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martes, 25 de marzo de 2025

La deriva de la nueva izquierda alemana (y II)

 

RAMÓN TRIVIÑO

En la entrega anterior se trató de analizar la similitud de Die Linke con Podemos y ahora me propongo profundizar en la aparición en el escenario político alemán del partido de Sahra Wagenknecht, que ha concitado numerosas críticas en España, sobre todo de los dirigentes de Podemos.

Sahra Wagenknecht, que expuso sus posiciones en su libro Los Engreídos. Mi contraprograma en favor del civismo y de la cohesión social, del que existe una edición en castellano, de 2024, fundó en 2023 su propio partido tras años de tensiones dentro de Die Linke (La Izquierda). Su ideología combina elementos de la izquierda clásica con posiciones críticas sobre la inmigración y la política identitaria.


Sahra Wagenknecht.


En resumen, la formación Bündnis Sahra Wagenknecht – Vernunft und Gerechtigkeit (Alianza Sahra Wagenknecht-Por la Razón y la Justicia) (BSW) defiende una economía más regulada por el Estado y critica la privatización de servicios públicos, a la vez que aboga por mayores impuestos a los ricos y medidas de redistribución de la riqueza. También se opone al modelo de la UE, al que acusa de favorecer a las grandes corporaciones en detrimento de la clase trabajadora. En lo que se refiere a Política Social y derechos laborales quiere fortalecer esos derechos y aumentar los salarios mínimos. Propugna un Estado del bienestar fuerte, con mejor sanidad y educación pública, además de nacionalizar sectores estratégicos, como la energía y el transporte.

Sus posiciones sobre el control de la emigración están en contra de la política de fronteras abiertas, argumentando que la inmigración masiva perjudica a la clase trabajadora al presionar los salarios a la baja y aboga por un sistema migratorio basado en criterios económicos y culturales, similar al de Canadá, por lo que ha sido acusada de acercarse a posturas nacionalistas o conservadoras en este tema.

Muy polémica también es su oposición a la política de identidad y al “wokismo”, criticando el enfoque de la izquierda en cuestiones de género, lenguaje inclusivo y política identitaria, considerándolo una distracción de los problemas económicos y sociales reales, por ejemplo, se opone a las cuotas de género y al activismo climático radical. En sus propuestas sobre política exterior muestra su oposición al apoyo militar a Ucrania y defiende una solución diplomática al conflicto con Rusia, para lo que propone una relación más pragmática, especialmente en temas energéticos. Además, es crítica con la OTAN y con la política exterior de los Estados Unidos.

En definitiva, Wagenknecht, con su combinación de ideas la ha convertido en una figura polémica, algunos la ven como una defensora de la clase trabajadora frente al neoliberalismo, mientras que otros la acusan de jugar con retóricas populistas y de acercarse a posturas de derecha en temas culturales e identitarios.

La preocupación en sectores de la izquierda española sobre la dirección y las alianzas que representa el movimiento de Wagenknecht, se puede definir a través de las declaraciones de algunos líderes de Podemos. El cofundador de la formación, Miguel Urbán ha afirmado que el BSW "no es izquierda, punto", una opinión que comparte la portavoz de Podemos Isa Serra, olvidándose quizás de los principios de la izquierda y pensando más en la izquierda finlandesa o sueca, defensora a ultranza de la OTAN. Mientras que Pablo Iglesias describió el fenómeno de Sahra Wagenknecht como “deriva de la izquierda hacia un lugar un tanto oscuro”. Tanto desde Podemos como desde Sumar consideran que la BSW defiende valores de ultraderecha como la “criminalización de los inmigrantes”, calificando sus propuestas de “racistas”, pese a ser conscientes de que su irrupción en Alemania de la extrema derecha se debe a la incapacidad de la izquierda de ofrecer soluciones a problemas reales, como recogía en el diario El País la escritora Carmen Domingo.

La trayectoria de Sahra Wagenknecht


jueves, 4 de julio de 2024

Estoy cansado

 

Llevo más de cuarenta años dedicado con mayor o menor intensidad al periodismo político que he ejercido en medios de distinto pelaje, creo que con rigor y sin casarme con nadie, pero hoy, mientras daba mi habitual caminata para tratar de evitar la decadencia del cuerpo, me he dado cuenta de que estoy cansado y quizá también escandalizado.


Los neopopulismos enferman a la democracia.


No se puede permanecer impasible ante lo que sucede a nuestro alrededor. Desde el exterminio del pueblo palestino, a la guerra oscura que tiene Ucrania como escenario. Pero tampoco ante el lawfare, en mi opinión una auténtica cacería, que se viene ejerciendo de la mano de algunos, aunque sean pocos, jueces y magistrados. No termino de entender que el hartazgo de una buena parte de la ciudadanía nos esté conduciendo a un claro retroceso en materia de derechos y libertades. Parece que el mundo occidental ha echado al cajón del olvido las desgracias que acarreó el ascenso del fascismo.

¿Quién es el responsable de lo que está pasando? Algunos, quizá los más atinados piensan que la precaria situación económica de muchas familias, el miedo, o la inseguridad de cara al futuro, están en el trasfondo de la situación. Otros, apuestan por señalar a los bulos y a los seudo medios de comunicación, aunque también añadiría las cabeceras de medios tradicionales, que actúan como la voz de su amo, junto a algunas emisoras generalistas de radio y televisión, que tratan a través de algunos de sus programas de confundir y aborregar a sus audiencias.

No puedo evitar escandalizarme cuando día tras día, personajes como Isabel Díaz Ayuso, a la que con seguridad le falta un hervor, marcan, un día sí y otro también, la agenda política. Los populismos que representan Feijoó y Abascal, sin propuestas que ofertar, basando sus discursos en burdas mentiras, hacen que la moral de una buena parte de los demócratas no se encuentre muy allá.

Habría que añadir que la falta de capacidad de la izquierda para forjar una unión necesaria, junto a la demostrada falta de eficacia de las administraciones públicas para resolver de manera ágil y eficaz los problemas de los ciudadanos, tenemos una administración dieciochesca, forman el caldo de cultivo que provoca la desesperanza.

Este panorama motiva cansancio y hastío, pero ante el escenario al que se enfrentan nuestros ojos cada día hay que apostar por más democracia, más valentía, mayor compromiso, más política de la buena y mayor activismo a favor de una sociedad más justa, más igualitaria y con mayor libertad.

domingo, 30 de julio de 2017

Los malabares del susanismo

El XIII Congreso del PSOE de Andalucía ha servido, sobre todo, para demostrar dos cosas, que el imperio del susanismo se asienta sobre pies de barro y que Susana Díaz no ha terminado de digerir su inesperada derrota en las primarias celebradas a nivel federal en el pasado mes de mayo, para lo que ha recurrido al juego de malabares.

Respecto al primer aspecto, habría que destacar que, a pesar de que la imagen que se ha querido ofrecer de un apoyo aplastante, a la búlgara, de la militancia hacia la presidenta de la Junta de Andalucía en el Congreso regional, con una presencia de 481 delegados oficialistas, frente a los 31 sanchistas, la realidad indica que Susana Díaz no tiene el apoyo mayoritario de los militantes andaluces.
Cornejo, Díaz y Jiménez visitando la sede del Congreso.
Para ello sólo hay que observar el respaldo recibido en los avales de las primarias express andaluzas, que no se llegaron a celebrar por existir nada más que un candidato. Susana Díaz sólo obtuvo el apoyo del 50 por ciento del conjunto de la militancia andaluza, ya que entre los 45.849 militantes del PSOE-A y los 2.650 miembros de Juventudes Socialistas, que arroja una cifra de cerca de 49.000 personas, no llegó a sumar los 25.000 avales.

Lo que también refleja que el supuesto poderío del susanismo se asienta sobre unos  pies de barro que se basa en el clientelismo político. Las estimaciones sitúan en cerca de 30.000 personas las que componen la red clientelar del PSOE-A, entre cargos orgánicos, Junta de Andalucía, diputaciones, ayuntamientos y, las decenas de empresas públicas vinculadas o dependientes del Ejecutivo andaluz. Hacer trilerismo con los números no esconde los hechos, según ponía de relieve en Twitter una veterana militante socialista, adscrita al sanchismo.

Luego está la segunda cuestión, la puesta en escena del malabarismo político, que lleva implícito intentar burlar las resoluciones del 39 Congreso Federal pero sin expresarlo abiertamente o, en términos taurinos, utilizando la media verónica. Para esto es menester condimentarlo todo con una gran dosis de populismo y una no menor proporción de un nacionalismo trasnochado.

En este sentido, el mejor ejemplo de lo que aquí se expone, ha sido el debate sobre la plurinacionalidad, que ya aprobó el Congreso Federal, por lo que es una resolución soberana de obligado cumplimiento, diga lo que diga el histórico José Caballos, que señaló durante el debate de este pasado fin de semana "ni un paso atrás. No vamos a bajarnos del palo mayor del 28-F lo diga quién lo diga y cuando lo diga".

A pesar de que Susana Díaz prometió lealtad a Pedro Sánchez en nombre de toda la militancia andaluza, durante la clausura del Congreso Regional, la realidad revela que la cosa es bien distinta. El susanismo no ha apostado por la integración, quizá más bien por la confrontación. De ahí que haya conservado el núcleo duro de su ejecutiva, a pesar de los cambios introducidos.

De ahí que el sanchista José Antonio Pérez Tapias criticara con dureza, en las redes sociales, el hecho de que el Congreso andaluz aprobara con el 94,80 por ciento la gestión de la dirección regional, que según sus palabras “conllevó una conspiración para derrocar al secretario general del PSOE. Para añadir después, “quien quitó de en medio al secretario general viene ahora a decir con que no se deben arrancar páginas...  retropopulismo!”.

Una gestión que es calificada de inexistente por amplios sectores de la propia sociedad andaluza y que quizá sea la razón de que no se haya hecho público el resultado de la EGOPA, similar a la encuesta del CIS para Andalucía, que no traería buenos augurios para los socialistas andaluces.

Otra razón que augura que la confrontación con Ferraz no ha terminado puede ser otra de las decisiones adoptadas en el Congreso del PSOE-A, que fija el aval del 20% del censo para los aspirantes a participar en primarias para elegir a los secretarios generales en los congresos provinciales que se celebrarán el próximo mes de octubre, frente a la aspiración de los sanchistas de que se rebajase al 3 por ciento aplicando lo establecido en el último Congreso Federal.