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sábado, 24 de marzo de 2018

No vamos bien


La jornada del viernes día 23 de marzo volvió a ser una fecha aciaga para la democracia española. Se me antoja que el encarcelamiento de los líderes del 'procés’ es una medida judicial desproporcionada que viene a emponzoñar aún más si cabe, el delicado estado de salud del sistema democrático español.

Me encuentro consternado. Siempre he defendido  el cumplimiento de la ley para todos, pero también la aplicación de la Justicia independiente. Creo que Mariano Rajoy nos empuja hacia una involución que sitúa a España en el franquismo. Por lo que propongo poner fin al delirio colectivo. La vuelta al imperio de la razón, del diálogo, del acuerdo, del respeto.

Dirigentes independentistas.
El escritor Benjamín Prado decía esa misma triste jornada que “yo no quería esa Cataluña, pero tampoco quiero esta España”, mientras que mi admirada Maruja Torres advertía, “recordad que, cuando todo ya está jodido y bien jodido, ya a nadie le importa quien, ni por qué empezó. Los conflictos crean su propia dinámica perversa e imparable. Qué pena”.

Alguien, también señalaba que “frente a decisiones políticas delirantes, decisiones judiciales delirantes. Lo malo es que la cárcel es real”. Un pensamiento que avala una realidad, pero que no abre paso a la esperanza. Por el contrario, el líder del PSC, Miquel Iceta, sí buscaba una salida hacia el futuro, cuando decía “si Cataluña quiere avanzar, no lo haremos sobre la base de dos bloques enfrentados, sino sobre un amplio consenso que es lo que históricamente ha hecho avanzar al país”.

En la misma línea se manifestaba el magistrado Joaquim Bosch Grau, “el conflicto catalán se agrava si no se impulsan medidas políticas y si todo se reduce a lo judicial. La sección catalana de Juezas y Jueces para la Democracia recuerda el carácter excepcional de la prisión provisional y las dudas sobre que exista rebelión”.

También hacía oír su voz el veterano miembro de la izquierda, Gaspar Llamazares, quién insistía en que  “ni el estado español es fascista ni los independentistas los demócratas. En ambas posiciones hay actitudes respetuosas con la pluralidad y con la ley, y también otras partidarias del decisionismo y autoritarismo. Ganan los autoritarios”.

Sirvan estos ejemplos para avalar mi tesis de que los derechos, la libertad y, por lo tanto el propio sistema democrático, corren serios peligros en el conjunto de la España de hoy, aunque lo importante sea nuestra propia entereza y principios en defensa de los Derechos Humanos, a pesar de los empujones de la derecha y sus acólitos hacia una involución.

Por todo lo expuesto, creo que no se debería echar en saco roto la propuesta del periodista y escritor, Manuel Rivas, quién se pregunta “a la vista de lo que está sucediendo,  con la sustracción democrática en vigor y las cárceles detrás de la libertad, ¿no ha llegado el momento de constituir en todo el Estado español un movimiento por los derechos civiles?

Creo que la respuesta es afirmativa, y que como hoy mismo pedían numerosas fuerzas políticas y colectivos sociales hay que hacer un frente común para salvaguardar los derechos democráticos que están en peligro. Para meditar sobre la cuestión puede servir bien la semana de penitencia que ahora se inicia.‏

lunes, 26 de febrero de 2018

Sin libertad de expresión la democracia es imposible

Hace días que elucubro, preocupado, por la deriva que está tomando el derecho a la libertad de expresión en España, que a más de uno nos costó conseguir con sudor y lágrimas, además de unas cuantas somantas de palos a manos de los grises. Especificar, para los más jóvenes, que los policías vestían de ese color hasta 1978, todavía en el inicio de la transición democrática, para después pasar a uniformarse de color marrón, los llamados maderos y después de azul, actual vestimenta del Cuerpo Nacional de Policía.

No hace falta referirse a ningún tratado en concreto, desde la antigüedad hasta ahora, para constatar que la democracia no es posible ante la ausencia de libertad de expresión, ya que es la ciudadanía la que ejerce un contrapeso a los poderes del Estado, ya sean públicos, económicos o de otra índole. Insisto, sin libertad de expresión no hay democracia.

Pero no quiero andarme por las ramas y voy al grano. A mi juicio, el dedo en la llaga lo ponía el pasado domingo en un artículo de opinión en elplural.com el periodista José Antonio Pareja, que en un artículo titulado Dictadura, pero que parezca un accidente, ponía de relieve las aviesas intenciones del Partido Popular que intenta mantener el control del país amordazándolo. “La España que nos va a quedar se va a parecer mucho a la que intentamos enterrar hace 40 años” vaticinaba Pareja.
La libertad de expresión en España está en franco retroceso.
Y su preocupación no es minoritaria, sino de una gran mayoría de los ciudadanos que creen en el progreso y en la democracia.  La pasada semana Amnistía Internacional denunciaba los retrocesos que ha experimentado la libertad de expresión en España y considera que este derecho se restringió de forma "desproporcionada" en 2017.

La citada ONG alertó de que en 2017 se "restringió desproporcionadamente" la libertad de expresión y el derecho de reunión pacífica, tanto en el ámbito de las leyes como a través de algunas prácticas policiales. Alzar la voz se ha vuelto cada vez más peligroso en las redes sociales, relatan los responsables de Amnistía, que además muestran su inquietud por la autocensura a la hora de documentar actuaciones policiales y muchas personas tienen miedo a la hora de salir a la calle a protestar y reclamar sus derechos, debido a la represión.

Las denuncias de Amnistía Internacional han tenido también eco en el diario norteamericano The New Tork Times que en días pasados ha asegurado que España se ha convertido en un país donde los riesgos para la libertad de expresión se han incrementado  en los últimos años.

Además de referirse a los nefastos efectos de la llamada ley Mordaza para la libertad de expresión el prestigioso rotativo estadounidense hace un repaso a hechos de los últimos días como el secuestro cautelar del libro Fariña, del que es autor el periodista Nacho Carretero, la retirada de ARCO de la obra de Santiago Sierra que retrataba a Junqueras y los Jordis como presos políticos y  también a la condena al rapero Valtonyc por las letras de sus canciones.

The New Tork Times resalta que el actual escenario, claramente represivo, se empezó a detectar como consecuencia de las políticas e iniciativas legislativas de Mariano Rajoy, con las que, según el citado periódico, se pretendía "controlar la propagación de las protestas durante la crisis.
Razón por la que parece que volvemos a encontrarnos con una situación que ya vivimos antes, ante la cual no parece que la mejor forma de hacerla frente sea amilanándose o reculando. Los demócratas de verdad tenemos la obligación de defender todos los derechos y libertades.

Como dice José Antonio Pareja en su ya citado artículo “Lo que debemos decidir es si permitimos que sea el Gobierno, y no el poder legislativo, quien resuelva sobre estas cuestiones”. Para añadir que “cuando la libertad no es un derecho igual para todos, aparece el monstruo de la injusticia”.

miércoles, 19 de octubre de 2016

Queda la esperanza

Existe alguna posibilidad, aunque sea descabellada, de que el próximo domingo día 23 en el seno del comité federal del PSOE, no llegue a buen término el golpe de mano que pretende conseguir que el histórico Partido Socialista preste su apoyo a la investidura de Mariano Rajoy.

A pesar de la propaganda oficial, que como una lluvia constante cae sobre la sociedad española de mano de los apparátchiks de toda la vida, desde Pepiño Blanco al diputado José Andrés Torres Mora, pasando por el presidente extremeño Guillermo Fernández Vara, que actúan desde diferentes niveles, se perciben posibilidades de que no triunfe la asonada.

Un camino sería que la abstención, técnica o no, no prosperara en el seno del citado comité federal. Hecho bastante improbable. Otro estaría en que la rebelión de las bases, encabezada por el alcalde de Jun, José Antonio Rodríguez,  alcanzase las firmas suficientes para convocar de inmediato un congreso extraordinario y las primarias previas, según la vía que abren los Estatutos del PSOE.

José Antonio Rodríguez.
A la hora de escribir estas líneas llevaban recogidas las firmas de 76.950 militantes, quedando pendientes 19.770. Se trata de obtener la rúbrica de la mitad más uno de la militancia socialista. En este mismo plano, no hay que desdeñar la postura adoptada desde diferentes federaciones, como la del PSC, liderada por Miquel Iceta, la de Baleares, buena parte de Castilla-León, la de Galicia o Aragón, que insisten en el “no es no”, así como la de algunos ilustres militantes, el caso de Josep Borrell, o de los diputados y senadores que siguen fieles a Pedro Sánchez, a pesar de las intensas presiones que reciben cada momento desde el conjunto de la derechona. Incluyendo aquí al Partido Popular, los poderes económicos y muchos de los medios de comunicación escritos o audiovisuales, que participan del particular calabobos.

Hay un tercer camino, abierto desde Aragón por la corriente del PSOE Izquierda Socialista, de la mano de su coordinador José Ignacio Martín, que solicitó el pasado lunes día 17, ante el juzgado decano de Zaragoza, que se anulen todas las actuaciones realizadas por la elegida comisión gestora, al considerarla ilegal. Martín reclamó, alternativamente, que si no se anula la reunión comité federal del pasado día 1, se retome en el punto en el que se realizó una votación a mano alzada, para llevarla a cabo de forma secreta.
Piden libertad de voto en la investidura de Rajoy.
Mientras que muchos militantes, simpatizantes y votantes del PSOE siguen inundando las redes sociales exigiendo la libertad de voto para los diputados socialistas, en la hipotética sesión de investidura de Rajoy, el camino, ante este escenario, se le va haciendo cada vez más cuesta arriba a la gestora que preside Javier Fernández.

La escandalera que envuelve a los populares tras la cantata de Francisco Correa sobre parte de la llamada ‘trama Gürtel’, el conocimiento de que el Gobierno de Rajoy ha esquilmado la ‘hucha de las pensiones’, los nuevos índices de riesgo de la pobreza en España, o incluso la revuelta en el CIE de Madrid, que ponen de relieve, una vez más, las políticas austericidas aplicadas con mano firme por la derechona, harían inviable el respaldo a Rajoy, sin someterse a graves consecuencias, entre las que se encontraría la probable defunción del propio PSOE.

Por todo lo expuesto, aún, digan lo que digan, para muchos españoles todavía queda la esperanza, por muy recóndita que se albergue en sus corazones.