativa a Mariano Rajoy ya habría sido ungido por los citados poderes fácticos el líder de Ciudadanos (Cs), Albert Rivera, que habría visto abrir ante sus ojos un gran horizonte de posibilidades, después del triunfo conseguido en las últimas elecciones autonómicas catalanas, aunque en su detrimento cuente con la escuálida estructura organizativa que presenta su formación en el conjunto de España.

La prueba de fuego para Ciudadanos podría estar en el posible adelanto de las elecciones en Andalucía por parte del gobierno de Susana Díaz y confirmar la tendencia mostrada en Cataluña el 21-D. El PP obtuvo en las autonómicas andaluzas de 2015 poco más de un millón de votos (32 escaños), mientras que Cs se quedó en 368.988 votos (9 escaños). Este escenario serviría también para sopesar si el apoyo a los socialistas tiene coste electoral para Cs.

Aunque Rivera carece de experiencia en la gestión de gobierno, ya se habría puesto en marcha la denominada Operación Rivera. Entre sus impulsores estaría, en principio, el expresidente José María Aznar y su fundación FAES, que tras los comicios catalanes se han dedicado a hacer patente el distanciamiento con el PP y con las políticas de Rajoy, a la vez que no disimulan su apoyo a Rivera, al que desde hace tiempo habría incluido Aznar en su selecto club de amigos.

También es destacable la relación que se establece  entre algunos de los grandes bancos y Rivera, sobre todo a través de tres fundaciones ligadas a Ciudadanos, Ciutadans Tribuna Cívica, Egara Civitas y la Asociación Cataluña Constitucional-Catalunya Constitucional, que algunas fuentes relacionan con la financiación de la formación identificada por el color naranja.

Además, se deberían tener en cuenta los argumentos desgranados por Carlos Delgado, presidente de la Confederación Nacional de Agrupaciones y Partidos Políticos Independientes (Tercera Vía) y autor de un polémico libro sobre la figura de Albert Rivera. Según Delgado, son muchos los afiliados de Ciudadanos que han sido expedientados y expulsados por denunciar los tentáculos de FAES, del Opus Dei y de universidades y escuelas de negocio, vinculadas a la oscura organización religiosa, en la expansión y financiación territorial de Cs.

Pero, a mi juicio, lo que más está ayudando a la visualización pública de la marca Ciudadanos es la tribuna que de forma cotidiana ofrecen a la formación de centro-derecha destacados medios de comunicación escritos, tanto en papel como en soporte digital.

Encuesta publicada por El Español.
En este sentido,  ha sido enormemente sorprendente la encuesta  publicada por el medio que dirige el periodista Pedro J. Ramírez, El Español, que vaticina un triple empate entre el Partido Socialista (PSOE), Cs y PP, que se encontrarían ahora mismo con la misma intención de voto, ya que habría menos de 2 puntos de diferencia entre los 3 partidos. Una encuesta difícil de creer, que deberá ser contrastada por próximos estudios y que indica que la Operación Rivera ya está en marcha, como también aventura el propio Ramírez en su artículo del día 7 de enero, titulado La mandrágora de Albert Rivera.

viernes, 25 de agosto de 2017

Incógnitas para el nuevo curso político en Andalucía

A pocas fechas del inicio del nuevo curso político el horizonte que se atisba en el caso de Andalucía está plagado de incógnitas. La principal está relacionada con el actual reparto de fuerzas de cara a la convocatoria de elecciones autonómicas, que aunque se antoje todavía lejana, marzo de 2019, podría ser adelantada para finales de 2018, al igual que sucedió en 2015. Susana Díaz disolvió la Cámara andaluza para celebrar nuevos comicios, cuando semanas antes había asegurado públicamente “no hay riesgo de adelanto electoral, porque hay estabilidad política y presupuestos”.

En este sentido, hay que destacar la decisión del Centro de Análisis y Documentación Política y Electoral de Andalucía (Cadpea), dependiente de la Universidad de Granada, de cancelar el Estudio General de Opinión Pública de Andalucía (EGOPA) de este verano, alegando falta de fondos. La supresión de la encuesta, que se conoce como el CIS andaluz, ya se produjo también el año anterior cuando el citado centro renunció a presentar el Egopa para la temporada estival justificándolo en la ausencia de Gobierno y negando cualquier tipo de "injerencia política", siendo la primera vez que se producía esta circunstancia. La última Egopa se hizo pública el pasado invierno.

Egopa Invierno 2017.

Por lo que en la actualidad existe poca información sobre la opinión política de los andaluces si se exceptúan las encuestas realizadas en febrero, por encargo del Parido Popular (PP) a la empresa consultora Bevents Comunicación, que vaticinaba un empate técnico entre populares y Partido Socialista (PSOE) y la posibilidad de que el PP y Ciudadanos (C’s) lograran una justada mayoría absoluta. Según el mismo estudio,  el PP ganaría en Almería, Cádiz, Granada y Málaga y habría un empate técnico en Córdoba. En Jaén, Sevilla y Huelva triunfarían las candidaturas socialistas. Podemos se quedaría con 14 escaños y podría perder un representante, al igual que Izquierda Unida (IU), que tendría 4 diputados frente a los 5 actuales.

Otra encuesta, más reciente, realizada en julio de este año por la empresa Celeste-Tel, ofrecía datos diametralmente opuestos. El PSOE (con el 35,8%) volvería a ser la fuerza más votada con los mismos escaños de las elecciones autonómicas del 2015 (47), por lo que necesitaría repetir su pacto con Ciudadanos para continuar presidiendo la Junta de Andalucía. El PP (25,5%) no solo no mejoraría sus resultados anteriores, sino que los empeoraría, al pasar de 33 a 31 diputados. Podemos (15,2%) sumaría un parlamentario y pasaría de 15 a 16. Ciudadanos (9,9%)  rentabilizaría su pacto con el PSOE, convirtiéndose en el partido que más crecería al aumentar en dos escaños. Pasaría de 9 a 11. IU (6,6%) perdería otro diputado al bajar de 5 a 4.

Pero estos datos, interesantes para el análisis, pero que son ya agua pasada, podrían estar muy condicionados por lo sucedido sobre el escenario político en las últimas semanas, no sólo a nivel regional, sino también por lo acaecido en el ámbito nacional. Desde la corrupción que ha bañado a los populares, pasando por las primarias federales en el PSOE, la situación económica y el proceso soberanista en Cataluña, entre otras muchas acontecimientos.

Pero, además la actuación de las principales fuerzas políticas andaluzas también se podrá ver condicionada por sus diferentes situaciones internas. En el PSOE su deriva política vendrá marcada no sólo por la celebración de su reciente congreso regional, sino también  por el proceso abierto de elecciones primarias a nivel provincial, en que susanistas y sanchistas volverán a medir sus fuerzas otra vez y que, sin duda, determinarán las decisiones futuras de Susana Díaz.

En el PP andaluz, donde el liderazgo y nivel de conocimiento de Juan Manuel Moreno Bonilla no termina de cuajar, las heridas que dejó en sus filas el experimento de las primarias no terminan de cerrarse. Casi tres meses después de que concluyese el difícil proceso de congresos provinciales, las cicatrices siguen abiertas en algunas provincias, como Jaén o Sevilla, donde el enfrentamiento entre críticos y oficialistas fue más acusado.  No hay que olvidar que las divisiones internas siempre son castigadas por el electorado.

En Podemos, al margen de las diferencias internas surgidas en algunos de sus grupos a nivel local, como en Cádiz o en  Málaga, tras el proceso electoral bastante reñido en 2016, en la que se impuso la actual portavoz en el Parlamento andaluz, Teresa Rodríguez, la calma reina en la organización, salvo los puntuales brotes ya citados y una vez superado el proceso de Vistalegre II, desde el que  la organización andaluza parece gozar de un elevado nivel de autonomía respecto a la dirección encabezada por Pablo Iglesias. Destacar también que Teresa Rodríguez acaba de animar al PSOE-A a replantearse la alianza que mantiene con Ciudadanos en Andalucía para así demostrar que "es posible salir de la crisis económica en clave de igualdad y de recuperar derechos".

Con lo que respecta a Ciudadanos en Andalucía, su máximo dirigente, Juan Marín, parece seguir la misma estrategia que ésta formación a nivel nacional encabezada por Albert Rivera, colocarse siempre de perfil. Los casos más recientes los encontramos en su posición sobre la bonificación sobre el impuesto de ciudadanos o en la postura sobre la necesidad de proceder al desmantelamiento de la Agencia de Innovación y Desarrollo de Andalucía (IDEA) encargada del desarrollo económico y empresarial de la comunidad andaluza.


Ciudadanos en Andalucía tampoco se libra de algunos conflictos de carácter interno, destacando el malestar por la no presencia de Málaga en la nueva dirección nacional conformada por Albert Rivera tras su último congreso nacional.

lunes, 26 de diciembre de 2016

El limbo del Partido Popular

Desde que Mariano Rajoy asumiera, otra vez, la Presidencia del Gobierno, gracias a los votos de Ciudadanos (C’s) y a la abstención del Partido Socialista (PSOE), el Partido Popular ya no es lo que era. La pérdida del rodillo de la mayoría absoluta y la necesidad de negociar hasta la última coma de las políticas con las que debe desarrollar su gestión le han situado en una extraña posición, que al margen de restarle protagonismo en la escena política, le hace visualizarse ante la opinión pública como si estuviera en una especie de limbo.

Dos ejemplos, los populares parecen perdidos en el conjunto de Andalucía, donde Juan Manuel Moreno Bonilla no parece capaz de sacar cabeza; y en la ciudad de Málaga, otrora bastión del PP, el anuncio de la jubilación de Francisco de la Torre, ha llevado a la formación conservadora al estado de shock.

Los populares deberán afanarse ahora en preparar su Congreso Nacional para principios del mes de febrero, que en esta ocasión se presume que no será de puro trámite y de simples aclamaciones. El PP se enfrenta a la tarea de renovar buena parte de su cúpula directiva, pero especialmente a la de adaptarse a los nuevos tiempos que corren, en los que los populismos se están comiendo las entrañas de los partidos políticos tradicionales.

Mariano Rajoy.
En su investidura, Rajoy trazó unas líneas rojas sobre las que avisó que no se permitiría el paso. Se refería a las reformas que realizó el PP en la anterior legislatura y que fueron fruto de unas leyes antisociales, austericidas y de descarado tinte conservador. Un escenario que definió bien el propio Rajoy cuando dijo "tan malo es no tener un gobierno como tener un gobierno al que no se deje gobernar", para apelar después a la responsabilidad de todos los partidos y pedirles que dejasen trabajar a su Ejecutivo, subrayando que “nadie debería impedir el ejercicio razonable de la acción de gobierno".

Un aviso para navegantes que, de momento, le funciona al notario gallego, gracias a la postura del PSOE que ha adoptado la política de cambiar cromos, lo que le permite aparecer como abanderado de la oposición parlamentaria y vender ante su electorado una serie de gestos de carácter progresista que, en realidad son sólo eso, gestos y que son duramente criticados por el amplio sector de la militancia socialista crítico con la senda emprendida por la Comisión Gestora del PSOE que sigue rigiendo los destinos de esta formación.

Pero parece evidente que esta estrategia, que podría servir para dar pasos importantes en cuestiones tan destacadas como la reforma constitucional o la espinosa cuestión catalana, y que hacen vislumbrar la existencia de un gobierno de Gran Coalición, pudiera parecer como la ideal para los intereses de los dos grandes partidos tradicionales y los que se marcan desde Bruselas.

La cuestión está en que se desconocen los resultados que esta fórmula puede arrojar de cara al futuro electoral del PP ya que podría estar dando alas a formaciones como Podemos o a los nacionalismos en los territorios históricos. Por lo que no parece descabellado que Rajoy, siga manteniendo, hasta la próxima primavera la actual línea de actuación, pero que tenga previsto dar un golpe de timón tras el cónclave nacional de los populares, en donde se expondrían las nuevas políticas del PP, se reforzaría su liderazgo y se engrasaría la maquinaria para unas nuevas elecciones generales.

Para el Partido Popular sería la mejor senda para salir de su limbo y aprovechar la complicada situación de la competencia. El PSOE descabezado y sin rumbo; Podemos reproduciendo los esquemas de la vieja política y, por último Ciudadanos envuelto en la deriva que supondrá la redefinición de su proyecto hacia la derecha. En definitiva, no sería de extrañar que, otra vez, seamos citados ante las urnas en no mucho tiempo.