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jueves, 23 de enero de 2025

Legislar de tapadillo

 

RAMÓN TRIVIÑO


Ley ómnibus es el término utilizado para describir un proyecto de ley que reúne una amplia gama de medidas o disposiciones, a menudo no relacionadas entre sí, en un sólo documento legislativo. Este tipo de legislación ha sido objeto de controversia en muchos países porque plantea serios problemas de transparencia, deliberación democrática y buena gobernanza.


Félix Bolaños.


Los gobiernos o partidos políticos a menudo utilizan proyectos de ley ómnibus para "esconder" medidas impopulares o controvertidas entre disposiciones más aceptables. Esto dificulta que estas medidas sean detectadas y debatidas públicamente.

Muchos expertos en derecho constitucional y gobernanza abogan por la limitación o prohibición de las leyes ómnibus. Sugieren que cada disposición legislativa sea debatida y votada de manera individual o en paquetes temáticos claramente relacionados, para fomentar la transparencia, el debate democrático y la rendición de cuentas.

En España, como acabamos de sufrir en nuestras carnes, la práctica de las leyes ómnibus ha generado controversia y debate político, especialmente en el contexto de reformas legislativas significativas. Estas leyes suelen ser utilizadas por el gobierno para introducir cambios en múltiples áreas legislativas bajo un único proyecto de ley, lo que ha suscitado críticas por las implicaciones que tiene para la transparencia y el debate democrático.

La que muchos consideran una práctica legislativa inaceptable, diversos gobiernos, de distintos colores, han echado mano de ella. Por ejemplo, la ley ómnibus de 2009 patrocinada por el ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero; la ley ómnibus de medidas urgentes contra la crisis defendida por el gobierno de Mariano Rajoy en 2012; ley de Seguridad Nacional de 2021 con el gobierno de Pedro Sánchez, que no era estrictamente una ley ómnibus, aunque algunos sectores la criticaron por incluir medidas que afectaban a múltiples áreas de la administración pública bajo el pretexto de reforzar la seguridad nacional.

En muchos casos, la urgencia con la que se tramitan estas leyes dificulta que los partidos de oposición y la sociedad civil analicen y respondan adecuadamente a sus contenidos. En ocasiones, los gobiernos recurren al decreto-ley para introducir leyes ómnibus, justificándose en la "urgencia" de las medidas. Esto ha sido señalado como una forma de eludir el control legislativo.

Aunque el Tribunal Constitucional ha validado algunas leyes ómnibus, en otras ha señalado que pueden vulnerar el principio de unidad de materia, recogido en el artículo 23 de la Constitución Española, que exige que los proyectos de ley estén relacionados temáticamente.

En definitiva, la práctica de las leyes ómnibus es percibida como un abuso legislativo que dificulta la transparencia y la deliberación democrática. Por lo que habría que, limitar la posibilidad de incluir temas no relacionados en un único proyecto de ley. Ir a un mayor control parlamentario, asegurando que estas leyes sean objeto de debates más extensos y detallados, además de fortalecer el papel del Tribunal Constitucional para garantizar que estas leyes respeten el principio de unidad de materia.


sábado, 13 de octubre de 2018

Darle caña a Pedro Sánchez, deporte del facherío


Coloquialmente se entiende por facherío o carcundia a la extrema derecha como grupo o conjunto. No es difícil escuchar que “en el barrio de Salamanca de Madrid hay mucho facherío. Te encuentras fachas hasta en la sopa”.

Pues bien, desde que Pedro Sánchez fue elevado a La Moncloa, no por una decisión papal, sino por la elección mayoritaria del Congreso de los Diputados, el facherío, al que parecen sumarse gustosos no solo los devotos de Vox, sino también los pupilos de Pablo Casado y Albert Rivera, envueltos en una alocada carrera para hacerse con el trozo de tarta electoral que representa la derechona de toda la vida, iniciaron la campaña titulada “Darle caña al ciudadano Sánchez”.

Pedro Sánchez en la recepción de la Fiesta Nacional.
Desde el minuto uno empezaron a rebuscar en los curriculum vitae del presidente y de todo el que se mueve a su alrededor. En menos de cien días Máxim Huerta y Carmen Montón debieron abandonar sus carteras ministeriales, no por cuestión delictiva, sino por motivos de ética y estética, conceptos desconocidos por los principales valedores del sistema de corrupción que sí ha manchado la imagen de España en el exterior y creado una nueva preocupación entre los ciudadanos.

Aunque el facherío acostumbra a irse de rositas, está habituado a tirar de los hilos del poder y la influencia, siguieron en el empeño de  disparar con su escopeta de feria para tratar de cobrarse nuevas piezas. Lo están intentando con la titular de Justicia, Dolores Delgado, a la que pretenden asociar con las marranadas del comisario Villarejo. También pusieron a tiro al ministro de Agricultura, Luis Planas, un santo varón, con más formación y prestigio que cualquiera de los chavales, algunos indocumentados, que presumen de liderar la oposición.

El intento de poner contra las cuerdas al ministro de Ciencia Innovación y Universidades, Pedro Duque, al que trataron de atribuir irregularidades en un una sociedad patrimonial a la que pertenece no les salió bien. Tampoco se libró del juego del ‘tiro al ministro’ la titular de Trabajo, Magdalena Valerio, con motivo del famoso “gol por la escuadra” que le metieron a la dimitida directora general de Trabajo. Concepción Pascual.

Ha habido otros intentos de linchamiento, en un momento en que los niveles de transparencia y responsabilidad en la gestión pública han alcanzado niveles inéditos en la historia de la política española. Hasta hace muy poco tiempo aquí no dimitía ni Cristo.

No me olvido del intento de cobrarse una pieza de caza mayor cuando se orquestó, con la inestimable colaboración de los medios de comunicación que bailan al son del facherío, el manido asunto de la tesis doctoral de Pedro Sánchez, que todos han mirado con lupa y que está más limpia que una patena.

Pero el colmo de los colmos, lo hemos vivido este fin de semana en que celebramos la Fiesta Nacional de España. En la tradicional recepción de los reyes, tras el desfile militar habitual en esa jornada, Pedro Sánchez y su esposa se situaron a la derecha de los reyes, Felipe y Leticia, siguiendo las indicaciones del personal de protocolo de la Casa Real.

En seguida las redes se inundaron con la trascendental noticia de unpresunto error protocolario protagonizado por Sánchez, un hecho desmentido oficialmente desde La Zarzuela que se atribuyó la responsabilidad de lo sucedido.

Según la Casa Real, fue el personal de Casa del Rey quien le dijo al presidente del Gobierno y a su esposa, y a los representantes de todos los poderes del Estado, incluida la presidenta del Congreso, Ana Pastor, que se quedasen brevemente junto a los Reyes mientras se organizaba el resto de la fila para ir pasando al salón del trono, pero lo cierto es que la fila estuvo organizada rápidamente, así que un miembro del personal les dijo a Sánchez y a su esposa que pasasen junto al resto. Eso es todo, lo que confirma la tesis de que sigue abierta la veda para tratar de cazar al ciudadano Sánchez, sea por lo que sea. Aunque creo que el facherío debería armarse de un pelín de paciencia.

lunes, 20 de marzo de 2017

Las primarias del PSOE no huelen bien

El martes día 21 de marzo, a la hora taurina de las 5 de la tarde, la Gestora del PSOE ha citado en Ferraz a los equipos de los tres aspirantes a ocupar en su día la secretaría general del partido, en un proceso que no se ha iniciado oficialmente todavía, ni tan siquiera se han convocado las primarias, que se deben desarrollar en el mes de mayo.

Desde que el entorno de Susana Díaz adelantó que el domingo día 26 la baronesa del Sur verbalizaría el anuncio de su candidatura, un manto de incertidumbres y desconcierto se ha adueñado del conjunto a la organización socialista motivado por las normas que trata de imponer la Gestora, algunas parecen sacadas dela manga, un modo que se antoja arbitrario y que da lugar a pensar que las primarias del PSOE no huelen bien.

Susana Díaz.
Desde el círculo próximo a los actuales mandarines del PSOE reconocen que el anuncio de los candidatos antes de que se convoque oficialmente el proceso obliga a regular también la precampaña para evitar diferencias. Una intención que no se pondría en el alero, sino fuera porque ya han corrido ríos de tinta, en pocas horas, haciendo ver que la citada normativa parece tratar de favorecer a determinada candidata. En este sentido es recomendable la atenta lectura del trabajo del periodista  Luis Ángel Sanz publicado en El Mundo bajo el título “Susana Díaz moviliza el aparato del PSOE para derrotar a Pedro Sánchez”.

No se trata aquí de enfangar aún más el escenario que presenta el proceso de las elecciones internas del PSOE. Más bien, todo lo contrario, velar para que las primarias se celebren en un clima de absoluta transparencia e igualdad de oportunidades que permitan a los cerca de 190.000 militantes socialistas acudir ante las urnas con absoluta libertad en el mes de mayo.

Una tarea que se antoja difícil tras conocer la falta de imparcialidad del propio presidente de la Gestora, Javier Fernández, que se ha encargado personalmente de organizar en Asturias la campaña de Su Susanísima, así como el papel jugado  por el portavoz del mismo órgano provisional de la dirección, Mario Jiménez, que es además miembro de la ejecutiva regional del PSOE andaluz y portavoz parlamentario socialista en la Cámara regional. Para garantizar la limpieza de las primarias ambos debería conjugar de inmediato el verbo dimitir.

Encima de la mesa de la reunión del día 21 en Ferraz habrá dos cuestiones esenciales sobre las que sin remedio habrá que llegar a un consenso. De una parte, la financiación de las campañas de los tres aspirantes y, de otra, el censo electoral de los militantes, sobre el que existen un buen puñado de sospechas y denuncias. Si en estas cuestiones no hay acuerdo se puede llegar a romper la baraja. Posibilidad que no parece deseable. También estará en cuestión el ejercicio del voto telemático, asunto del que el equipo de Pedro Sánchez hará bandera.

Pedro Sánchez en Granada.

En víspera del trascendental encuentro del martes día 21, la larga marcha hacia las primarias se hace cada vez más apasionante y Pedro Sánchez sigue arrasando allí por donde pasa. Su encuentro con la militancia en Granada fue espectacular, lo mismo que se espera de su cita el domingo día 26 en  Burjassot (Valencia).

Una nueva cita con la militancia que parece querer contraprogramar el que será, sin duda, el gran acto de la puesta de largo de la candidatura de Susana Díaz en Madrid. Aunque la gran diferencia seguirá estando en que Sánchez concita apoyos de la militancia de base, mientras que la actual presidenta de la Junta de Andalucía se sostiene sobre el potente aparato del PSOE, sus barones y su legión de estómagos agradecidos, que ven peligrar su futuro inmediato.


Por último, está la figura de Patxi López, que acaba de anunciar que resistirá a las enormes presiones de Susana Díaz para que retire su candidatura y que juega a sumar, poquito a poco, a todos aquellos compañeros que no quieren a Su Susanísima ni en pintura y que, por otro lado, no terminan de fiarse del proyecto que defiende el exsecretario general Pedro Sánchez y que no son pocos.